¿Quédate en tu casa?

En México, el día 21 de abril fue declarada la fase 3 por Coronavirus, en esta se prevé que se alcance el punto máximo de contagios. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es en esta fase cuando la enfermedad está presente en la mayor parte del territorio nacional y gran parte de los contagios son comunitarios, por lo que en esta etapa el confinamiento es vital.

La frase y la reprimenda más repetida en estos días es la de ‘’quédate en tu casa’’. Fotos en redes sociales exponiendo gente en mercados, en la fila del camión, en las aceras, en todos lados. ¿Qué pretendemos lograr con esto?

Podríamos creer que después de muchas semanas y muchas discusiones en redes sobre los privilegios”, y de que nos apareciera hasta el cansancio ese post en Facebook que dice algo así como no estamos en el mismo barco, algunos están en yate, otros remando; ya habríamos entendido que en México y sobre todo en Yucatán las condiciones no son iguales para todas las personas.

Los indicadores para la medición de la pobreza contemplan que una persona se encuentra en situación de pobreza cuando tiene al menos una de las seis carencias sociales (rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación) y su ingreso está por debajo de la línea de pobreza en ese rubro.

Hasta el 2018 el 40.8% de la población Yucateca se encontraba en situación de pobreza, este porcentaje se traduce a 900,500 personas.

Hace unos días circularon videos y fotografías en distintos medios de comunicación digitales, estas con la intención de exponer a las personas que se disponían a realizar compras en el mercado Lucas de Gálvez, uno de los mercados más concurridos de la ciudad. Ante lo cual muchas personas hicieron comentarios despectivos, con la intención de culparlas por no quedarse en casa y (según ellas) alargar el tiempo en confinamiento.

Si bien la posibilidad de un repunte en los contagios es posible, muchas personas no pueden concebir, mucho menos permitirse no acudir a trabajar por un día y se encuentran entre elegir pasar hambre o contagiarse.

Para que yo pudiera estar en casa tomando café y comiéndome un pan tostado mientras pienso y escribo esto justo ahora, las personas trabajadoras de la primera línea tuvieron que salir de casa, tomar el transporte público, asistir a sus trabajos y finalmente, proveerme de productos para que yo pudiera tener una estancia más amena ante esta contingencia.

Muchas de las personas que aparecieron en los videos y fotografías, ya mencionadas, son trabajadoras de primera línea o personas que acuden a los mercados, porque los precios son más bajos y los productos de mejor calidad que los de los super mercados. Sabiendo esto, ¿por qué la crítica y la culpa recae solamente en quienes se encuentran en los mercados? ¿Por qué no criticamos y señalamos a las personas que acuden a los supermercados selectos por productos que no son de primera necesidad? ¿Por qué le gritamos a las personas en las paradas de autobuses que se queden en su casa y no a quienes salen de ella para ir al Starbucks solamente por un chai latte?

Este artículo no pretende ser una lección de moral o seguir el discurso donde nos medimos los privilegios solamente para ver quien tiene más o menos y quedarnos ahí. Este artículo,en realidad, no pretende más que externar algo que llevo días guardando y que tal vez a alguien le resuene y le haga sentido. Pretende ser un recordatorio de la situación de desigualdades en la que vivimos y sobre todo recordar que estamos mucho más cerca de aquellas personas, quienessalen a laborar día a día, que de la gente rica que puede permitirse estar en casa con Netflix y comida a domicilio todos los días.

A veces estudio derecho, a veces hago comunidad con otras mujeres.
Politizo, cuestiono y teorizo todo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *