¿Ya podemos hablar de “Call Me By Your Name”?

Cuando te topas con lo que, a primera vista, parece ser una buena película LGBTQ+, se siente como si hubieras encontrado una joya preciada. Aunque cada vez haya más contenido con personajes LGBTQ+, muchas veces tienes que perdonar errores técnicos —baja calidad fotográfica, alguna que otra frase cliché en el diálogo— con tal de por fin apreciar un personaje que refleje tu experiencia. Sin embargo, hay algunas películas que, como cumplen en deslumbrar la vista al igual que la tan maltratada representación queer, optamos por ignorar fallas que pasan a ser más importantes que un simple error de continuidad.

La primera vez que vi “Call Me By Your Name” un temblor interrumpió la película. Su seductora imagen me capturó de tal manera que un posible desastre natural fue catalogado en mi cabeza como una irrupción a lo que esta película me quería decir. Y no era la única poniendo atención. Los críticos no dejaban de hablar de la hermosa fotografía de un escondite italiano. No era posible que Michael Stuhlbarg no hubiese recibido la nominación al Oscar por uno de los monólogos más emotivos que muchos y muchas habíamos visto. Pero, sobre todo, no se dejaba de hablar de la sensual historia de amor entre Elio y Oliver, la química entre Timothée Chalamet y su co-estrella.

La cuestión de la edad de Elio (17 años) y Oliver (24 años) llegó a surgir, pero…Pero ¡es que se ven tan bien! ¡Y ambos son tan guapos! Y, ¿acaso no refleja una verdad del colectivo y su frecuente disparidad de edades?

Necesitamos el “pero”, la justificación —por más débil que sea— para poder decir que nos gusta algo problemático sin sentir culpa. Casi siempre es algo por el estilo de “solo es una película” o “¿Ahora solo podemos representar a relaciones perfectas o políticamente correctas?” y para ambos yo respondería un rotundo no.

Las películas pasan a ser más que simple entretenimiento ya que el contenido que consumimos tiene un impacto directo en lo que normalizamos en nuestras vidas reales. “Call Me By Your Name” introduce un peligro muy real para les adolescentes queer y pudo servir como un gran inicio a una conversación que se debe tener dentro del colectivo LGBTQ+.

Ver una relación con un hombre mayor romantizada y galardonada es peligroso porque les adolescentes queer que lleguen a buscarlas o vivirlas se toparán con una realidad muy diferente, encontrándose en situaciones altamente riesgosas. Ignorar el hecho de que existe un problema de décadas en la que hombres mayores, en específico, se aprovechan de jóvenes queer —muchas veces forzándoles a participar en actos sexuales— no beneficia al colectivo de ninguna manera y, como parte de dicho colectivo, no podemos dejar de señalar estas problemáticas porque la llegada de la internet solo las ha amplificado.

Las redes sociales suelen verse como un espacio seguro para les jóvenes queer que todavía no han salido del clóset o que no tienen un círculo social LGBTQ+ IRL, pero, por más que las redes sociales nos ofrezcan dichos espacios seguros y amistades, no debemos olvidarnos de que NO ESTAN DISEÑADAS PARA PROTEGER A JOVENES QUEER.

La relación erótica e ideal que llega a mostrarnos “Call Me By Your Name” no es la realidad. Si eres menor de edad y un adulto te contacta por redes sociales, no va a ser un Oliver que aparentemente respete tus límites y sea tierno y comprensivo contigo y, aunque fuese un Oliver, NO LO QUIERES EN TU VIDA porque él también se está aprovechando de Elio. La relación de “Call Me By Your Name” no se debería buscar por menores de edad en el colectivo, y no se debería de promover de ninguna manera.

Eso me lleva a mi segundo “no”.

No es responsabilidad del cine el solo mostramos relaciones perfectas, carentes de problemáticas. No se trata de que solo haya personajes impecables que siempre tomen las decisiones correctas y que vivan dentro de una historia en donde todo sale bien. Se pueden —y hasta diré que se deben— mostrar las imperfecciones, lo que no se debería hacer, lo feo y lo malo y lo que nos incomoda. Lo importante es cómo se enmarcan estas historias y entender que, aunque no es responsabilidad del cine solo mostrar lo bueno, sí es la del o la cineasta el no endosar lo malo que se llega a mostrar a través de su manera de contar la historia.

No niego la atracción de Elio hacia Oliver, pero en esa situación es la responsabilidad del adulto el pintar una raya y no acceder a la propuesta de un adolescente. Puede que el tecnicismo de que la edad de consentimiento de Italia sea de 14 años descarte el argumento de pedofilia (aunque yo no lo descartaría por completo, ya que Oliver nunca deja de ver a Elio como un niño inocente, nunca un igual), pero el desbalance de poder es claro en el hecho de que Oliver —a diferencia de Elio— es alguien que claramente conoce su sexualidad, tiene una relación esperándolo en casa que nunca pensaba dejar y tiene también la confianza de los padres de Elio (los cuales fracasan en proteger a su hijo de los avances sexuales de un adulto que apenas conocen de una manera casi inverosímil).

Entiendo que estamos viendo los hechos desde el punto de vista de Elio, quien se enamora perdidamente de Oliver, pero en todos los medios la voz del autor nunca se borra por completo y se puede hacer notar mediante los personajes alrededor del o la protagonista o su contexto, el encuadre de la historia. Es por esto que podemos ver “El Padrino” y hasta llegar a empatizar con Michael Corleone, sin ignorar que es un líder mafioso asesino. Es la razón por la que podemos disfrutar “La Boda de Mi Mejor Amigo” inclusive cuando Julia Roberts es posiblemente la peor amiga. Pero ¿quién salió de ver “Call Me By Your Name” con Oliver catalogado como un claro depredador sexual?

Muy poco se pudo haber cambiado en el producto final para darle este encuadre a la película. Pequeños cambios en la ambientación en momentos claves hubieran sido más que suficientes para que la audiencia percibiera la malicia detrás de los actos de Oliver: cosas como la iluminación y musicalizaron en la escena en la que Oliver llama a los padres de Elio para anunciarles su compromiso; al igual que en los momentos previos a las escenas sexuales más fuertes de la película que no mostraran a los actos como tiernos, sino ventajosos para Oliver; hasta la manera en la que se promovió la película. Como la historia del descubrimiento sexual de Elio, creo, en lo personal, que “Call Me By Your Name” funciona muy bien porque una experiencia con un adulto abusivo es, tristemente, casi común para la juventud LGBTQ+.

Y entiendo que este sea un tema delicado, porque también existe una larga historia de la etiqueta de “depredador sexual” siendo usada erróneamente y como excusa para ejercer violencia en contra de personas queer, pero, si no podemos abordar ambas problemáticas por miedo a la otra, ¿qué tan satisfactoria es la representación LGBTQ+ y a quién está beneficiando? Porque, si no podemos hablar de peligros reales dentro del colectivo, la representación que vemos no es para el colectivo.


 

PARA SABER MÁS Y FUENTES DE TEXTO:

https://www.kqed.org/news/76323/exploited-boys-in-sf-disappear-from-view

https://www.psychiatrictimes.com/view/call-me-your-name-not-pedophilia-still-problematic


 

Stephi. Soy feminista, tengo 21 años y estudio Comunicación en la Anáhuac Mayab. Procuro leer tanto como lo hacía en la primaria y ver todas las películas y escuchar todos los álbumes que pueda antes del Apocalipsis.

Sigo aprendiendo y no pretendo dejar de cometer errores. Solo espero que sea uno diferente cada vez.

Bi.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *