Ya no quiero hacerme la difícil, quiero ser feliz.

Hay varias conversaciones que han resonado en mi cabeza las últimas semanas. Me he cuestionado diversas cosas sobre la vida y las relaciones, normalmente no me molesta estar en constante cuestionamiento ¡Me gusta! Tiene algo de sexy, pero no dejo de pensar que, estamos en pleno 2022 y todavía hay personas aconsejando que para que un vínculo sea exitoso, las mujeres nos tenemos que hacer “Las difíciles”, es decir no mostrar nuestro interés, nuestro gusto e inclusive nuestro deseo de placer. 

Yo ya no quiero hacerme la difícil, he pasado más de 20 años siendo el modelo que construyeron para mí, y citando uno de mis libros favoritos (todos los días son nuestros) a mí ya no me urge ser especial, es un trabajo de tiempo completo ¡Es agotador! Ahora mismo estoy probando y gozando las mieles de la libertad y no tengo miedo de expresar cada cachito de mis sentires, pero sí me preocupa que la moral siga tan presente en nuestras relaciones porque entonces nosotras disfrutamos, pero se nos tacha de “fáciles”, si soy fácil por querer ser feliz, pues entonces chance eso me define, pero el problema realmente lo tienen les moralistas. 

Nuestra Patrona Rosario Castellanos lo dijo claro: “Cuídate de los altares. Jamás se te ocurra subirte a uno, ni como hija modelo, ni como noviecita santa, ni como esposa abnegada, ni muchísimo menos como madre mexicana. Abusada”

Y San Benito ¡También!: “No te hagas la santa, el perreo te encanta”. Uy, o qué tal C. Tangana y Rosalía, diciendo: “Ya no quiero hacer lo correcto, para esa mierda no tengo tiempo. Antes de morirme quiero el cielo”. Tengo un mensaje destacado en WhatsApp de “J” que dice: 

Ojalá todes tengan a una persona como él en sus vidas porque son bien necesarias.  Pasamos un montón de tiempo no haciendo las cosas que deseamos por miedo al qué dirán, nos estamos perdiendo la dicha del placer y pues ya estuvo suave. Hay que vivir porque la vida es bien cortita y sí es caótica y hay que cuidarnos de un chorro de cosas, pero nos estamos privando de placeres que van desde la comida, hasta salir de nuestra zona de confort por limites morales. 

Ya no quiero que tengamos miedo a sentir y mucho menos expresar. Ya no quiero que la ansiedad se apodere de nuestra mente y nuestro cuerpo pensando en qué momento dar determinado movimiento en nuestras relaciones y entiendo que las relaciones son entre varias personas, pero justamente apuesto a que, desde la individualidad, dejemos la moral para construir una comunidad que sea libre y no tenga miedo de ¡Vivir! 

Una revolución de la moral, esa que promueve tantos tabús y estereotipos. Que nos pone cadenas invisibles. ¿De qué nos estamos perdiendo por miedo a dejarnos ver sin el velo de lo correcto? ¿Qué es lo correcto? 

Estamos muchas personas que nos leemos por acá en la edad perfecta para cuestionar y disfrutar, no hay que ponernos entre nosotres mismes miedos y prejuicios. Lo personal sí es político y en medida que rompamos con el estigma en nuestras relaciones personales, vamos a contribuir desde todos los espacios que habitamos a ser una sociedad más justa e incluyente, que a la par respeta y promueve los derechos, justamente ahí se conecta todo. 

Cómo disfrutar plenamente nuestra sexualidad si muchas personas no ven a la salud sexual como un tema de salud pública. Debemos hablar en voz fuerte y espacios seguros de todo lo que pasa por nosotres y eso sólo será posible si, repito; dejamos la moral y nos comenzamos a respetar. Mientras no lastimemos a personas en el proceso, mientras seamos responsables de nuestras acciones, mientras los cuidados colectivos se pongan al frente; apostemos por nuestra felicidad porque no hay nada más sexy que una persona que se disfruta en plenitud.

Ella/She

Escribo para plasmar lo que me duele e indigna, deseo que todas las personas encuentren espacios de expresión dignos.

Soy una mujer mexicana y feminista, politóloga preguntona y administradora pública por la Universidad Iberoamericana. Estoy convencida que caminar en colectivo es mejor.

Estratega en lo laboral pero por convicción luchando contra la trata de personas y colaborando en espacios de exigencia de derechos humanos. Me encanta la comunicación política y la participación ciudadana. Sueño y trabajo por un país sin injusticia e impunidad.

“La resistencia no es sólo aguantar, sino construir algo nuevo”.

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