Todos debemos estar seguros

En los países más desarrollados se vive la pandemia de manera muy diferente, principalmente debido a que tienen una atención médica más eficiente que en los países en vías de desarrollo.  Podemos ver que países como Suecia, que incluso se negó a tener una cuarentena y mejor optaron por por seguir con sus actividades cotidianas mientras tenían un “contagio controlado”. Sin embargo, incluso el Estado de Bienestar sueco, en el cual el Estado se encarga de prestar servicios universales a la población, no aplica para aquellas personas que no tienen la nacionalidad o incluso alguna identificación. Por otro lado, en Estados Unidos se está cuestionando la decisión del gobierno federal por el confinamiento forzoso. Durante las últimas dos semanas se ha dado una serie de protestas en diferentes ciudades con el objetivo de terminar el confinamiento y regresar a su vida “normal”. En este último país, la libertad y los derechos individuales están sobre todas las cosas y es por eso que no se tiene una visión de comunidad. Para muchas de estas personas que salieron a marchar exigiendo su libertad de tránsito no logran ver que nos encontramos en un estado de excepción que nos obliga a sacrificar nuestros privilegios por el bien de los demás.

Si bien las recomendaciones que ha emitido la Organización Mundial de la Salud sirven para salvar miles de vidas y que podamos salir lo más rápido de esta pandemia, hay muchas personas que no pueden seguirlas. Hay mucha gente que vive al día, y su trabajo le imposibilita dejar de hacer sus actividades diarias. Pero en este caso quisiera hablar de los grupos de personas migrantes que se encuentran totalmente desprotegidas ante esta pandemia. La idea del confinamiento forzoso es para las personas que no solo pueden realizar su trabajo o escuela desde casa, sino que también cuentan con un hogar que tiene agua, luz, comida y otros servicios. Ante esto surgen varias preguntas para la forma de vida que llevan las personas en situación de movilidad humana, ¿cómo puedo aislarme en un lugar que está densamente poblado como un albergue o un campo de refugiados? ¿Cómo puedo seguir las reglamentaciones de salubridad cuando es muy difícil que en estos lugares haya agua potable todo el tiempo?

La personas en situación de movilidad humana, además de presentar carencia en estos servicios y derechos universales, también tienen un constante miedo a ser arrestadas por su estado ilegal. Si alguna de ellas ha logrado encontrar un trabajo en el sector informal, en la últimas semanas su ingreso se ha visto diezmado por la escasez de gente en las calles.  De acuerdo con datos de La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) existen más de 70.8 millones de desplazados a la fuerza en el mundo. Tan solo en el 2019 más de 50,000 personas pidieron refugio en México, la mayoría de ellos provenientes de Centroamérica. En México existen muy poco programas que ayudan a las personas con estatus de refugiadas y la población presenta un alto grado de xenofobia hacia ellas. Los gobiernos y la sociedad civil deben de prestar atención a todos los que viven en su territorio sin importar su condición legal. Necesitamos pensar en un mundo sin fronteras en el cual nos ayudemos por el simple hecho de ser humanos. Todas las personas merecen un trato digno y la posibilidad de resguardarse ante esta pandemia.

Soy estudiante de Relaciones Internacionales en la Ciudad de México. Me gusta escribir acerca de política nacional, deportes y temas de igualdad de género.

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