Sanaré el quebranto: Las maldiciones de la familia Madrigal

Encanto, la más reciente película de Disney ha dividido opiniones, pareciera que hay quienes la aman con pasión y quienes se sienten indiferentes hacia ella. Sin embargo, su mayor triunfo es en las capas sobre capas de discurso que se puede extraer de este filme acerca de salud mental, capacitismo y neurodivergencia. Y la mejor forma de hacerlo es analizando a cada miembro de la familia, no desde sus dones, sino desde sus “maldiciones.” Sin más preámbulo: Esta es la familia Madrigal.

La maldición de la Abuela Alma: El trauma generacional. Quizás el mensaje más importante de la película, la abuela Alma, al verse obligada a huir de su hogar junto con su esposo Pedro, habiendo recién nacido sus tres hijes, presencia como el amor de su vida es asesinado frente a sus ojos, lo cual crea a partir de su dolor un milagro que dota a una vela de magia y encierra a la jungla en la que se encontraban ella y otras personas migrantes en un refugio montañoso, alejades del conflicto exterior.

Sin embargo, en una secuencia clave de Dos Oruguitas, se puede apreciar cómo Alma, sola en la nueva habitación de su casa mágica, tiene que cerrarse emocionalmente y desvincularse afectivamente de su propia familia, ella les ama, pero no puede permitirse demostrárselos fuera del pragmatismo de sus dones porque su último momento de vulnerabilidad casi hace que lo pierda todo. Esto se trata de un mecanismo de supervivencia, si se aleja emocionalmente, puede permitirse sobrevivir, criar a sus hijes y sostener a todo un pueblo que la busca para ser su líder.

Sin embargo, esta exigencia en sí misma y entumecimiento emocional producto del trauma, hacen que su miedo por perder el milagro que la salvó, y por el que Pedro murió, presione a su familia para aprovechar sus dones al máximo. Todo para que elles no sufran lo que ella sufrió: el despojo de su hogar, la pérdida de su amor, el quebrantamiento de su familia.

Sin embargo, aquí es donde entra el trauma generacional: el trauma que una persona de nuestra familia nos hereda, un dolor ajeno que se siente como un legado que hay que mantener. Alma, por intentar que su familia no sufra como ella, les hizo sufrir de manera diferente. Solo mediante la intervención de Mirabel es que puede darse cuenta del daño que le causó a su familia en un intento por protegerles de ese dolor. En sus palabras: “se me concedió un milagro, otra oportunidad. Y tenía tanto miedo de perderla, que acabé olvidando para quién debía ser ese milagro…”

La maldición de Mirabel: El capacitismo

Si bien Mirabel no se presenta en la película como una persona con discapacidad, los paralelos entre su historia y la que nosotres experimentemos son muy remarcados. “Mirabel, sé que quieres ayudar amor […] y a veces el mejor modo de apoyar a [les] demás es hacerse a un lado y dejar que el resto de la familia haga lo que hace mejor, ¿ok?”las palabras de la abuela Alma a Mirabel reflejan que el problema principal de les Madrigal es el capacitismo. ¿Por qué? Por el hecho de que la abuela comenzó a depender de los dones de la familia. En lugar de verles por quiénes eran como personas, comenzó a verles por qué podían hacer.

Recordemos que el capacitismo no es solo la discriminación directa hacia las personas con discapacidad, sino también el diseño de toda una sociedad en función a lo que una persona es capaz de hacer. Mientras más puedas trabajar, mientras más puedas producir, más “útil” eres bajo el capacitismo, con el entendido de que, si no puedes ir al ritmo de les demás, no lo eres. El gran conflicto de Mirabel es que ella no puede hacer lo mismo que les demás miembros de su familia.

Y al final de la película, la solución, desarrollada de una forma espléndida por parte de les escritores, es precisamente no otorgarle un don a Mirabel. Ella se da cuenta (y hace que su familia también) de que lo importante no es su capacidad (o la ausencia de ella), sino elles mismes. El acto de Mirabel de pronunciar “Debemos despertar, son más que solo un don” es su forma de romper la ideología capacitista por la que se regía la casa Madrigal.

Las maldiciones de Isabela y Luisa: productividad y perfección. Sin embargo, el capacitismo claramente no afecta solo a las personas con discapacidad, ya que también en su ausencia se puede sufrir bajo este sistema. Esto lo vemos ejemplificado, en primer lugar, en Luisa, que vive siempre bajo la sombra de su productividad. Al ser su don el que más útil le es al pueblo, terminó siendo la Madrigal con más responsabilidades, al punto de que se sentía en una presión constante por dar su 100%. El problema de esta idea es que el 100% solo se consigue una vez en la vida, si tratamos de mantener ese estado nos vamos a ver en una presión constante por romper nuestros récords una y otra y otra vez, un esfuerzo imposible.

Luisa se siente triste y al borde de la depresión si en cualquier momento da menos de su máxima capacidad, se siente inútil, “creo que mi esfuerzo es nulo si siento que no ayudo…” Esto culmina en el hecho de que cuando, por circunstancias ajenas a su control, Luisa poco a poco empieza a perder su don, pierde junto con este toda identidad sobre sí misma. Cuando una persona se define por cuánto puede producir bajo un sistema capacitista y esta llega a envejecer, presenta una discapacidad o neurodivergencia (ya que nadie está exente de desarrollarlas en cualquier punto de su vida), o simplemente se encuentra en una situación de vida en la que no puede trabajar, ¿qué le queda?

De la misma manera, Isabela se define por mostrarse a sí misma como la perfección pura. Sin embargo, ella define esta perfección en función a les demás, cuando habla de cómo Mirabel arruinó todo, sus palabras son “todo aquí era perfecto. La abuela estaba feliz, la familia estaba feliz…” nunca se menciona a ella misma, porque define la perfección en función de dar una buena impresión a otres, no en lo que ella misma disfrute hacer. Lo cual llega a su máxima expresión cuando, por el bien de la familia, decide casarse con un hombre al que no ama. Ya que lo importante era hacer las cosas para mantener esa fachada de perfección de les Madrigal. Mariano era el hombre perfecto, por lo que era su deber casarse con él para crear la familia perfecta. “¿Yo egoísta? ¡Se me ha exigido ser perfecta toda mi vida!”

Es hasta que Luisa aprende a tomarse un descanso e Isabela aprendió a no definirse por la opinión de les otres que entienden que la vida, si se vive por lo mucho que se puede producir o una imagen de perfección que se debe proyectar, no es sostenible y poco a poco corroe el bienestar de la persona.

La maldición de Bruno: El cuerdismo. Bruno es una metáfora muy interesante respecto al cuerdismo. Es visto como el “bicho raro” de la familia, aquel que veía profecías tan crípticas, que para les otres les estaba causando mala suerte. Sin embargo, Bruno solo veía las cosas de manera diferente, cosa que la gente interpretó como maldad, creando en él una imagen de monstruo. Esta idea de que la neurodivergencia conduce a la violencia o la maldad es un estereotipo muy común en los medios de comunicación. En realidad, Bruno tenía dificultades de socialización (el decirle en broma a su hermana “veo que pronto lloverá”, haciendo referencia a que ella sudaba nerviosa por su boda, hizo que ella lo interpretara como profecía, causando un huracán), tenía una imaginación muy activa (creaba personajes y telenovelas), además de un apego muy marcado a sus ratas, tenía movimientos rituales, producto de su superstición (tocar madera, tirar sal bajo su hombro). No es difícil percibirlo como autista. Además de que el autismo no necesariamente es negativo, siendo en muchos aspectos la fuente de muchísimas cualidades hermosas en una persona. Sin embargo, no porque el autismo o cualquier forma de neurodivergencia sean positivas para la persona significa que serán aceptadas, ya que a pesar de sus virtudes, siguen siendo casi imposibles de encajar dentro de un sistema capacitista, “mi don no le ayudaba a la familia… Pero amo a mi familia, solo no sé qué hacer…” Bruno no tuvo que cambiar para regresar a su familia, les Madrigal tuvieron que cambiar para darse cuenta de que el problema nunca estuvo en Bruno. Eso es lo que busca la neurodivergencia.

No se habla de Bruno… (via @kiddie_jukes en IG)

La maldición de Pepa: El masking. Pepa es uno de los personajes más curiosos de la película, ya que puede malinterpretarse muy fácilmente. Yo creo que, al igual que Bruno, Pepa puede tomarse como una metáfora de la neurodivergencia. Ella vive con constantes cambios emocionales que no puede controlar. Busca obligarse a ser feliz en todo momento, “Soleado… Que el sol salga…” Constantemente vive bajo la presión de que no debe mostrar sus emociones si no quiere perturbar a su familia, “¡Pepa! ¡Tienes una nube!” “¡Ya sé mamá, pero no logro encontrar a Antonio! ¿Qué más quieres de mí?”, es decir, vive en constante “masking”, el esfuerzo de las personas con neurodivergencia de ocultar sus síntomas para adaptarse a un mundo neurotípico. Algo que quienes padecen trastornos del estado de ánimo (Bipolar, TLP, depresión) conocen bastante bien. Al final de la película, Pepa aparece bailando con su esposo durante un granizo. Un símbolo sutil de que aprendió que lo importante no es siempre estar feliz, sino permitirse sentir. Por más paradójico que parezca, si te permites expresar tu tristeza y exteriorizarla, puedes pasar un buen rato con quienes quieres, con la confianza de que el día soleado vendrá por sí solo.

Y si te sentiste identificade con una o varias de las maldiciones de los Madrigal, permítele a un escritor bipolar, autista y con discapacidad decirte: “valiente resplandor, yo puedo ver en ti. Escucha tu interior, tú eres el don. Cree en ti.”

Soy Rafael Abreu, psicólogo, autista y paciente bipolar que busca eliminar estereotipos negativos sobre la neurodivergencia. Clasificado legalmente como "Discapacitado, más no incapacitado." Me apasionan los temas relacionados a videojuegos, cine, neurodivergencia, discapacidad, la comunidad LGBT+ y DDHH.

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