“Ve qué rápido están avanzando en EUA con la vacunación, en cambio aquí…”

Conforme han ido saliendo las noticias sobre la vacunación contra el virus SARS-CoV-2, han incrementado los comentarios en admiración al gobierno estadounidense por “estar vacunando a su población de forma tan rápida”, por “avanzar velozmente, no como aquí que el gobierno está manejando mal la pandemia”. No voy a decir que el gobierno mexicano está haciendo un excelente trabajo con la distribución de vacunas en el país, porque sabemos que no es así; pero creo que es un tanto exagerado afirmar que en Estados Unidos lo están haciendo “muchísimo mejor”, a tal grado que se les alaba.

Desde mi punto de vista, afirmar esto categóricamente es olvidarse de mil cosas que la situación acarrea, que merecen y necesitan ser vislumbradas y puestas en perspectiva. En primera, no podemos olvidar que el gobierno estadounidense, así como varios países europeos, ha acaparado el suplemento de vacunas a nivel mundial, comprando más dosis de las que en realidad requieren para inocular a la población que vive en su territorio.

Para febrero, eran 10 los países que habían acaparado el 75% de las vacunas que existía hasta el momento, de acuerdo con Antonio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas. Esto sucedió, y sigue sucediendo, a pesar de la iniciativa COVAX de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es, en resumidas cuentas, la “colaboración para un acceso equitativo mundial a las vacunas contra la COVID-19”, y para evitar justamente que sean unos pocos países los únicos que tengan acceso a las vacunas producidas.

El pasado lunes 24 de mayo, Tedros Adhanom, director general de la OMS, recalcó que una de las razones por las que ha aumentado el número de muertes por COVID-19, en contraste con los datos del 2020, es por el acaparamiento de vacunas, y puntualizó que “un pequeño número de países que fabrican y compran la mayoría de las vacunas controlan el destino del resto del mundo”. Además, de acuerdo a los cálculos de esta misma organización, “si la distribución de vacunas hubiese sido más equitativa desde el inicio, las mil 500 millones de dosis aplicadas hasta la fecha habrían servido para salvaguardar la vida de trabajadores de la salud y grupos de riesgo”.

Los distintos países del mundo están teniendo un acceso desigual a las vacunas anti-COVID, generando –o más bien­–, acrecentando las desigualdades previas, ya que es dispareja su distribución. Esto se encuentra ligado con la liberación de las patentes de las vacunas ya aprobadas; pues al estar en manos de sólo unas cuantas farmacéuticas, se obliga a que se les compren a las mismas, en lugar de que otras puedan producirlas en sus laboratorios y así acelerar el abasto y, por consiguiente, la distribución. Países con altos ingresos (del Norte Global) se han opuesto a la propuesta de que exista una exención a los derechos de propiedad intelectual de las vacunas, respaldándose en el argumento de que “son necesarias para incentivar la investigación y el desarrollo de medicamentos”. Si bien no sería la solución, facilitaría la adquisición, permitiendo tener más dosis.

En segundo lugar, pongo en duda que la prisa por vacunar a las personas que habitan en Estados Unidos venga de la bondad del gobierno de Biden por “cuidar a su población”, y que tiene mayor relación con hecho de que esta potencia mundial y capitalista por excelencia, necesita urgentemente reabrir tiendas y centros recreativos para así reactivar (más) la economía, para que la gente vuelva a las calles a comprar y gastar. No creo que sea muy descabellado pensar que es así, y se refleja en que, por ejemplo, algunas ciudades de ese país han anunciado como motivación al turismo que “cuando llegues, te vacunan”.

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Ahora, si la vacunación masiva de Estados Unidos fuese porque les importa la población, ¿no darían más apoyos económicos, teniendo en cuenta que aún son muchas las personas que los necesitan? Si el ofrecer las vacunas a turistas fuese algo meramente altruista, ¿por qué existe, en primer lugar, un excedente de éstas teniendo en cuenta el panorama global? Incluso las dosis “sobrantes” que ha donado este país a otros son entendidas como un “compromiso para apoyar a sus vecinos”, continuando con esta narrativa de que son un gobierno generoso, cuando, recalco, no deberían tener un exceso de vacunas.

A comienzos del año, Tedros Adhanom apuntó que el acaparamiento que están haciendo los países enriquecidos, además de dejar en mayor riesgo a las personas empobrecidas y vulnerables, es contraproducente, y a la larga, ocasionará que se prolongue la pandemia. De acuerdo con la página OurWorldInData, para el 26 de mayo, el 49.4% de personas en Estados Unidos había recibido por lo menos una dosis de alguna vacuna anti-COVID, mientras que en México el porcentaje era de 15% hasta el 25.

Por si no estaba claro tras más de un año de pandemia, en un sistema capitalista, la salud queda en segundo plano; se priorizan las ganancias monetarias de las empresas y compañías sobre la salud física y mental de empleades y sus familias, porque “las pérdidas serían catastróficas”, pero no las de una persona querida, sino las económicas. Apenas el 23 de mayo, diversas notas periodísticas publicaron, basándose en un reporte reciente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que “el 94% de las muertes por COVID-19 en México han sido obreros, amas de casa y personas pensionadas y jubiladas”. Tristemente, esta noticia no nos tomó por sorpresa a quienes sabemos lo desiguales que han sido las afectaciones por este virus, y evidencia el punto anterior, ya que lo fundamental sigue siendo lo que producen los obreros y no sus vidas.

Spencer Platt (Getty Images)

Distintos gobiernos de países latinoamericanos solicitaron el lunes 24 que se distribuyan de forma equitativa las vacunas; han señalado lo disparejo que ha sido el acceso, y que más de la mitad de las dosis han sido utilizadas en 5 países que concentran el 50% del PIB global. Los países del Sur son los que sufren las consecuencias de las decisiones de los países que han obtenido sus riquezas a costas de estos. Se han registrado 32,408,000 contagios en América Latina y el Caribe al 27 de mayo de 2021, y, en marzo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó el documento Panorama Social de América Latina 2020, donde se indica que,

Si bien, en 2020, en la región vivía solo el 8,4% de la población mundial, a diciembre de ese año, se concentraban en ella el 18,6% de los contagios acumulados de COVID-19 y el 27,8% de las muertes causadas por esta enfermedad.

En conclusión, la rapidez con la que está avanzando la vacunación en Estados Unidos no es por la “eficacia” de su gobierno, sino por una multiplicidad de factores que se pasan por alto al hacer estas afirmaciones. Avanzan rápido porque tienen más vacunas de las necesarias, porque tienen los recursos económicos para pagar más a las farmacéuticas y obtener un número mayor de dosis, porque han hecho caso omiso a acuerdos que han firmado sobre la distribución. Porque el capitalismo lo permite y, como vemos, hasta se aplaude. El planteamiento de “America First” se hace notar: primero su población y luego el resto del mundo, incluso en una situación tan crítica como la pandemia, incluso considerando los riesgos que representa vacunar primero a ciertas regiones, mientras que en los países sin acceso a las vacunas surgen nuevas mutaciones del virus.

Estudio Comunicación Social y prefiero escribir antes que hablar. Considero que es muy importante realmente escuchar a las demás personas para así aprender de ellas.

Me gustan los libros de fantasía y las series de ciencia ficción de los 60’s. La mayoría de mis series favoritas están subestimadas.

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