Salud Recortada

El día 21 de mayo del presente año, el Instituto Mexicano del Seguro Social publicó la renuncia de Germán Martínez Cázares quien fungía como Director General del Instituto. Algunas de sus más relevantes afirmaciones fueron las siguientes:

Algunos funcionarios de la Secretaría Hacienda tienen una injerencia perniciosa en el IMSS y ponen en riesgo la vocación igualitaria, de justicia y, concretamente, de prestación de servicios de salud que tiene el Seguro Social.

El Presidente del Gobierno de México proclamó el fin del neoliberalismo, pero en el IMSS algunas injerencias de Hacienda son de esencia neoliberal: ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal, y un rediseño institucional donde importa más el “cargo” que el “encargo”.”

En otras circunstancias la renuncia del director del IMSS no sería tan grave o paradigmática. La relevancia aquí se encuentra en lo sintomática para la organización de la administración pública de la 4t por un diagnóstico impecable de la situación que vive el país en materia de salud pública y la denuncia que hace de la injerencia excesiva y abrumante de la Secretaría de Hacienda por instrucciones de presidencia, en la tesorería y presupuesto de IMSS.

En el 2018, el IMCO declaraba que México se encontraba al borde de una crisis en salud pública. Hoy estamos frente a un dramático recorte del gobierno de Andrés Manuel a la salud que ha dado como consecuencia lo que parece el cumplimiento del pronóstico del IMCO.

Lo anterior, se ve reflejado en un reportaje especial realizado por Ciro Gómez Leyva el cual, señala las problemáticas que enfrenta el Instituto Nacional de Neurología que solo puede cumplir con 3 de las 6 neurocirugías que realizaba al día, con menos de cien de las mil sábanas que necesita diarias, con camas que no tienen colchones o el desabasto de material necesario para laborar. También, en la carta del Instituto Nacional de Cancerología dirigida al Secretario de Hacienda Carlos Urzúa manifiestan su inconformidad con el recorte del 90% a cuatro programas de atención a pacientes con cánceres de la mujer y del 50% a otros dos, quedando afectadas 3500 mujeres. Otra carta del Hospital Infantil de México Federico Gómez manifestando su inconformidad con el recorte del 50% de los procedimientos de anestesia haciendo imposible realizar los procedimientos que por años han sido realizados en tal institución como: tratamientos de quimioterapia, estudios de tomografía, resonancia en niños pequeños y trasplantes.

La situación es crítica en materia de salud pública. Y aunque no es nueva, se ha agravado bajo el título de una austeridad republicana pero que, como bien señala Germán Martínez, parece más bien una maniobra neoliberal. Los gigantes recortes a los que hice mención previamente no son producto de un gobierno de izquierda, de un proyecto de ahorro o de crisis económica; son más bien una mala administración y una concepción neoliberal del costo de oportunidad, buscando una disminución del gasto público en prestaciones sociales y un aumento a la inversión en infraestructura. Hay dinero, pero pareciera que la designación de recursos sigue el principio: “si es clientelar, sí va”.

Los proyectos de inversión a los que la 4t le apuesta y que se lleva los recursos son: el pago de contratos cancelados del aeropuerto de Texcoco, la construcción del aeropuerto de Santa Lucía en un cerro que, además, ha incrementado sus costos dramáticamente, el Tren Maya, el beisbol y la entrega de dinero en nombre del presidente. Todo lo anterior, para la construcción de un “legado” presidencial o de dádivas clientelares para el asentamiento de un partido hegemónico. Y por el contrario, están sin recursos: las guarderías, estancias infantiles, sueldos de médicos, medicinas, hospitales, refugios para mujeres y becas del CONACYT.

Es evidente que el problema principal y de carácter urgente es que el Estado está siendo incapaz e ineficiente en su labor de otorgar salud pública. Pero también se desprenden otros como la destinación de ese dinero, es decir, ¿a dónde se van esos recortes? En muchos casos no los sabemos, en otros como dije antes, para ser clientelares. Para sostener lo anterior, quiero hacer referencia al artículo de Ricardo Raphael en el que señala el desacierto del gobierno federal en eliminar el programa Prospera que beneficiaba a  6 millones de familias mexicanas que dependían de esos ingresos para sustituirlo con el programa “Becas para el Bienestar Benito Juárez” que, aunque criticaban la inexistencia de familiares beneficiadas en Prospera, su programa Benito Juárez carece de los mismos factores que criticaban de los que ya existían, es decir, sin padrón de beneficiados, sin reglas de operación, sin mecanismos de funcionamiento a futuro, entre otros. Todo para que el nuevo programa sea en nombre del presidente y su partido.

Todo nos lleva a la pregunta: ¿Austeridad republicana o gobierno neoliberal? El presidente ha señalado al enemigo como conservador, tecnócrata y neoliberal; pero también parece sentirse cómodo luchando contra la corriente neoliberal desde las políticas neoliberales. No hay una austeridad republicana cuando tu presupuesto se va en grandes obras de infraestructura. La salud pública no es una dádiva ni debe ser un privilegio, el Estado está fallando en garantizarla y todo esto, por cuestiones políticas. Se necesita urgentemente que el presidente recapacite y priorice un tema que debe encabezar la agenda presidencial.

 

Andrés Manuel nos mintió, de último están las personas en situación de pobreza. Se están priorizando proyectos de infraestructura sobre los de bienestar social. Necesitamos que el presidente haga un minucioso análisis de la renuncia presentada por Germán Martínez y evalúe las decisiones con sus respectivas consecuencias. También, es importante reconocer la denuncia que realizó el exdirector. Su carta es un ejemplo de auto crítica, de la calidad moral y ética que debe tener un funcionario público, necesitamos que todos y todas quienes estén a la cabeza de una secretaría o dirección, tengan esa capacidad de análisis y de confrontar al presidente por el bien del país. Necesitamos más Germán Martínez y menos Carlos Urzúa. Los secretarios y las secretarias no pueden ser entes sumisos y complacientes como el titular de la Secretaría de Hacienda, se tiene que decir no cuando se deba decir no; se tiene que cuestionar, hacer crítica y velar por el bienestar común.

Vía @rodriguezmonos en Twitter.

Para conocer más sobre la crisis en las instituciones médicas, dejo un artículo del Excelsior en el que se detalle la situación de cada una:

Alerta de alto riesgo en 11 hospitales por recorte; se viven limitaciones.

Tengo 23 años y estudio derecho. Escribo de lo que me transita desde los derechos humanos. Me interesan los temas de justicia distributiva, políticas públicas y derechos de las personas LGBT+. Lo más importante para mí en este blog, es ofrecer un espacio seguro para todas las personas históricamente discriminadas a las que nunca nos han escuchado.

Considero que es importante cuestionar todo desde el aprendizaje empático y en compañía de una taza de café.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *