Sobre mi salida del Cecuny

Mérida, Yucatán

Octubre de 2019

 

A la comunidad en general:

 

En el último año me desempeñé como coordinadora del Centro Cultural de la Niñez Yucateca (CECUNY); colaborar en ese puesto me permitió mirar de cerca, en cada una de las niñas y los niños, el presente esperanzador de nuestra sociedad. La niñez, a través del arte y la cultura, es terreno fértil para el fomento del pensamiento crítico, la sensibilidad y la libertad creativa; siendo estos aspectos las directrices de mi gestión.

Desde hace muchos años, mi vida personal y profesional han tenido como eje fundamental la promoción y defensa de los derechos humanos, especialmente de las mujeres y otros grupos en situación de vulnerabilidad. Esta convicción, se hace presente por igual en mi quehacer desde la maternidad, la docencia o la música; también en mi trabajo en organizaciones de la sociedad civil o desde lo institucional, integrando el grupo de trabajo que atendió la solicitud de Alerta de Violencia de Género para el estado de Yucatán y por supuesto, desde la militancia feminista.

Estos últimos meses, en el foro público de nuestro estado, se ha debatido ampliamente la ausencia de reconocimiento de los derechos humanos de todas las familias, así como de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. En esa inercia, en días pasados compartí en mis redes sociales personales una publicación satírica, que sin estar acompañada del razonamiento que la motiva, fue considerada desatinada e incluso ofensiva por ciertos sectores de la población, con quienes me disculpo por el tono y ligereza con que fue realizada.

Dicha acción, trajo como consecuencia que se decidiera mi separación del cargo que desempañaba en el CECUNY, misma decisión que asumo con responsabilidad y sobre todo congruencia.

En ese contexto, algunos personajes y medios que le apuestan a la difamación y la calumnia, así como a la comunicación irresponsable, han contribuido a tergiversar mis convicciones, mis ideales, mis posturas y las de otras mujeres que han mostrado simpatía por las causas ya mencionadas. Lo anterior, solo confirma porqué esta lucha es cada día más urgente. La historia, una vez más, hace un llamado al Gobierno del Estado para pronunciarse y posicionarse por los derechos de todas las familias –sin excepción, y de las mujeres de Yucatán.

Mi labor por la construcción de una sociedad armónica, en la que quepamos todas y todos, en la que las niñas y los niños puedan desarrollarse con plenitud, no termina aquí; por eso reitero mi compromiso de seguir trabajando en comunidad, desde las trincheras que sean necesarias, hasta que la dignidad se haga costumbre.

Hoy, lo tengo muy claro: lo personal es político.

Regina Carrillo Ramírez Valenzuela

Soy psicoterapeuta, docente universitaria, cantora, feminista y mamá.

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