Ya que estamos hablando de Kenti

-Fernanda Pacheco

@ferpacheco23

Kenti Robles acaba de ser fichada por el Real Madrid, una noticia que no acaparó las portadas de los periódicos nacionales, pero sí resonó un poco más de lo que normalmente resuenan los fichajes de futbolistas mexicanas en el extranjero. Ahora Kenti se convierte en la única persona mexicana en haber jugado en los 3 grandes equipos españoles: Barcelona, Atlético de Madrid y el Real Madrid.

En la portada de Cancha Reforma del 14 de julio, la imagen central es un reportaje de Norma Palafox, jugadora del Rebaño Sagrado, que en distintas ocasiones ha sido celebrada por su “escultural cuerpo” o por “incendiar Instagram con una foto” a pesar de haber dicho en una entrevista: No somos un objeto, no somos nada más un cuerpo, también tenemos sentimientos, también pensamos, también somos seres humanos. Solo les pido de todo corazón que respeten. Es mi físico, es mi cuerpo, no lo voy a cambiar. Las jugadoras siguen siendo víctimas de los discursos patriarcales de las editoriales y los medios.

Ahora, entrar al mundo del futbol femenil es entrar en mil y una dimensiones y problemas, por mencionar algunos:

Según el estudio Global Sports Salaries Survey 2017 el salario promedio de una futbolista de la Liga Mx era de $3,420 pesos mensuales. Si bien para algunas jugadoras la cantidad ha subido, hasta el año pasado las jugadoras del equipo Necaxa ganaban $3,300 pesos al mes. Ya sé, el argumento es que no generan lo suficiente económicamente para los clubs, pero vamos a usar la lógica, casi como fórmula de eco 2: la inversión es clave. O usando una analogía, si no cuidas a una planta, no esperes que crezca y de frutos. Si no invierten en la femenil, ¿Cómo esperan resultados?

A esto hay que sumarle el problema de los recursos limitados. Muchos equipos no tienen canchas o materiales suficientes para entrenar, o como el ahora desafiliado equipo, las Tiburonas de Veracruz que no contaban con médica ni con nutrióloga. Varios de los equipos de la liga, incluyendo a las actuales campeonas (Rayadas de Monterrey) hacen trayectos en camión de más de 12 horas, lo que inevitablemente reduce el rendimiento del equipo.

Si nos vamos a temas de Selección, hay algunos problemas, siendo el más evidente la herencia Cuéllar. Desde 1998 y hasta 2016, Leonardo Cuéllar tuvo el control de la SNM Femenil. Durante este periodo, hubo críticas de sus propias jugadoras– desde el 2010 Charlyn Corral ha sido crítica del manejo que “Leo” había dado, y en 2016 Corral publicó en Twitter que no había sido convocada por falta de transparencia. Cómo medida de comparación, en la Clasificación Mundial FIFA, de 2009 a junio de 2015 México descendió un puesto (25 a 26) mientras que la selección costarricense subió 12 puestos (del 46 al 34). Otra de las críticas es a su estilo, en el libro Why soccer matters in Latin America, dónde Joshua Nader hace la observación del estilo conservador y plano que Cuéllar maneja.

En el 2016 tomó el control Roberto Medina, que después de 3 años, al no lograr que México calificara al Mundial, fue sustituido por Christopher Cuéllar, hijo de Leonardo. Cuéllar Jr. llegó a inicios de 2019 con la meta de calificar a los Juegos Olímpicos 2020, cosa que no sucedió. A inicios de este año, la escuadra perdió su boleto en el Preolímpico de CONCACAF, donde, además su roster fue criticado por no incluir a Corral por supuestas cuestiones de logística y tiempo, pero sí llamó a Robles que en el tiempo jugaba en el mismo equipo español.

 

Fotografía: Luis Licona 

Por si fuera poco, hay un hueco en la historia entre 1970 y 1994. En 1970 las mexicanas quedaron subcampeonas del mundo en el Estadio Azteca, por lo que, para el Premundial de CONCACAF de 1994, todas esperaban con ansia a la escuadra azteca –Pero para la justa, las jugadoras fueron seleccionadas y convocadas 2 semanas antes­­–. Esta falta de preparación dejó al equipo en tercer lugar con 4 puntos, mientras el campeón Estados Unidos consiguió 12 puntos, siendo Canadá el merecedor del segundo y último pase al Mundial.

Este seguimiento que no se le dio a toda una generación es lo que se le tiene que dar a las selecciones menores (sub-15, sub-17 y sub-20); En 2018, el equipo sub-17 comandado por Mónica Vergara quedó subcampeón en el Mundial, y, en caso de que la selección mayor esté condenada, las generaciones más chicas y un cambio en la mentalidad en el banquillo dan esperanza.

Claro, no todo recae sobre el DT, pero la Selección mayor está llena de grandes jugadoras: Kenti, Charlyn Corral que en 2018 ganó el pichichi (premio dado por el periodo Marca a el máximo goleador de la Primera División Española) y Cecilia Santiago, la portera más joven en jugar un mundial, además de figuras de la Liga Mx como Jacqueline Ovalle o Rebeca Bernal –a quienes en un no muy lejano futuro se espera ver en el extranjero.

Lo que sigue ahora es buscar formas de mejorar el futbol femenil, en una entrevista con Animal Político, la periodista deportiva Marion Reimers dijo: A todas luces el futbol femenil es una industria en desarrollo, es un negocio que da y que puede crecer, un negocio que en México ya ha dado los primeros indicios de que puede ser algo muy importante, pero desafortunadamente hay una resistencia grande al cambio y al avance, y la raíz de eso es el machismo.

Tanto la Federación Mexicana de Futbol como los dueños de los clubes han mencionado que buscan reforzar las fuerzas básicas y mejorar las condiciones de las jugadoras. Habría que ver si continuar con el modelo que se ha usado para la rama varonil es suficiente (spoiler: no lo es), o si es necesario repensar las estructuras, y quién sabe, en algún momento podríamos tener algo como el recién anunciado equipo Angel City: un equipo con 33 dueñes, en su mayoría mujeres, algunas de ellas son Uzo Aduba, Natalie Portman, Eva Longoria, Abby Wambach y Mia Hamm, que buscan cambiar la forma en que se hacen negocios deportivos, pensando no solo en la ganancia, sino en las jugadoras, staff y la comunidad.

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