Wolverine es una persona menstruante

Incluso en los países más abiertos, temas relacionados a la salud reproductiva de las personas menstruantes no son activamente discutidos en las sociedades. En realidad, uno se sorprendería de ver la cantidad de personas–menstruantes o no–que ignoran los detalles más básicos del ciclo menstrual. Creo que no dimensionamos el problema que esto sugiere, no solo en temas de salud reproductiva y planificación familiar, sino también en la prevención y atención de enfermedades que no son inherentes al “simple hecho de ser ‘mujer’”.

Es cierto, les mentí. El título de este artículo no es ni siquiera tan remotamente cercano a la cultura pop como muches de ustedes esperaban. Más bien, mi título clickbaitero fue porque recientemente estuve en un curso de medicina regenerativa y células troncales (mal conocidas como células madre, para aquellos que son ajenos al tema). El curso fue fenomenal, aunque como un fanático de la ciencia básica, me encontré un poco decepcionado por la tendencia del campo al “modelaje de enfermedades”. Es decir, muchos científicos están activamente trabajando con células troncales humanas para fabricar modelos de enfermedades humanas que son sumamente difíciles de estudiar en otras especies, como el ratón. Si bien podemos modelar enfermedades como Alzheimer, Párkinson, diabetes e incluso varios tipos de cáncer en ratones a fin de buscar curas y terapias, existen otras muchas enfermedades a las que nos es imposible acercarnos en pleno siglo XXI.

En términos de lo anterior, no sé si se han dado cuenta de la dificultad para investigar enfermedades del sistema reproductor femenino. Los roedores, los modelos animales favoritos en las ciencias biomédicas, no poseen un ciclo menstrual, sino un ciclo estral. En realidad, el ciclo menstrual está solamente presente en algunos pocos mamíferos, sobre todo monos. La diferencia entre ambos ciclos es abrumadora. ¿A poco no se han preguntado por qué su perrita es fértil justo en los días en los que está sangrando, mientras que los cuerpos menstruantes humanos son fértiles JUSTO entre sangrados? Bueno, pues ese es un impedimento enorme para modelar enfermedades del sistema reproductor femenino.

Ahora, antes de seguir leyendo, les reto a pensar en 3 enfermedades únicas del sistema reproductivo de personas menstruantes que no sean cáncer o ITS (porque esas también suceden en cuerpos no menstruantes–cáncer de próstata, VIH, etc.) … ¿No se les ocurrió ninguna? Pues exactamente ese es el punto. Hoy quiero hablar de la endometriosis.

La razón por la que mencioné a Wolverine y regeneración es porque los cuerpos menstruantes poseen una capacidad regenerativa extraordinaria. Todos los meses, el útero forma un tejido de células especializadas que recibirán a un embrión. Si dicho tejido no recibe ningún embrión, entonces todo el tejido es desechado con un sangrado, y dicho ciclo vuelve a empezar. Sin embargo, muchas veces, dicho tejido –el endometrio– puede generarse en lugares que no debería, causando adherencias y fibrosis en otras zonas del cuerpo como lo son los ovarios, el peritoneo pélvico, el septum recto-vaginal, la vejiga, el intestino, y en algunos casos se ha observado en el diafragma y los pulmones. Esta acumulación de tejido va acompañada de una respuesta inflamatoria y, por supuesto, dolor (MUCHO dolor). El dolor puede ser estando en reposo, durante y después de actividades sexuales, y la enfermedad está asociada con otros síntomas como dolor pélvico crónico, fatiga e infertilidad, impactando por supuesto en temas de salud mental. Permítanme presentar: la endometriosis.

La endometriosis es una enfermedad que pocos conocen, de la que poco se habla y que poco se diagnostica, aunque se estima que 1 de cada 10 personas menstruantes la padece. En datos un poco actuales, estos serían 176 millones de personas en el mundo. Pero si es tan prevalente, ¿por qué se habla tan poco de ella? Bueno, Kathryn Clancy, una antropóloga biológica de la Universidad de Illinois cree que la razón es simple: “muy pocos de les investigadores que estudian tejidos regenerativos tienen útero”.

Imagen de una histerectomía vaginal en el siglo XIX en el hospital Salpetiere; una renombrada institución psiquiátrica francesa donde mujeres diagnosticadas con histeria eran intervenidas frecuentemente (Imagen de la Wellcome Library, Londres, L0011589. Pintura por G. Villanova. París, 1881).

La historia de la endometriosis es de terror. Como se pueden dar cuenta, los síntomas de la endometriosis son fácilmente ignorados. ¿A quiénes no les han dicho “ay estás en tus días verdad”? “Seguro son las hormonas”, “las mujeres siempre exageran el dolor”, “que te duela es parte de tu periodo menstrual normal, aguántate”, “si no duele no le gustó”, “el sexo duele” … Es tal la prevalencia de dicho discurso, que los médicos de los años 80s referían al diagnóstico de endometriosis como caracterizada por la aparición de síntomas de “una mujer blanca privilegiada histérica” (y, de hecho, de ahí se acuña el término histerectomía, pero ese es tema de otro artículo). El gaslighting de los médicos ha sido tal que, a la fecha, no hay formas efectivas de diagnosticar endometriosis más que quirúrgicamente. Los síntomas de la endometriosis son tan comúnmente relacionados al inherente hecho de ser persona menstruante que el diagnóstico de una endometriosis muchas veces es retrasado durante años. Es decir: “es normal que le duela, está menstruando” y “es normal que le duela, es ‘mujer’”.

Pero la enfermedad es desgastante. Los testimonios de las personas que padecen endometriosis son desgarradores. Es una enfermedad crónica que muchas veces termina por ser inhabilitante. Pregunten a sus amigues menstruantes más cercanes cuántas veces se perdieron un día de clases, un examen, una fiesta, un día de trabajo por un dolor pélvico intenso. Ahora háganlo crónico y exponencial; bienvenida la endometriosis.

Dra. Linda Griffith, Académica del MIT, directora del Centro de Investigación de Ginecopatología (CGR) fundado en 2009.

Pero antes de concluir el artículo, voy a dibujar un pequeño arcoíris en la crónica oscura que acabo de dibujar. En 2009 (sí, hace apenas 12 años), se fundó el primer laboratorio en EUA enfocado en la endometriosis. En 2020, el fundo federal estadounidense para la investigación en endometriosis se duplicó de $13 a $26 MDD después de que la representante Abby Finkenauer compartiera su trayectoria con endometriosis en la Cámara. Más aún, la Dra. Linda Griffith del MIT (si les interesó el tema, lean este artículo. Si quieren el PDF, arróbenme en Twitter) ha hecho un avance extraordinario en modelar la enfermedad con el fin de encontrar terapias que curen o traten la endometriosis de una forma menos invasiva que hormonas y/o cirugías, siendo, probablemente, la activista científica más prominente en el esfuerzo de abordar la endometriosis. Entonces sí; escuchar, entender, evitar el mansplaining, el gaslighting, y hablar públicamente de estos temas son esenciales para la promoción de una salud integral y, sobre todo, del progreso equitativo de la ciencia en el mundo. Así que a la próxima que le novie diga que le duele el vientre, reconozca lo que siente y no lo haga menos por el simple hecho de que “es un problema normal de personas menstruantes”.

Él/He/Him. ¡Hola! Tengo 27 años y soy biólogo. Actualmente estudio un doctorado en neurodesarrollo pero me gusta salir del sofocante ambiente académico para platicar de ciencia para todes. Creo fielmente que les científicos nos debemos a la sociedad y este es mi humilde intento de divulgación científica.

Me interesan temas como la evolución, el desarrollo, la biología celular y la biología molecular, pero me interesa aún mas deconstruir las ideas deterministas herencias del positivismo científico.

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