Que casi todo estaba en escribir…

¿Quién nos iba a decir que para algunas personas una solución a todo lo caótico que pasa a nuestro alrededor iba a estar en escribir, en decir en voz alta (o no tan alta) todo lo que pasa por nuestras cabezas y nuestros corazones? Porque cuando la vida se torna tan complicada y nuestras manos se vuelven unas con nuestro pensamiento, esas partes juntas nos regalan un poco de paz, de tranquilidad y de desahogo.

Empecé a escribir casi por mandato, porque en el ámbito estudiantil pasamos muchos años escribiendo con o sin sentido, sobre temas que pueden gustarnos o disgustarnos; escribimos por cumplir con la norma y pasar los ciclos escolares, luego en el ámbito laboral hay quienes seguimos escribiendo, a veces sobre cosas que nos apasionan y otras veces por el protocolo de llenar un informe. Hasta hace no tanto yo comencé a escribir sin razón alguna, empecé a desahogarme a través de las palabras y encontrar mi lugar en el mundo en un par de hojas.

Quienes escribimos para desahogarnos encontramos un poco de certeza en donde solo hay angustia y a veces no importa si sabemos o no sabemos quiénes nos van a leer, pero hace poco entendí que es muy valioso poder colectivizar nuestros sentires pues nunca sabes si lo que vas a escribir podrá reconfortar el corazón de un lectore solitarie. Pienso entonces en todo lo maravilloso que hay detrás de escribir, de poder articular nuestros pensamientos y dejar plasmado las personas que en ese preciso momento fuimos.

Escribimos, ¿por qué? Para no olvidar lo que en un momento fuimos, para levantar la voz sobre un tema que nos indigna, para poder comunicar nuestras pasiones, para expresar nuestros sentires, escribimos para sanar y nombrar, para recorrer esta aventura que es la vida acompañades de quienes nos leen y apoyan, escribimos por la dicha de compartir y abrazar otras historias.

Yo decidí escribir para lograr sanar partes rotas en mí que no sabía que necesitaban tanto apapacho, que necesitaban fluir y dejarse saber vulnerables. No soy la mejor escritora y todavía no sé si quiero serlo, pero sí aspiro a tener menos dolor dentro de mí, a poder hacer catarsis entre las líneas, a conocer personas a través de sus letras y poder sabernos acompañades.

 Deseo que cada día más historias sean escuchadas y leídas, que dejemos de pensar que para escribir tienes que tener  “un talento”; que solo algunas personas son dignas de escribir; que solo debemos escribir sobre lo que se nos encarga y no sobre lo que nos apasiona; que encontremos más espacios de difusión y acompañamiento de nuestras historias y que las mentes diversas nos encontremos entre líneas y juntes podamos construir conocimiento y compartir saberes que la escuela no nos enseña.

¿Y yo por qué escribo? Porque pase mucho tiempo reprimiéndome, porque no sabía que en escribir iba a encontrar libertad y amor, porque busco maneras de encontrarme y conocerme, porque me apasiona la política, pero también la vida, porque entendí mucho sobre lo bien que nos hace escribir y aunque a veces parece que no tenemos cabeza para hacer que llegue la inspiración tenemos muchas historias que contar, porque al final ¡estamos vives! Y eso es algo que por ahora no podemos cambiar, por eso seamos testimonio de nuestras historias ¡Escribámoslo todo!

 

Ella/She

Escribo para plasmar lo que me duele e indigna, deseo que todas las personas encuentren espacios de expresión dignos.

Soy una mujer mexicana y feminista, politóloga y administradora pública por la Universidad Iberoamericana, estoy convencida que caminar en colectivo es mejor.

Lucho contra la trata de personas y colaboro en espacios de exigencia de derechos humanos, me apasiona el proceso legislativo, la comunicación política y sueño con un país sin injusticia e impunidad.

“La resistencia no es sólo aguantar, sino construir algo nuevo”, vamos juntes. 🔥

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