Tres lecciones del Australian Open 2021 de cara a Tokyo 2021

Si pensábamos que el Australian Open 2020 (en adelante, AO) había sido una edición problemática debido a los devastadores incendios forestales, el Australian Open 2021 vendría como una edición más compleja. El fin de semana se coronaron Naomi Osaka y Novak Djokovic como campeones en la rama individual, venciendo a la estadounidense Jennifer Brady 6-4,6-3 y al ruso Daniil Medvedev 7-5,6-2,6-2, respectivamente. Más allá de las implicaciones tenísticas que significan el cuarto título para Osaka y el 18avo título para Novak Djokovic, estas victorias concluyeron el primer experimento de un torneo de tenis de gran envergadura en tiempos de coronavirus y marca la pauta para la realización de futuros eventos deportivos, lo cual resulta información verdaderamente relevante de cara a los Olímpicos Tokyo 2021.

Como podemos inferir lógicamente, el torneo terminó por llevarse a cabo debido a que Australia es de lo países que han logrado contener de mejor manera el virus, contando con solamente de 5 a 11 casos activos antes del inicio del torneo. Ante un panorama de contagio potencial relativamente favorable, existieron diversas negociaciones con el gobierno australiano acerca de las medidas precautorias requeridas para albergar a tenistas de más de 60 países. Se organizó entonces un plan de arribo, cuarentena obligatoria, repetidos testeos virales y restricciones de asistencia. Parecía un plan razonable y factible hasta que en la ejecución ciertas medidas no salieron como se esperaba y otras resultaron ser altamente cuestionables.

El plan era el siguiente. Para poder competir, todes les jugadores y sus equipos provenientes de afuera de Australia tendrían que transportarse en alguno de los 15 vuelos comerciales designados por el comité, ya sea provenientes de Doha, Abu Dhabi, Dubai, Singapur o Los Angeles. La llegada de estos vuelos sería en un periodo de 36 horas y les tripulantes se harían pruebas antes y después de tomar el vuelo. A su llegada, serían transportades hacia un hotel con facilidades deportivas para cumplir con una cuarentena obligatoria de dos semanas en las que tendrían acceso a sus tratamientos médicos y entrenamiento en cancha de 5 horas diarias. Adicionalmente, se les proporcionaría equipo para que pudieran entrenar en su habitación. El plan falló en el momento en que se detectaron casos positivos en dos de los vuelos designados; lo que implicó que 72 jugadores (junto con sus equipos) se vieran en una cuarentena más estricta con más testeos, sin acceso a canchas o a salir de su habitación. En este resumen aparecen tres problemas centrales: los vuelos compartidos, los complejos deportivos asignados y la cuarentena estricta.  

La primera lección para próximos eventos deportivos proviene del medio de llegada: de los diez casos positivos en los vuelos, ninguno era de algún jugador. Por mayor protocolo precautorio dirigido hacia los deportistas, al tratarse de un vuelo comercial compartido con civiles, el grado de control disminuye naturalmente y es alto el riesgo de coexistir con casos positivos en el traslado. Por supuesto que existen múltiples implicaciones de costos y diversificación de riesgo, pero en este caso fue un factor clave para el inicio de los problemas en el torneo.

En segundo lugar, tenemos el drama alrededor del trato preferencial en complejos y falta de ajustes que acaban por acentuar la desigualdad. En este caso, de ser top 3 femenino o masculino serías designado a Adelaide, donde tendrías el mismo acceso a canchas, pero con menos personas alrededor y básicamente mayores comodidades que todos los demás jugadores enviados a Melbourne. Hubo una serie de quejas acerca de ratones en Melbourne, servicios de limpieza y lujos de los jugadores top. Pero todo se acrecentó cuando el factor de los 72 jugadores en cuarentena estricta entró en escena. La discusión fue de todas ópticas legítima: era injusto que jugadores que no se les permitió pisar una cancha en dos semanas se enfrentaran a aquellos que sí pudieron hacerlo diariamente. Jugadores como Nadal o Djokovic expresaron su preocupación e incluso Nadal puso sobre la mesa la idea de cancelar entrenamientos en cancha para todes o modificaciones en el draw en las que les jugadores en cuarentena estricta se enfrentaran entre elles. Al final no ocurrió alguna de las dos; sin embargo, esta disparidad nos da una lección acerca de flexibilidad y la responsabilidad de procurar un evento lo más competitivamente justo posible mediante ajustes en las medidas de acuerdo con los imprevistos.

Vía: Saque Ace.

La tercera y última lección sería no vacilar en cerrar puertas cuando lo amerite. El AO fue diseñado para que existiera público. La primera semana podrían entrar 30,000 personas diarias y 25,000 a partir de los cuartos de final. Al término de la primera semana se cerraron puertas tras nuevos casos de coronavirus en Victoria que presuntamente no estuvieron relacionados con el torneo. La orden provino del gobierno e incluso se interrumpió el partido Djokovic-Fritz para la evacuación inmediata de espectadores: para la seguridad es vital la coordinación y alineación con los dictámenes gubernamentales.

El Australian Open 2021 fue como siempre un torneo con sorpresas como la de Tsitisipas sobre Nadal o con afirmaciones como la de Naomi Osaka como próxima reinante en el tenis femenino. Al igual que en su versión anterior, el AO ha mostrado su capacidad para trascender más allá del tenis, ya sea con un enfoque humanitario o con un esquema innovador. En los próximos meses tendremos los Juegos Olímpicos de Tokyo 2021. Es cierto que Japón es una nación que, como Australia, también ha logrado contener el virus y se presenta como de las naciones más capaces para diseñar protocolos que efectivamente cuiden la salud de todos los involucrados. Lo que también es cierto es que las escalas que puede alcanzar un virus y sus efectos van más allá de cualquier planeación lógica. Surgirá un evento no deseado ni esperado tras otro, por lo que el éxito se medirá en el manejo y respuesta ante cada situación emergente.

Hola! Soy Ingrid, mucho gusto. Soy del 97, estudio economía en el ITAM y estaré trayéndoles temas deportivos.

Aún cuando el tennis es el gran amor de mi vida, le he dedicado al fútbol buena parte de ella. Soy admiradora de Federer, Nole y del polémico Kyrgios. Disfruto estar al aire libre con mis plantas o perros y me apasiona aprender historia y cultura de otros países, en particular de Asia Oriental.

Realmente espero que en mis artículos encuentren algo nuevo o que provoque en ustedes curiosidad, inconformidad o cualquier elemento que podamos discutir. Ansío conocerles y platicar con ustedes!

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