Reconocerme lesbiana: de la existencia a la resistencia lésbica

-Andrea León

Mi nombre es Andrea León y soy una mujer lesbiana. Por un tiempo, estuve buscando por quién soy y por construir una identidad con la cual me sienta completa y segura. Debo confesar que, cuando la palabra “lesbiana” llegó a mí, no era con la que me identificaba realmente

Cuando tenía 18 años, me di cuenta de que tenía una orientación sexual diferente a la heterosexual, la que se supone que debía tener. En un primer momento, no sabía qué me sucedía. Pasaron meses y por fin pude aceptarlo. Por fin pude decirlo: “Me gustan las mujeres”. A pesar de dar este gran paso, pensé “pero… ¿soy lesbiana? No, claro que no”. 

La palabra lesbiana ha tenido connotaciones negativas a lo largo de la historia. Ha sido utilizada, muchas veces, como una ofensa, haciendo referencia a que no eres lo suficientemente mujer. Yo no quería ser lesbiana. Por eso, en un principio, me limitaba a decir “me gustan las mujeres”, pero no tardé en tener la necesidad de buscar una etiqueta con la cual identificarme. 

El lenguaje nos construye y es a través de él que existimos, y yo quería existir. Quería saber que más personas existían conmigo, que más mujeres como yo, existen. 

La etiqueta “gay” se volvió una cómoda manera de autonombrarme y definirme. Así, podía dar a entender que siento una atracción sexoafectiva hacia mí mismo género; lo lograba sin decir la palabra –lesbiana-. No fue hasta que empecé a salir del clóset con más y más personas que pude ir autonombrándome lesbiana poco a poco, sin sentirme culpable, sin sentirme sucia y sin tener miedo al rechazo y al qué dirán. 

Conforme fui adjudicándome esta etiqueta, comencé a dudar aún más de quién soy, cómo debía vestirme, cómo debía comportarme. Es decir ¿cómo es ser lesbiana? 

Vivimos en un mundo en el que solemos caer en lo binario, en el blanco y en el negro, en lo hetero y lo gay. Como personas inmersas en esta sociedad binaria y heteropatriarcal nos es difícil pensar fuera de la caja, y nos es aún más difícil actuar, ser y encontrarnos fuera de dicho binarismo. 

Cuando me encontré como una mujer lesbiana, pensé que ahora debía pertenecer al otro lado del binarismo, debía adoptar una apariencia masculina. Así podría reafirmar entonces, mi identidad. Las personas que me conocieran no tendrían que preguntar o molestarse haciendo comentarios sobre no parecer lesbiana. Así también encajaría con un rol asignado en la sociedad. Soy lesbiana, soy “marimacha”, soy “tosca”, soy “machorra”. 

El acercarme a la comunidad LGBTTTIQ+ y al movimiento feminista, fueron momentos clave para la construcción de mi identidad. Por un lado, me encontré con personas que se viven así mismas fuera de este binarismo. Me encontré con una comunidad en la que se puede vivir libre, se puede ser une misme, sin importar con cumplir con los roles y las normas que impone la sociedad heteronormada. 

Por el otro lado, me encontré con un movimiento lleno de mujeres grandes y poderosas, que me enseñaron a construir el amor desde el amor propio, a encontrarme y posicionarme desde la interseccionalidad, y a que soy mujer tanto como soy lesbiana. Y me amo por eso. 

Aprendí a ser diversa, a fluir y a amarme como soy. A construirme desde lo que soy yo

Hoy yo elijo construirme desde la otredad, lo diferente y lo raro. Desde lo diverso y lo fluido. Desde el amor, el orgullo y el respeto por mi persona. Decido construirme desde lo que soy yo. Decido cuestionarme qué es ser una mujer y qué es ser lesbiana ¿De verdad es lo que me han dicho que es? El cómo vivirme como una mujer lesbiana lo decido yo, el cómo vivir y expresar mi sexualidad lo decido yo. 

Pasé mi infancia y adolescencia procurando ocultar mis diferencias y mis rarezas. Procurando encontrarme dentro de la norma para no decepcionar a nadie. Hoy decido recuperar el tiempo perdido y vivirme día a día como quien soy yo. 

Solemos construirnos desde lo binario, desde la norma, desde lo habitual y lo aceptable. Construimos nuestra identidad desde lo que nos marca un sistema del que solo se beneficia el mismo y nos oprime a nosotres, les diferentes. 

Hoy escribo desde mi vulnerabilidad y mi transparencia, porque años atrás escuchar una historia como la mía, me hubiera hecho comprender mi existencia de una manera más sencilla y menos autocastigadora; porque hoy mi historia puede ayudar a alguien a comprenderse y a arroparse en ella, y así sentirse acompañade en esta otredad. 

“Nuestra existencia es resistencia.” Existir y ser visibles como nostres mismes es nuestra resistencia y nuestra rebeldía. Las lesbianas existimos y resistimos. 

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