¿Qué pasó con Chimamanda?

Todes hemos tenido alguna figura pública a la que hemos idealizado porque sus discursos, sus palabras, sus acciones nos inspiran, nos hacen reflexionar, nos hacen experimentar una emoción muy particular al sentirnos entendides, apapachades incluso. Es más, hay veces que cuando encuentras personas que ven a esa persona como tú, hasta creas comunidad. Pero ¿qué pasa cuando esa figura cae del pedestal en el que le habíamos colocado? ¿Qué pasa cuando esa figura rompe con todo lo que te hacía defenderle ciegamente? Elevar a alguien al punto de idealizarle nos arrebata la posibilidad de ser personas críticas, impide que veamos más allá de lo que pueda estar sucediendo y duele, duele cuando ese alguien cruza una línea que para ti es muy importante, cuando resulta que tiene valores muy diferentes a los tuyos.

Cuando hablo de feminismo siempre recuerdo (¿recordaba? Ya no sé) con mucho cariño al libro que me hizo entrarle más de lleno al tema y a la Ted Talk que inspiró ese libro, porque sentía que venía de una mujer increíble que decidió usar su plataforma para hablar de un tema crucial. Sus palabras, su relato nos hablaba a todes y era fácil que cualquier persona reflexionara un poco. Se volvió mi libro y/o video favorito por recomendar para todes aquelles que desearan un primer acercamiento al feminismo. Sin embargo, cometí un error: la idealicé. Aguanten, claro que sé que les humanes podemos cometer errores y que, por eso mismo, adorar ciegamente a alguien JAMÁS es bueno, pero hay de errores a discursos de odio. Déjenme les explico por qué Chimamanda rompió mi corazón.

Hace unos días, salió una nota en Pink News sobre cómo Chimamanda Ngozi Adichie, famosa escritora y figura feminista nigeriana, había dicho para The Guardian que “J.K. Rowling es una mujer progresista, que claramente defiende y cree en la diversidad.” Este comentario está relacionado al problemático ensayo que la autora inglesa escribió en junio de este año, después de múltiples acusaciones en redes sociales de ser una mujer transfóbica o comúnmente dicho: TERF (Trans-Exclusionary Radical Feminist, por sus siglas en inglés y en español: Feminista Radical Trans Excluyente). En lo personal, no me gusta para nada llamar de feministas a las mujeres transfóbicas, ¿qué clase de feminismo predicas que excluyes a uno de los grupos más vulnerables y violentados?

No pienso ahondar mucho en el caso de Rowling, ya que no es de lo que vengo a hablarles el día de hoy; sin embargo, les doy un breve contexto. La respuesta que siguió a la publicación de ese ensayo no fue cosa menor: hubo una carta firmada por más de 1000 personajes del mundo literario a favor de la comunidad trans y no-binaria. Asimismo, Rowling regresó un premio que le había sido concedido por la organización Robert F. Kennedy Human Rights porque su presidente dijo que los comentarios de Rowling atentaban contra la identidad de las personas trans; prefirió devolverlo porque, según ella, es incorrecta la implicación de llamarla transfóbica. Un dato más: tuvo un tweet donde hubo una clara burla al término “personas que menstrúan” ya que para ella son únicamente las mujeres quienes lo hacen; cuando en realidad, ni todas las mujeres menstrúan, ni todas las personas que menstrúan son mujeres.

Ilustración por: @milktheartist

A raíz de la reciente defensa de Chimamanda a Rowling, me regresé a un evento en el 2017 donde a Adichie se le acusó de estar en contra de la comunidad trans. Verán, en ese año, ella dio una entrevista en la cual le preguntaron “¿Importa cómo llegaste a ser una mujer? Por ejemplo, si eres una mujer trans que creció con identidad de hombre, con los privilegios de ser un hombre… ¿eres menos que una mujer de verdad?” A lo que ella respondió (y voy a resumir un poco):

Mi sentimiento es que las mujeres trans son mujeres trans. Creo que, si has vivido como hombre, con los privilegios que eso conlleva y de pronto cambias de género… es difícil para mí aceptar que podemos comparar tu experiencia con la de una mujer que ha vivido desde el inicio como mujer y a la que no se le han dado esos privilegios de hombre. […]No creo que esté bien decir que los problemas de las mujeres son los mismos que los de las mujeres trans.

También mencionó que no quiere ser tomada como LA autoridad del feminismo y que se considera una persona que cuenta historias y que, a veces, va a hablar de aquello que le apasiona, que es el feminismo.

En los días siguientes, se desataron una serie de críticas en las redes sociales. Y en consecuencia, ella hizo un post en Facebook donde quiso “ampliar” un poco sobre esa entrevista. Antes de hablar de dichosa publicación, me gustaría comentar que cuando yo “investigué” de ese suceso (recientemente me enteré, llegué tarde, lo siento), me encontré con algunos artículos que hablaban de la respuesta de Adichie, pero muchos no pusieron el texto completo, sólo recortaban partes donde habla de la importancia de reconocer y apoyar las diferencias; y en realidad sonaba bastante bien, incluso algunos mencionaron que se había disculpado (cuando en realidad NO lo hizo). Yo, inclusive, llegué a pensar que tal vez dijo algo leve problemático y mal comunicado, pero un error corregible al final.

Entonces, como les comentaba, me tomé el tiempo para regresar a releer completa la polémica de hace 3 años. Y, si bien no vengo a traducir el post completo, me gustaría dejarles un par de bullets que me parecen importantísimos:

  • Su tercer párrafo dice: “La verdad es que yo pienso que una persona puede ser transfóbica y a la par, apoyar a la comunidad LGBTQ+”. Híjole. Es como si yo dijera “Se puede ser una persona homofóbica y apoyar a la comunidad LGBTQ+” No, ¿verdad? Ya de inicio, me parece alarmante que diversos sitios no mencionaran esta gravísima oración cuando citaban su respuesta a lo sucedido.
  • “Podemos oponernos a la violencia contra las mujeres trans mientras reconozcamos las diferencias. Porque todos debemos reconocer estas diferencias mientras las apoyamos.”
  • “Una mujer trans es una persona que nace hombre y una persona que, antes de transicionar, fue tratada como hombre por el mundo. […] Esto no disminuye el dolor que sufrieron relacionado a la confusión de género o las diversas complejidades viviendo en cuerpos que no eran suyos”. Ha sido muy denunciada esta vieja narrativa de “el cuerpo equivocado” por la comunidad trans. No hay que ser un erudito en el tema, pero si leyera UN poquito, lo sabría.
  • “La realidad sobre el privilegio social es que no importa cómo te sientas. […] Es sobre cómo el mundo te trata […]. No estoy diciendo que las mujeres trans no sufrieron dificultades en la niñez, pero no llevaron aquellas específicas de cuando naces mujer, y esto importa porque son esas experiencias que forman el cómo las mujeres adultas que nacieron mujer interactúan con el mundo.”

Esto último es una terrible generalización por parte de Adichie ya que (como bien menciona ella) claro que hay dificultades para las personas trans cuando éstas crecen. La comunidad trans no se identifica con el género que les fue impuesto al nacer y eso siempre va a tener un impacto en sus vidas: el mundo les trata con el género asignado al nacer cuando, en realidad, no se sienten cómodos con él y, a la par, en la comunidad del género con el que sí se identifican, no son precisamente bien recibides. Y asumir que todas las mujeres trans “gozan” por un tiempo ese privilegio de nacer hombre me parece vilmente reduccionista, falto de empatía y hasta ignorante.

La famosa actriz Laverne Cox, por poner un ejemplo, habló en Twitter en el 2017 (desconozco si fue completamente motivado por este suceso) del privilegio masculino por haber nacido hombre y sobre cómo esta narrativa (que sugiere que todas las mujeres trans transicionan del privilegio masculino) termina por borrar muchas experiencias y no es interseccional. La clase, la raza, la sexualidad, la educación, tu estado migratorio, todo eso influye en cómo experimentamos el privilegio.  “El género se constituye diferente según la cultura donde nos toque vivir. No existe una experiencia universal de género, de ser mujer.” Explica que, aunque le fue asignado el género masculino al nacer, ella repite que nunca gozó de tal privilegio masculino antes de su transición, ya que era muy femenino para ser hombre y el bullying siempre estuvo presente. Era acusada de mujer antes de transicionar y ahora es acusada de hombre.

En el libro “Soluciones en Sexualidad Infantil y Adolescente” donde se habla de cuándo se forma la identidad, concluye: “hasta el momento, lo más aceptado es que el pequeño, desde que ya tiene un dominio del lenguaje, que es a partir de los 3 años aproximadamente, logra identificarse como niño o niña; no es algo que se aprenda: se forma y después se descubre. La identidad sexo-genérica nadie la enseña: se reconoce y se va manifestando.” Incluso menciona que un pequeñe de 3 o 4 años en condición de transexualidad, ya tiene la capacidad cognitiva para identificar cuando su cuerpo no corresponde con su identidad.

No pretendo tener la verdad absoluta, soy una mujer cisgénero que tiene tolerancia CERO a la transfobia y quien no pretende cancelar experiencias de identidad de nadie. Yo no he entendido cómo es que nos sentimos con la libertad de decirle a alguien cómo se debe identificar, siendo esto algo tan personal. Podemos debatir sobre si derecha/izquierda, sobre si carnívoros/veganos pero, ¿sobre cómo une se identifica? En qué carambas afecta, a mí nadie me está borrando, ni ninguna de esas tonterías de las que hablan las personas trans-excluyentes.

Chimamanda tal vez tuvo un momento “problemático”, pero la realidad es que tiempo tuvo para responder a su entrevista, así como también sabe qué es lo que sucede hoy con Rowling. Ella dijo que no quiere ser considerada LA figura del feminismo, pero sabe perfecto el impacto que sus palabras tienen. Esto no es “una opinión”, esto se convierte en un discurso de odio porque cancela experiencias y, por ende, identidades. Que si debe ser cancelada o no, no lo sé. Pero sí sé una cosa: yo no puedo recomendar un primer acercamiento al feminismo por parte de una persona que justifica que se puede ser transfóbica y, aun así, apoyar a la comunidad LGBTQ+; posiblemente su obra literaria puede ser separada de todo esto (y eso también lo dejo abierto), pero no su feminismo.

Idealizar personas me parece algo muy normal; sin embargo, creo que lo vemos todo el tiempo: que si una escritora, una política o político, un actor o actriz; y siempre veo a alguien que se sorprende y se decepciona. Mi intención es invitarles a que procuremos, en la medida de lo posible, no adorar ciegamente a nadie, a mantenernos como personas críticas siempre, a investigar más antes de meter las manos al fuego, o bien, a reconocer cuando ese individue ya no es lo que solía ser.

Y, por último, pero no menos importante, también quiero recordarles que la comunidad trans sólo exige de la sociedad derechos básicos: a ser escuchades, a ser incluides, a vivir en libertad.  No tienen por qué estarle probando a nadie la noción de sí mismes y menos a las personas que creen que las identidades son debatibles.

Ella/She/Her. Sí, Daniella con doble "L", me gusta que me digan Dan.
Eterna apasionada de cuestionarme todo. Desaprender y reconstruir no me parece sólo válido sino también, necesario.
Soy feminista, instructora de zumba, me encantan los tatuajes y los pulpos.
¡Ah! También soy Licenciada en Negocios Internacionales, pero me gusta escribir principalmente sobre temas sociales.

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