Viviendo la no binariedad habitando la frontera

Siempre he sido une inconforme y quejumbrose, nunca me gustó que me dieran a elegir entre opciones preconfiguradas. Nunca fui lo que otras personas querían que fuera y no lamento romper sus expectativas puestas en mi lomo. Fui siempre la que llevaba la contraria, siempre supe mantenerme firme en cuanto a ser irremediablemente yo. Tal vez, el cis-tema me pudo haber sabido contener y pudo haber ejercido poder a través de sus instituciones normalizadoras. Pero bien decía Foucault, “donde hay poder hay resistencia”.  Me pienso y construyo de forma solidaria y contrahegemónica mi sexualidad, me reinvento cada vez que quieren capturar mi esencia fluida, siempre ando en plan de huida para no ser cautive del régimen cisheterosexual. Soy fugitive del cis-tema, soy una agramaticalidad de la cisheteronorma. No quepo en uno de esos cajones en los que me quieren encasillar, me desbordo, soy deslave, soy incontenible como el mar.

¿Qué soy? Es una pregunta que me reservo para mí. ¿Por qué soy lo que soy? Es una pregunta que debería responder la persona cis, cuya identidad es materializada gracias a mi existir, como persona trans no binaria. Tu existir se debe a la existencia de violencias perpetradas hacia mi transitar en este mundo de orden colonial. Me llamo no binarie para darle un marco de entendimiento a quienes no entienden de mi existir. Yo, que me vivo en este cuerpo transfronterizo, me gusta llamarme monstruo aterciopelado. Una cosa otra que no entiendes y que, aun así, atacas y juzgas y no sabes cómo tratar porque no es igual a ti. Pero yo sólo quiero vivir con delicadeza y suavidad en este inhóspito paisaje construido por quienes ostentan el poder y construyen el discurso. No necesito que me incluyas en tu ecosistema inhumano, depredador, cisheterosexual.

Necesito que te calles cuando quieras hablar por mí sobre mi experiencia encarnada, necesito que dejes de ser policía que dictamine qué está bien y que está mal con mi cuerpo y todo lo que me atraviesa. Pero también necesito construir puentes contigo. No creo en el separatismo como estrategia para poder hacer resistencia contra el régimen patriarcal, heterosexual y colonial que busca precarizar la vida de todas aquellas personas que decidimos no replicar más las medidas de opresión y violencia. No, el género no es lo único que me oprime, ni es lo más importante. Mi condición encarnada sufre las violencias del cis-tema heterosexual, del capitalismo que precariza la vida de quienes no replican el modelo de familia cisheterosexual. No sólo soy yo, soy yo en relación con otres, con compañeros, compañeras y compañeres que les atraviesan otras violencias de manera imbricada.

Para aquella persona no binaria que me esté leyendo, esto es especialmente para ti. Probablemente te hayas sentido o te sigas sintiendo con extrañeza, desorientade o incluso en una crisis de identidad. Te quiero decir que, desde la lejanía, te acompaño en tu camino, porque he estado en tu lugar y todavía sigo redescubriéndome como una persona no binaria.  Quiero que sepas que no le debes a nadie explicaciones sobre quién eres, al menos que tú quieras hacerlo. No le debes a nadie una expresión andrógina, no es necesario que las personas se refieran a ti únicamente por “elle”, tú siéntete con la libertad de elegir el pronombre o los pronombres con los que más te sientas cómoda, cómodo, cómode. No debes tener claro cómo ser y estar, pues seguir cuestionándote todo es parte de tu viaje, recorrido, exploración; sólo tú sabes cómo quieres construir tu identidad sexo-genérica.

Este 2022 ha significado para mí un año de cambios y de viajes internos, (típico de sagitario). Llevo ya un año desde que decidí formar parte de la escena del ballroom y de mi casa Kiki House of Crisálida, pero ha sido en este año particularmente que he sentido cómo el acompañamiento y la resistencia que tiene como motor el amor y los afectos colectivos han podido ayudarme a abrazar tantas angustias, miedos e inseguridades con respecto a mi cuerpo e identidad. He podido lamerme mis heridas acompañade de una familia elegida, una familia otra que se escapa de la lógica cisheterosexual de orden colonial. Es una familia en la que todos, todas y todes compartimos dolores, heridas, experiencias de vida y relaciones sexoafectivas disidentes, pero también con geografías y genealogías diferentes que nos permiten acudir al llamado que interpelan nuestras diferencias. He encontrado en esta familia del ballroom a otras personas trans y no binarias con quienes colectivizar afectos, resistencia, rabia y dolor como personas que hemos sido puestas en la zona del no ser ciudadanas de primera clase, desde ahí construiremos nuestro hogar. Puedo decir ahora luego de tantos años de estar redescubriéndome, que he encontrado un hogar en el que se respeta, cuida, quiere y abraza mi ser trans no binarie.

Psicólogo. Interés por la educación y consejería de la sexualidad, estudios queer y literatura latinoamericana.

Amo las películas de Yorgos Lanthimos, el jazz, la trova y leer artículos del New Yorker.

Mi libro favorito es “Los recuerdos del porvenir” de Elena Garro.

Convencido de que “lo personal es político”.

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