Un futuro frente al muro de los Estados Unidos… Mexicanos

El 15 de enero salió una caravana migrante desde San Pedro Sula (Honduras), continuamente catalogada como una de las ciudades más peligrosas del mundo; su destino: Estados Unidos; el primer muro: México.

Conforme se acercaron a la frontera sur de México se encontraron con el cierre del cruce fronterizo Tecún Umán-Ciudad Hidalgo, Chiapas (igualmente estuvo cerrada la del Ceibo, Tabasco) y con agentes de la Guardia Nacional. Así permaneció siete horas. Era 18 de enero 2020.

Algunas personas siguieron las instrucciones de agentes del INM y fueron trasladadas a estaciones migratorias donde estarán privadas de su libertad hasta que se resuelva su situación migratoria, otras se regresaron a territorio guatemalteco.

23 de enero 2020, carretera entre Ciudad Hidalgo y Tapachula, Chiapas: Guardia Nacional reprime éxodo migrante con gases lacrimógenos, golpeando su tolete contra el escudo antimotines y caminando en línea para hacer frente a la caravana.

Muchos videos circulan de todos estos momentos, entre los que hemos visto a la Guardia Nacional en línea recta, acercándose de manera contundente al éxodo migrante, quienes permanecen parados mientras ondean banderas de Honduras, Guatemala, México, LGBT+, carteles de paz, etc.

De acuerdo con datos del ACNUR sobre el perfil de las personas que llegaron a la frontera sur de México la semana pasada, 1  de 5 personas tiene necesidades específicas, es decir, es una persona con discapacidad, tienen una enfermedad crónica, es una mujer embarazada u otras.

También se señala que el 15% de los niños, niñas y adolescentes no se encuentran acompañadas(os) o fueron separadas(os) de sus familias; el 43% porque fueron enviadas(os) de forma voluntaria con familia o amigos, el 14% porque sus padres fallecieron.

Alberto Pradilla, reportero en el sitio Animal Político, recoge la historia de Axel David: “tenía 16 años y solo dos opciones: marcharse de Honduras o esperar a ser asesinado. Residía en un arrabal a las afueras de la capital, Tegucigalpa, donde manda Bario 18, una de las pandillas más violentas del centro y norte de América. No había cumplido la mayoría de edad cuando recibió su advertencia: o te vas o eres niño muerto. Decidió huir.”

La historia de Axel no es muy distinta a la historia que viven muchos niños, niñas y adolescentes en Honduras, donde el reclutamiento forzado por las pandillas es algo de todos los días, donde la violencia no solo pone en riesgo el futuro, si no que en muchos casos elimina la posibilidad de cualquier futuro.

En muchas ocasiones, pareciera que la primera imagen que nos viene a la mente cuando pensamos en las caravanas es de hombres jóvenes que intentan cruzar una frontera, pero la realidad es mucho más diversa, y hay muchas caras de la migración que no vemos: como la de los niños, niñas y adolescentes.

Niños y niñas que se ven obligados a huir de sus ciudades y países, algunas veces en compañía de su familia, en muchas otras solos o juntándose con otros niños y/o niñas.

Cuando yo tenía la edad en la que Axel intentaba cruzar una frontera entre gases lacrimógenos, me encontraba en mi primer o segundo año de preparatoria, preocupándome por pasar mis materias y pensando en la universidad. A la edad en la que yo me preocupaba por un buen futuro, Axel se preocupa por lograr tener un futuro.

Muchas personas suelen cuestionar el papel de los padres de los y las niñas migrantes, sobre todo de las no acompañadas, pero tener un miedo tan profundo que te obligue a dejar todo para aventurarte a lo desconocido, solo, sola o con tus padres, no es culpa de ellos.

En los datos anteriormente mencionados se recoge que, en muchos casos, los padres de estos niños y niñas han fallecido, o que han tenido que ser enviados con amigos y/o familiares, muchas veces esto es motivado por los altos niveles de violencia y pobreza, en los que muchos padres no tienen la posibilidad de migrar con sus hijos o hijas, por lo que deciden enviarles a la búsqueda de un futuro, ni siquiera uno mejor, sólo un futuro; porque saben que, de quedarse, serán reclutados por las pandillas o morirán.

Esta realidad ha sido recogida continuamente por organismos internacionales como la CIDH, y ante el conocimiento de la grave situación de inseguridad, violencia y pobreza que se vive en países como Hondura, se ha instado a países como México a que adopten políticas migratorias humanas y que atiendan la crisis humanitaria que actualmente se vive.

Por el contrario, pareciera que México considera necesario militarizar las fronteras con la Guardia Nacional, facultando a sus agentes para realizar ciertas actividades migratorias, cada vez pareciéndose más a las border patrols de Estados Unidos.

En México se ha lanzado gases y se ha utilizado violencia contra niños y niñas migrantes, acompañados y no acompañados, esto no nos hace muy diferentes a las políticas de Donald Trump, políticas que han encerrado a niños y niñas en estaciones migratorias, separándoles de sus familias y teniéndoles en condiciones no dignas.

Es preocupante que aun frente a este panorama, aun frente a las cifras y el conocimiento de la crisis humanitaria que se vive, la presidenta de la CNDH, Rosario Piedra, ha dicho respecto a la represión de la Guardia Nacional que “no se pusieron en riesgo sus vidas”.

Las fronteras las hemos puestos las personas, así como las visas. Los primeros hombres y mujeres no tenían que pedir una visa para migrar cuando la tierra se volvía árida, a las aves no les pedimos visa en cada migración.

México está en la mira por la represión contra las personas migrantes, pero cuando observamos esto, no debemos olvidar que la migración es diversa, que en esos grupos hay niños, niñas, acompañados o no acompañados, hay mujeres, algunas embarazadas o lactando, personas con discapacidad, personas adultas mayores, etc.

Ponerle cara a la migración nos ayuda a dejar de ver como crisis de seguridad algo que es una crisis humanitaria.

Estudiante de décimo semestre en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Yucatán. Miembro del Colectivo Más Derechos Humanos y de Amnistía Internacional Yucatán.

Escribo de temas de interés social con perspectiva de derechos humanos.

"Cada quien necesita viajar a su propio tiempo por su propia distancia".

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