“The Midnight Sun” y los miedos del siglo XXI

Hace algunos años vi por primera vez “The Midnight Sun”, un episodio de mi serie favorita “The Twilight Zone”, serie de la que anteriormente Diana Pinto ya había hablado en este blog con un análisis muy interesante sobre lo político de la serie. Y es que, cuando analizamos a fondo los episodios, descubrimos elementos sumamente interesantes, como es este caso.

“The Midnight Sun” narra la historia (ficticia) de dos mujeres que deben soportar las inclemencias del clima, luego de que un suceso sin precedentes hiciera que la tierra cambiara su órbita y, con ello, se fuera acercando al sol. La falta de recursos (como el agua y alimento) y el calor sofocante que impera en el ambiente poco a poco logra que las mujeres caigan en la desesperación hasta sucumbir. Finalmente descubrimos que *ALERTA DE SPOILER* todo ha sido producto de un sueño, sin embargo, la calma no llega, pues, en la ironía de la historia, resulta que en la realidad la tierra estaba siendo azotada por frío y nevadas.

Recuerdo que, cuando vi este episodio por primera vez, no sentí miedo, aquello era para mí una historia de ficción, algo que podría pasar, pero solo después de muchísimos años. Mi desconocimiento y juventud me hicieron creer que era muy difícil llegar a esos límites, sin embargo, en los últimos años, no he parado de reflexionar sobre el tema.

Recientemente las altas temperaturas registradas en Reino Unido se volvieron tendencia en diversos medios de comunicación y redes sociales, lo que dio lugar a un intenso debate sobre la importancia del tema y sus consecuencias. Uno de los temas más discutidos analizaba los límites de temperatura y la tolerancia humana, lo cual resultaba sumamente preocupante, especialmente si consideramos que los cambios climáticos pueden ocasionar consecuencias fatales, más aún en entornos donde se dan de manera brusca y sin previo aviso.

Todo este asunto, sumado al problema de falta de agua que lleva desarrollándose en México desde hace ya algunos años, me hizo recordar este capítulo y darme cuenta de que, en la actualidad, no estamos lejos de terminar como aquellas dos mujeres. Resulta sorprendente ver cómo aquello que en los años 60 no era visto más que como una historia de ficción, cada día se convierte un poco más en una realidad latente.

IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0734660/mediaindex/?ref_=tt_mi_sm

Es así como aquello que antes no me causaba miedo pasó a ser lo que no me deja dormir por las noches. Preguntas constantes sobre el futuro de la humanidad que me acechan antes de dormir: ¿Qué va a pasar cuando se acabe el agua? ¿Aún estamos a tiempo de salvar el mundo? ¿Hicimos lo suficiente? ¿Quiénes son los responsables y porque nadie los detuvo?, miles de preguntas que llegan a mi cabeza y se instalan como nuevos temores.

Reflexionar sobre estos miedos me hizo darme cuenta de que realmente son temores muy nuevos, miedos que no habíamos contemplado pero que ahora están allí, miedos que no teníamos en mente porque en el pasado no se veían, porque no habíamos experimentado las consecuencias del desastre ambiental.

Ahora cada día sabemos más datos. La falta de agua en diversos lugares del mundo. Los múltiples problemas de contaminación.  La explotación ambiental que provocan las empresas. Basura a montones. Enfermedades sumamente peligrosas causadas por un ambiente hostil. Datos que conocemos, pero que no sabemos cómo procesar, problemas que no sabemos cómo resolver.

Esos son los miedos de la actualidad, miedos del siglo XXI. Miedos que debieron estar allí pero simplemente no estuvieron, porque era más fácil no pensar en las preguntas difíciles y porque no éramos conscientes que el planeta, a fin de cuentas, podía terminarse, al menos para nosotres. Porque, al final, aunque ahora somos más conscientes, un mundo globalizado y capitalista sigue ahogando el planeta con desastres ecológicos ocasionados por la ambición y el poder humano.

Es lamentable y, de cierta forma, pesimista decir esto, pero es muy probable que estos miedos nos persigan el resto de nuestras vidas. Son miedos con los que debemos lidiar, miedos a los que seguramente seguiremos buscando soluciones que posiblemente lleguen demasiado tarde, o quizás aún estamos a tiempo de no entrar en un capítulo más de “The Twilight Zone”.

Politóloga. 22 años. Apasionada del cine y la literatura. Me interesa la política y la construcción a través del diálogo. Escribo como un medio de desahogo, creatividad, reflexión y debate.

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