Star Trek: esperanza de un futuro mejor

Fue en agosto de 2017 que comencé a ver una de las series de ciencia ficción más memorables de la historia: Star Trek. La trama va sobre viajes a las estrellas, tal cual lo dice el título en inglés y como fue su traducción en América Latina, y te lo recuerdan en la introducción, porque buscan “explorar nuevos mundos, descubrir nuevas vidas y civilizaciones”. Se desarrolla en un universo futurista desde mediados del siglo veintidós hasta finales del veinticuatro. La serie original salió en 1966, en la que aparecen los emblemáticos personajes James T. Kirk y Spock; tras tres temporadas, fue cancelada, pero desde eso, han salido siete series más de esta misma franquicia, al igual que diez películas que las acompañan, y tres más del reboot de 2009.

Inicialmente, iba a escribir este artículo hablando de forma general de Star Trek. Sin embargo, dado a los recientes eventos de impacto mundial de las últimas semanas, decidí darle un enfoque un tanto distinto y que me permitiera expresar lo que Star Trek ha representado para mí: esperanza.

Star Trek significa más para mí de lo que seré capaz de expresar en estas líneas, pero algo que tengo muy en claro es que me ha dado muchísima esperanza. Esperanza de que las cosas pueden ser distintas, que podemos tener un mundo mejor, que podemos construir un mundo mejor, y no solo que podamos, sino que lo necesitamos. Con esto del COVID-19 y la cuarentena, me ha tocado leer a gente decir que “somos el problema” y “el verdadero virus es la humanidad” porque los canales de Venecia ahora se ven limpios y transparentes. No lo somos, porque una relación más armoniosa con nuestro medio es posible, pero no lo será hasta que dejemos el sistema social y económico en el que nos desenvolvemos: el capitalismo.

La forma de organización social del universo de Star Trek, si bien no puedo afirmar que es ideal ni perfecta porque hay muchas áreas de oportunidad y mejora, es, sin lugar a dudas, mejor que lo que tenemos actualmente. Primero que nada, no tienen un sistema capitalista, sus vidas no giran en torno a la adquisición de bienes y riqueza -al menos no las de la especie humana-, eso ya no forma parte de la motivación de la gente. Ni siquiera tienen dinero o saben lo que ese concepto significa, y solo es mencionado cuando tienen que negociar con alguna especie alienígena para la que sí represente algo. A mí me gustaría algo así; no sé cuántas veces ya tuve que escuchar en los medios cómo “la economía de X país está decayendo a causa del coronavirus”, cómo “los impactos económicos son devastadores”. Estoy harta de que sea eso sobre lo que giren nuestras vidas, que haya gente que todavía tenga que ir a trabajar porque si no lo hace no puede pagar sus alimentos, su casa, no puede mantener a su familia. Estoy cansada de que sea eso lo más importante y me estresa mucho saber lo tanto que lo recalcan porque, a fin de cuentas, sí, es “lo único importante”. Porque, al final, las personas que tienen dinero son las que van a verse mínimamente afectadas, quienes están en una posición de poder y tienen un buen poder adquisitivo no tienen de qué preocuparse.

Igual un poco sobre esto, en la primera temporada de una de las series, en The Next Generation, un grupo de viajeros del siglo veinte dan con la nave en la que se desarrolla la serie, y uno de ellos era un empresario. Él estaba impactado por el hecho de que no utilizaran dinero y de que podían comer y tomar todo lo que quisieran -gracias a un replicador, una máquina que crea cosas, incluida la comida- y no entendía cómo no abusaban de ello. No entendía el “reto” de vivir una vida en la que el dinero no tuviese cabida, y Picard, el capitán de la nave, le responde que “el reto es superarse a une misme”, de ser mejor. Cuando vi el episodio me pareció muy absurdo su comportamiento, porque está basado en la mentalidad que mucha gente tiene hoy en día: si puedo tener más, ¿por qué no? Puedo compararlo a lo que pasa ahora con el papel de baño, la gente que está haciendo sus compras de pánico, pensando únicamente en que, si ellas lo compran porque pueden, al menos ellas no carecerán de dicho artículo, sin importar que más personas lo requieran, sin que se les pase por la cabeza que no son las únicas en el mundo.

En esta misma serie, me acuerdo igual de un episodio en el que mencionaban que “han eliminado la pobreza, la hambruna”. Imaginé por un segundo lo increíble que eso sería y me frustré por saber que no es mi realidad, no es nuestra realidad. Suelo entristecerme bastante pensando en eso, y cuando suceden acontecimientos como el de ahora, o incluso otros que no son de carácter internacional como que se nieguen los derechos de algún grupo de personas, pienso en lo lejos que estamos de tener una sociedad como esa que he visto en Star Trek. A veces digo que “así como estamos, nunca vamos a llegar eso. Nunca vamos a tener esa sociedad porque la gente es demasiado egoísta y se niega a colaborar”; si no pueden ni siquiera quedarse en sus casas -quienes realmente podemos- por el bien de la mayoría, nunca vamos a alcanzar una sociedad que sea lo más equitativa posible, sin desigualdades.

Es ese mismo enojo el que me da esperanza. Sé que es una serie de ciencia ficción, hecha para ilustrar lo que podríamos llegar a ser, a dónde podríamos llegar… pero representa ese anhelo de algo mejor, de que hay personas que creen y creemos en que eso es posible, mas no sin la cooperación de todas las personas. Ha sido el ver lo agradable que sería un futuro así -repito, sin olvidar todas las áreas de mejora- lo que me hace ilusión, lo que ha hecho que quiera seguir esforzándome, intentando todo lo que está a mi alcance para dar un paso más en dirección a ese futuro, por más insignificante que sea ahora.

Ayuda, también, el recordarme que la sociedad que veo ahí está ambientada luego del siglo veintidós; es una que se da después de una Tercera Guerra Mundial, que en un episodio en el que viajan accidentalmente al 2024 hay revueltas por las injusticias sociales (porque aislaban a gente con alguna discapacidad, pobre, enferma, y cualquiera que no se pudiera mantener por sí sola y necesitara ayuda), que acontece años después de tener el Primer Contacto con una raza alienígena. Con esto quiero decir que, bueno, por más lejano que parezca, pasa tras una serie de cambios sociales, en las que las estructuras que tenemos hoy en día se modifican radicalmente. No es por nada, pero viendo el panorama actual y cómo se están dando las cosas, el periodo post-coronavirus será, desde mi perspectiva, revolucionario. Necesita serlo.

No sé qué tan ingenuo sea de mi parte esperar algo así, y quizá tengo demasiadas esperanzas en que las cosas van a cambiar como nadie se imagina, pero prefiero pensar que es un paso que nos acerca más a la organización social vista en Star Trek con sus naves y viajes de exploración y donde el dinero no juegue rol alguno en la vida, y no al universo alternativo que también se ve ahí: una sociedad donde aún hay esclavitud y desigualdad en el siglo veinticuatro. Apunto por lo primero, y es por eso que quiero seguir.

Estudio Comunicación Social y prefiero escribir antes que hablar. Considero que es muy importante realmente escuchar a las demás personas para así aprender de ellas.

Me gustan los libros de fantasía y las series de ciencia ficción de los 60’s. La mayoría de mis series favoritas están subestimadas.

Una respuesta a «Star Trek: esperanza de un futuro mejor»

  1. Star Trek es una de mis franquicias favoritas en la vida, su humanismo siempre logra sacar al pequeño idealista en mi. Debido a acontecimientos recientes, donde mucha gente ha opinado a través del privilegio sin dimensionar la realidad de los grupos que critica, he tenido en la cabeza una maravillosa frase que dijo el Capitán Sisko luego de discutir con un almirante particularmente burocrático:
    “¿Sabes cual es el problema? El problema es La Tierra. En la Tierra no hay pobreza, no hay crímenes, no hay guerras. Miras a través una ventana de la sede de la Flota Estelar y ves el paraíso. Es fácil ser un santo en el paraiso, pero los Maqui no viven en el paraíso. Pero ahí afuera, en la zona militarizada, esos problemas no han sido resueltos. Ahí afuera, no hay santos, sólo gente enojada, asustada, gente determinada a hacer cualquier cosa para sobrevivir, lo apruebe la Federación o no”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *