Sobre la serie que me cambió la vida. Sobre This Is Us

Es la serie más bonita del mundo, tienes que verla.
Por favor ve this is us, si quieres la empiezo contigo.
No puedo contarte de qué trata porque, así, te spoilearía el primer capítulo.
Por favor, inténtalo, vale cien por ciento la pena.

Todas esas frases se volvieron mi personalidad desde 2018, año en el que empecé a ver This Is Us, una serie de televisión creada por el maravilloso Dan Fogelman, estrenada en 2016 en NBC, y finalizada hasta hace apenas unos meses, en mayo de este año.

Y sobre dicha serie es que quiero escribir hoy, no sólo para recomendarla una vez más, sino también, y sobre todo, para agradecerle a modo de texto; agradecerle por la compañía que me ha hecho durante estos años; agradecerle por la forma en la que me cambió para bien, volviéndome más sensible; agradecerle por la forma en la que se volvió un puente en mi familia; y agradecerle por volverse, en mi vida, un nuevo lenguaje de amor.

Como buena fan que soy, quiero que cualquier persona que vea This Is Us la disfrute de la manera más sincera y orgánica posible; por ello, este texto pretende estar libre de spoilers e intentará, más bien, hablar sobre las razones por las que la serie es preciosa y las muchas maneras en las que hizo de mi corazoncito y de mi vida lugares más cálidos.

This Is Us, entre algunas otras cosas, habla sobre el amor hacia la familia, la muerte, el amor propio, la salud mental, las adicciones, los trastornos alimenticios, la vocación y la pasión, la desigualdad, la violencia de género, el racismo, la orientación sexual, la niñez la adultez y la vejez, las enfermedades, la amistad, la paternidad, la maternidad, y un largo etcétera más. This Is Us, para acabar pronto, habla sobre la vida (en una cultura occidental) y sobre las maneras en la que la atravesamos y vivimos, a través del amor, con las personas que nos rodean.

Su mayor acierto, a mi parecer, es que es una serie tan real que, sin importar las ventajas o privilegios enormes que alguien pueda tener en su vida, o los problemas más desastrosos e injustos que podamos imaginar, cualquier persona se logrará identificar en algún punto; ya sea con un personaje o con varios o con todos. Y es ahí donde está su mérito: This Is Us encuentra las fibras más íntimas de cada personita, se acerca, las toca, las nombra y las apapacha.

This Is Us llegó a mi vida en la época más difícil que me ha tocado vivir hasta el momento. Sin intención de ser dramática o de parecer quejumbrosa, puedo reconocer que, cuando empecé la serie, me encontraba en una relación romántica muy violenta y triste, no estaba bien con mi papá, vivía estresada, presionada y cansada por los temas académicos, lloraba muchísimo y mi relación con la comida era muy difícil. This Is Us no solucionó ninguno de estos problemas (sería ingenuo pensarlo así y sería mal agradecido con mi psicóloga jaja), pero sí me acompañó durante el proceso de cambio y me apapachó muchísimo mientras tanto. Me hizo ser espectadora de mi camino de una forma distinta; me ayudó a empatizar con los procesos de otras personas (incluso de quienes me habían lastimado); y me hizo encontrar nuevas maneras de tomar decisiones. Así pues, This Is Us se volvió mi lugar seguro y cálido para llorar, para aprender, para apapachar y para mejorar detallitos que yo no sabía que podía o debía cambiar.

Dicho lugar seguro nunca ha sido solitario. Tuve (y tengo) la enorme fortuna de que la serie formó un espacio calientito en la colectividad de mi familia. Quien me recomendó la serie fue mi hermano mediano (el ser más carismático y noble del planeta, y quien tiene las mejores recomendaciones de TV y cine); él se la recomendó a mi mamá y luego a mí; mi mamá empezó la primera temporada sola y la repitió para verla conmigo una vez que salí de vacaciones; posteriormente, vimos de la segunda a la cuarta temporada juntas, esperando a los fines de semana y vacaciones para tener maratones (la cuarta la vimos en una sola sentada una vez que empezó la pandemia); luego, mi hermano mayor y su novia llegaron a México y, después de insistirles muchísimo, la empezaron con mi mamá; mientras elles se ponían al corriente, yo vi la quinta y la sexta por mi lado; hasta que todes llegaron al capítulo final, donde organizamos una cena y compramos mucho vino para terminar de verla juntes, en el sillón de la casa de mi mamá (nuestro hogar) cubiertos por cobijitas.

La forma en la que me interpeló This Is Us no es la misma que interpeló a mi mamá ni a mis hermanos. Para cada quien fue algo personalizado y a la medida. Sin embargo, sí me queda claro una cosa: en la experiencia individual de ver, entender y sentir This Is Us estábamos incluides el resto de nosotres. No podría enumerar la infinita cantidad de veces que, mientras veía un capítulo, pensé en mi núcleo; en los enormes esfuerzos de mi mamá y en su inmenso amor; y, sin duda, en la gran travesía de contar con dos hermanos mayores, mis compañeros, cómplices y testigos (como los define Alaide Ventura en su precioso libro “Entre los rotos”).  Esto, sin duda, me acercó a mi familia, y no porque estuviéramos distanciades emocionalmente, sino porque me hizo comprenderles más; me hizo entender aquellas cosas que, quizá, de no haber sido espectadora a través de la serie, nunca nos hubiéramos podido explicar entre nosotres. El amor que sentía por mi mamá y mis hermanos ya era inmenso, pero aún había espacio para extenderse y, sin duda, This Is Us hizo que todo ese cariño y gratitud se multiplicaran con una facilidad tiernísima. 

A la par, This Is Us me hizo enfrentarme con una de las cosas que yo más evitaba ver en televisión: relaciones maravillosas padre e hija. Aún me cuesta explicar el dolor que me causa no tener una relación con mi papá que te haga recordar las escenas más conmovedoras del cine y las caricaturas cursis, pero esta serie me brindó algo mejor: la posibilidad de comprender y empatizar con aquello que es obvio, pero que, a veces, es muy fácil invisibilizar. Mi papá, como todas las personas, es un ser humano con un pasado propio, con heridas propias, con errores y aciertos propios, con una vida que va más allá de mí, pero que convive conmigo. Podría hablar mucho sobre cómo la terapia ha generado que mi papá y yo nos llevemos mejor que nunca, pero ahora también me parecería mal agradecido con This Is Us no mencionar que, el ver esta serie, me acercó poquito a poquito a él, a su forma de amarme y a su forma de convivir conmigo y, a la par, me hizo amarlo mejor y valorar más los ratitos que compartimos

La forma en la que This Is Us muestra a la paternidad y a la maternidad, al ser hija y al tener hermanos es algo que yo nunca había visto ilustrado de manera tan clara y sensible; lo digo como hija y como hermana, y lo digo, también, muriendo de ganas de algún día decirlo como madre.

Por otra parte, me gustaría retomar aquello que dije sobre cómo This Is Us se volvió un lenguaje de amor para mí. Si te conozco, seguro ya te recomendé la serie. Si te amo, muy probablemente ya te rogué que la veas. Si te amo un poquito más, probablemente la estoy viendo contigo. Y si te amo muchísimo muchísimo, probablemente no lo sabes, pero te he dedicado capítulos, canciones del soundtrack y notitas en mi celular sobre cosas de nuestra relación y sobre aprendizajes y recordatorios que quiero tener para cuidarte más y amarte mejor. This Is Us es algo que quiero compartirle a todas las personas que amo porque es el recurso que mejor conozco para apapachar y para compartir un poquito de esperanza. Y es que eso es lo importante: This Is Us me ha llenado de esperanza y, si eso es contagioso, esperaría que lo hiciera también con quienes amo y me importan.

This Is Us demuestra cómo todas las personas venimos cargando problemas, inseguridades y miedos; y cómo, por supuesto, el contexto estructural y sistemático importa al momento de querer hablar de ellos. Demuestra, también, cómo todas las personas somos un bonchecito de cualidades, aciertos y decisiones y cómo todo esto no nos define para siempre, pero sí nos conforma y, por lo tanto, merece nuestro tiempo, atención y cuidado. Y es así como la serie completita se vuelve una cátedra sobre la importancia de la empatía, tanto con quienes nos rodean como con nuestra propia persona. 

Esta serie –a través de diálogos preciosos, un soundtrack espectacular, y una adaptación al tiempo impresionante– me descongestionó emocionalmente. Me hizo llorar, llorar y llorar y, con ello, me aumentó rayitas de sensibilidad, de calidez humana, de amor y de paciencia.

Cuando la terminé, sentí un vacío en el pechito que no podía explicar… me dolía mucho pensar cómo, después de tantos años de acompañarme, ya no había más capítulos por disfrutar ni más diálogos preciosos por escuchar. Me dolía muchísimo la idea de haber agotado los aprendizajes que esta serie me podía brindar. Sin embargo, alguien maravilloso me dijo que lo bonito de esta serie era justo que los mismos aprendizajes de la serie podían evolucionar a través del tiempo y a través de mí; que no iba a ser lo mismo verla ahorita que en unos años, cuando fuera mamá, cuando tuviera otras amistades, cuando la viera con alguien más, etcétera. Y es cierto. Ahora, cuando escojo ver un capítulo de manera aleatoria o cuando acompaño a quien amo a ver el episodio en el que va, me doy cuenta de que es cierto: los sentimientos no son fijos y nuestros aprendizajes tampoco. Qué dicha saber que, gracias a ello, This Is Us parece ser una serie sin fecha de expiración y que, con ello, me queda mucho amor por compartir a través de ella.

Tengo 22 años, soy feminista y estudio Economía en El Colegio de México.
Me encantan las ciencias sociales, aprender sobre desigualdad y cuestionar todo desde lo estructural y sistemático.
Creo firmemente que todo aquello que se hace desde la empatía resulta mejor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *