The Irishman: Vivir la vida y enfrentar la muerte.

La nueva película de Martin Scorsese vio luz el pasado 27 de Noviembre, al ser estrenada mundialmente a través de la plataforma digital Netflix, luego de tener una salida limitada en salas de todo el mundo desde principios de mes. El magnánimo realizador llega con un reparto de lujo, compuesto por Robert De Niro, Joe Pesci, Al Pacino, entre otros, a presentarnos una película sobre la amistad, la familia, la traición, la vejez y la muerte, escondida detrás del velo de una historia de mafiosos.

Desde el año 2004, cuando De Niro le leyó un parte de “I Heard You Paint Houses” (Libro sobre el que está basada The Irishman), Scorsese viene intentando llevar esta historia a la gran pantalla, aunque sin mucho éxito. Luego de posponerla varias veces, por problemas de agenda y por buscar un guion que encaje perfectamente con su visión, sin despegarse de la intención original detallada en el libro, en el año 2014 decide encarar su producción. Iba a comenzar a trabajar en ella, después del estreno de Silence, pero el rotundo fracaso, tanto en taquilla como en crítica, de la mencionada cinta hizo que Paramount no le dé luz verde para comenzar a desarrollar The Irishman. Además, ningún otro estudio quiso arriesgarse a producirla. Ante esta situación adversa, Netflix intervino y se ofreció a financiarla.

Con un presupuesto de, alrededor, 160 millones de dólares, con 117 locaciones de rodaje diferentes, con más 300 escenas distintas, con un reparto increíble, Scorsese nos ofrece una película de tres horas y media, que jamás decae en intensidad y logra mantenerte al filo del asiento durante todo el metraje. Esto se debe a la gran capacidad del aclamado director, a la agilidad impuesta por Steven Zaillian en el guion y al frenético montaje de la mano de Thelma Schoonmaker. Además, de la cinematografía de Rodrigo Prieto que es precisa y eficaz. Los efectos especiales cumplen un rol fundamental en la cinta, debido a que esta abarca un recorrido a lo largo de varias de décadas, por lo que se requirió rejuvenecer a los tres personajes principales y se logró de gran manera, aunque en un principio es bastante notorio.

El reparto integrado por Robert De Niro, Joe Pesci, Al Pacino, Harvey Keitel, Anna Paquin, entre otros se conjuga de manera perfecta. De Niro carga en sus espaldas todo el desarrollo de la película y posee escenas donde todo su talento aflora de forma espectacular. Pesci, que volvió del retiro para esta película, se encuentra como pez en el agua y ofrece una actuación sublime. Pacino y su interpretación de Jimmy Hoffa, se roba todas las escenas donde aparece, hacía años que no se lo ve tan suelto y cómodo en un film. El caso de Anna Paquin me sorprendió gratamente, sin tener casi líneas de dialogo genera momentos de tensión solo con la mirada y logra gestos faciales que lo dicen todo.

The Irishman, oculta en la premisa de una historia de gangsters, plantea una mirada introspectiva sobre el valor de la amistad, las relaciones familiares, la vejez y la aceptación de la muerte. Este último punto se encuentra muy presente, ya que Scorsese, también ofrece una crítica del estado del cine actual. Esto se puede ver de manera clara en todo el desarrollo de la cinta y particularmente en el inicio de la misma. La película comienza hablándonos sobre el final, pero no sólo del final del film (íntima relación con el último plano) sino del final de una vida. Este inicio funciona como representación de la muerte, con esa famosa luz al final del túnel que observamos al morir. Este se puede interpretar como la representación de la muerte del arte cinematográfico, y propone pensar The Irishman como esa luz al final del túnel, como ese último destello de esperanza. Además, no creo casual que ya dentro, en la parte iluminada, encontremos una figura que porta una cruz (símbolo íntimamente vinculado a la resurrección en términos católicos) religión que el director profesa.

Es por eso, que interpreto que la búsqueda primaria de Scorsese con esta cinta, es lograr revivir/resucitar una forma de narrar y hacer cine que murió hace mucho tiempo. Intentar, por lo menos, dejar una última luz de esperanza en él camino.

En conclusión, The Irishman es una película completa que nos habla de diversas maneras. Recomiendo verla en la pantalla más grande que tengan, con el mejor sonido posible. Déjense hipnotizar por esta fantástica historia y permítanse entrar al universo que se nos plantea. Estamos frente a la obra crepuscular de Martin Scorsese, frente a un relato propio y autoconsciente de vivir la vida y enfrentar la muerte.

 

Escribo sobre cine, series y cuestiones relacionadas a la cultura pop.

Apologista de Spielberg y reinvindicador de De Palma. Argentino y, como tal, futbolero. Ademas futuro historiador.

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