¿Qué es lo que nos molestaba del reggaetón?

Tengo la impresión de que antes nos daba pena decir que disfrutábamos escuchar algunas canciones de reggaetón. Si alguien te preguntaba, tímidamente contestabas un “sólo lo escucho en fiestas o reuniones”.

Está cañón que desde que salió “Gasolina” de Daddy Yankee en 2004, el género no ha hecho más que aumentar su popularidad. El éxito que tiene hoy en día se equipara a lo que fue el rock en los ochenta o el pop en los noventa. Es lo mainstream, pues.

También recuerdo –y me incluyo– escuchar muchos comentarios de desprecio, desde el “eso es música para nacos” hasta el “eso no es música”, o escuchar la entrevista de Adela Micha a Aleks Syntek donde éste último dijo que “el reggaetón viene de los simios”.

Y bueno, sí, yo también fui de esos puristas del rock que criticaba al reggaetón cada que podía. Hasta me enojaba pensar en porqué cada vez tenía más éxito y el rock iba perdiendo popularidad. Pero la pregunta del millón es, ¿qué es lo que realmente nos molestaba del reggaetón?

Una de las críticas que más recibe este género musical es que tiene letras sexistas, machistas y/o misóginas. Si bien esto es parcialmente cierto, lo cierto también es que las letras sexistas, machistas y/o misóginas también abundan en el rock y en cualquier otro género.

Respondiendo a la pregunta, creo que a veces nos acostumbramos a ciertos estilos musicales, a ciertas modas, a cuestiones nostálgicas que nos hacen resistirnos a disfrutar canciones reggaetoneras.  Entonces, pienso que nos molesta el nivel de popularidad, crecimiento y hasta la evolución que ha tenido ese género dentro de la música, pero es importante comprender que la música no es estática, los contextos sociales cambian, las personas cambiamos, y bueno, también es cierto que hay gustos para todo y que también es válido que no nos guste en lo absoluto el género.

A decir verdad, jamás había percibido tanto orgullo e identidad latina como ahora que el reggaetón es el género musical dominante. Y claro que íbamos a sentir vergüenza de escucharlo si muchas de las críticas tenían (o tienen) enfoques clasistas y/o peyorativos al decir que es “música de nacos” o “de pobres” o “de delincuentes”.

Tal vez estábamos demasiado acostumbradas a disfrutar únicamente música norteamericana y/o europea de pop o de rock. O tal vez estábamos simplemente dejando salir a relucir nuestro racismo, clasismo y hasta nuestro amor por la cultura angloparlante, cuestión que no nos deja disfrutar otros géneros.

Este es un artículo de opinión personal y mi percepción puede no ser compartida, pero me parece que la respuesta es sencilla aunque difícil de aceptar: odiábamos al reggaetón por un sentido de nostalgia al pasado, porque nos aferramos a la cultura angloparlante aunque somos personas latinas, porque no nos gusta lo mainstream y nos queremos hacer a lxs diferentes, o por un falso sentido de superioridad moral y hasta de clases sociales. Ya es aburrido leer comentarios elitistas sobre lo que deberíamos escuchar o no de música, porque, ¿quién eres tú para decir qué debe escucharse y qué no?

Abogado, servidor público, activista en derechos humanos y fan del rock ochentero.

Escribo mis inquietudes personales y jurídicas en este blog.

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