Sobre volver a querer(nos) después de un corazón roto: la música de Elsa y Elmar

Sobre volver a querer(nos) después de un corazón roto: la música de Elsa y Elmar

Elsa y Elmar se tomó bastante en serio la frase “convierte tu dolor en arte” y nos regaló un álbum precioso que refleja y nos acompaña en nuestros procesos de ruptura y todo lo que viene después de ellos. Así es como nace “Ya no somos los mismos”.

Ya nos había dado una probadita de lo que podíamos esperar cuando sacó el sencillo “cómo acaba”, hablando de esas relaciones en las que, a pesar de que las cosas no terminaron de la mejor manera, las volveríamos a vivir. De esos adioses que no se dijeron y los reencuentros con los que soñamos para despedirnos honrando el cariño y la magia que existió.

Con este sencillo, muches esperábamos un disco de desamor para llorar en posición fetal a las tres de la mañana. Finalmente, tener el corazón roto es una experiencia que nos es común a todes. Pero Elsa nos dio aun más.

Ella tuiteó: no van a llorar tanto, lo juro. el disco se trata de resignificar y perdonar. y vuelves a querer, y a quererte, y entiendes que todo tenía que ser así para llegar a un nuevo lugar. sobre todo, saben qué? el disco no se trata de amor romántico. eso me es importante decirlo. se trata del proceso personal de reclamarse después de una relación.

Y así es como, en catorce canciones, Elsa y Elmar nos lleva a un recorrido por todas esas subidas y bajadas que representa intentar volver a encontrarse a une misme después de alejarnos de alguien significativo. A continuación, les platico sobre algunas de estas canciones.

El disco empieza sin timidez. Abre con “Amantes y amigos”, una canción sobre esos vínculos que pasan de lo romántico a lo amistoso, pero que aun así, no puede funcionar.

Fuiste mi amante, ahora mi amigo. Yo te bendigo y me despido. Hemos cambiado pues nos cambió el camino.

Algo hermoso pero dañino. Amor, yo no te olvido, solo no te lo digo.

Tan crudo y tan real lo que tuvimos como el dolor que se siente al despedirnos.

Después, llega “Vuelve”, la cual se volvió un himno sobre dejar ir para poder llegar a nosotres. Elsa tuiteó que esta canción fue la más importante del álbum para ella porque ese “vuelve” era un regresar a sí misma y varias líneas de la canción se pueden interpretar de esa forma. ¿Cuántas personas no lloramos gritando y cantando “voy a estar bieeeeeen”?

Peléate con tus demonios y florece.

Inventa ese futuro nuevo que tanto mereces, sé feliz, lo fuimos tantas veces.

Y también cuestiona la idea tan dañina, pero tan presente, de “dar todo” por la otra persona. Lo dice sabiamente: “no puedo salvarte sin ahogarme”. Y estos cuestionamientos hacia el amor romántico siguen presentes en “Corazones negros”, al cantar “porque aunque te amo creo que ya no puedo”, porque, contrario a lo que tantas veces nos han enseñado, el amor no lo es todo. Las personas podemos terminar vínculos o alejarnos aun cuando nos amemos (o incluso, por y desde ese amor).

Después, llegamos a la parte de llorar en posición fetal porque también es parte del proceso. Escuchamos “A tu ladito”, y contrario a “Cómo acaba” aquí sí nos arrepentimos de todo: Quisiera no haberte conocido aquel invierno, porque si no, no tendríamos que pasar por esto. Porque no habría que perdernos si nunca fuimos nuestros.

 “Hasta donde se enamora” es la canción en la que bailamos con amigues que nos dijeron que por ahí no era, pero apoyaron nuestras decisiones y nos siguieron acompañando: mis amigos me hablan horas y mi corazón lo ignora.

“Primavera” es esa rola con la que nos identificamos cuando alguien se manejó desde la inestabilidad, una forma de decir que merecemos que nos quieran desde la certeza, no desde la incertidumbre. De reclamarnos a nosotres mismes, como dijo Elsa. Yo no veo pa’ atrás, lo que sea que digas no me importa ya, estoy hecha de hielo y hecha de metal, ve como camino muy lejos de acá.

“Ya no somos los mismos//no todo fue malo” es como el audio que mandas cuando el dolor va pasando. Lo que fue va quedando atrás poco a poco: porque tú eres tú y yo soy yo y ya nada es nuestro.

Elsa cierra con broche de oro, con una canción que se volvió la favorita de muches y reflejó las rupturas que terminan desde los cuidados, el cariño y el amor. También nos hace pensar en otras personas, no necesariamente parejas, que ya no nos acompañan, pero a quienes les agradecemos por haber estado una parte del camino.

“De lo malo, me guardé lo bueno. De lo malo, renací de nuevo. Y la mitad de lo que soy es por lo que un día fuimos. Y la mitad de lo que doy es por lo que nos dimos.”

 Elsa no solamente nos dio un disco sobre resignificar, sanar, perdonar y agradecer. También nos dio estos espectaculares gigantes para poder escribir todo eso que no les dijimos a nuestres exes.

@elsayelmar vía Twitter

Si alguna de las personas que está leyendo esto tiene el corazón roto, te escribo esto: sé que parece que el dolor no tiene fin, pero como bien nos dijo Elsa, vuelves a querer y a quererte. Y quien sabe, quizá pronto estés bailando “atravesao” con ganas de enamorarte de nuevo. Enamorarte de ti, de la vida, de alguien más. Que el amor siempre sobre y que nos atraviese.

Morra de los 90’s. Psicóloga feminista en proceso de terminar su tesis de
posgrado. Escribo sobre las cosas que me mueven, las que me hacen sentir conectada con el mundo y con otras personas. Las películas que veo y los libros que leo son mis cajas de resonancia.

Habito este mundo desde la ternura, la intensidad y la alegre rebeldía. Creo que el amor entre mujeres, en cualquiera de sus formas, nos salva. Creo que nuestra rabia es digna y necesaria. A veces me peleo en Twitter.

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