Sobre migrar (3)

Me he dado cuenta que la migración me intersecta de múltiples maneras. No sólo por mi propia experiencia, sino porque estamos rodeades de personas que migran, ya sea que salen de sus países para buscar un mejor futuro o que regresan para encontrarse con un lugar completamente diferente al que dejaron cuando partieron. Y ahora, hace poco menos de dos meses, comencé a trabajar en una organización humanitaria que brinda asistencia a personas refugiadas y solicitantes de refugio en México. Es decir, la migración no se quiere ir de mi vida y a mí no me molesta que se quede.

Este proceso ha sido intenso y desafiante en un nivel emocional, porque ¿quién soy yo para decidir quién sí merece la ayuda y quién no? Entiendo que partimos de parámetros, números y cálculos, pero, al final, sigue siendo una medición sumamente subjetiva. Estos números no aparecieron ahí de manera mágica, esos números no fueron puestos por la naturaleza (e inclusive, lo que viene de la naturaleza es interpretado por nosotres les humanes, entonces termina siendo algo subjetivo), esos números tienen una intención: dejar dentro a unes y a otres dejarles fuera. 

Cuando tengo que decirles “lamentablemente, no puede recibir la asistencia humanitaria”, una parte de mí se quiebra. Quisiera que todes tuvieran acceso al apoyo, sin embargo no es posible. Nosotres también tenemos las manos atadas, nuestros recursos son limitados y por eso la necesidad de la selección. Pero ¿esto no sigue siendo parte de un sistema moderno/colonial que categoriza y jerarquiza cuerpos? Por supuesto que sí. Y es peor cuando sabes que las raíces de la migración forzada y del asilo político se deben a causas estructurales. Cuando un país ha sido constantemente explotado por otro país más rico, dejando a los habitantes del país explotado en condiciones deplorables, no hay muchas alternativas.

Vía: Pixabay

Cuando la migración es una alternativa, cuando irte del país que se está derrumbando por la desigualdad estructural es una opción, pues lo haces. Pero en el camino te topas con personas racistas, clasistas y xenófobas que impedirán que esa opción sea una alternativa. ¡Adiós! ¡No te queremos! ¡Regrésate a tu país!

Pondré un ejemplo:

En un video de Facebook de un periódico local, de un pueblo al sur de Veracruz en el que vivo, se aprecia a un señor de tez negra que está siendo entrevistado por un reportero. El señor es parte de un grupo de personas que están migrando desde Haití. Vienen personas de todas las edades, desde niñes corriendo para todos lados y bebecites en brazos, hasta mujeres de mediana edad y una que otra persona de la tercera edad.

Lo que más llama mi atención no son las imágenes, ni la detallada explicación de la ruta que han tomado. Mi atención es captada por uno de los comentarios que se leen debajo de este video:

“¿Dónde está migración cuando más se necesita?”

Lamentablemente, no me sorprende la reacción, pero sigo sin entender por qué se solicita la presencia de autoridades y la respuesta mediante un castigo, simplemente por el hecho de estar migrando. 

La persona que puso ese comentario no sabe si les migrantes son documentades o indocumentades. Tampoco tiene idea de sus intenciones de permanencia en el país, ni mucho menos si sus acciones en el territorio serán perjudiciales o no.

Su comentario se basa en supuestos y en prejuicios racistas y xenófobos. Les sale lo patriotas defensores del territorio sólo cuando la persona que migra no es blanca, ni trae dólares o euros para gastar. ¡Vaya selección! 

Al final, esta migración se reduce a un juego de la ruleta rusa, no sabes si vas a poder continuar con la ruta en algún momento. Lo terrible del asunto es que, quienes jalan del gatillo, no son quienes están migrando…

Mujer morena, activista y feminista decolonial y antirracista veracruzana. Maestrante en Teoría y Crítica de la Cultura en la Universidad Carlos III de Madrid. Internacionalista formada en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y la Universidad de Pretoria en Sudáfrica. Profesora adjunta en la UNAM e integrante y co-fundadora de la Colectiva Feminista “Dignas Hijas”. Escribe sobre sexualidad y América Latina a partir del estudio de la cultura desde un enfoque decolonial, con el fin de desmitificarlas y evidenciar estereotipos racistas, misóginos y coloniales. Además, menea la cola con funk y reggaetón.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *