Productividad en medio de una pandemia

En estos días se cumplen ya tres semanas de que avisaron de la suspensión de clases. Semanas que, como bien aclararon una y otra vez las autoridades, “no eran de vacaciones”, y ciertamente no lo han sido ni se han sentido como tales. Apenas el lunes comienza oficialmente el periodo vacacional -que ciertamente no lo parecerá- que se tenía calendarizado por Semana Santa, y al menos en ese sentido quiero pensar que serán menos pesados estos días que vienen. Espero que lo sean.

Estas semanas han sido agotadoras mentalmente para todas las personas del mundo. Estamos atravesando por un periodo que nadie había vivido nunca; quizá algunas sí desde la individualidad, pero nunca había sido algo colectivo, algo masivo que traspasara naciones y contextos como está sucediendo ahora con esta pandemia.

Me parece extraño y tristemente a la vez no que, dadas las circunstancias, las personas esperan que sigamos con nuestras vidas como lo haríamos “normalmente ” dentro de lo que nos sea posible. Esperan que estudiemos y/o trabajemos desde casa, que nos mantengamos al día con nuestras tareas y lecturas, con nuestras clases y proyectos, esto sin salir de casa y pretendiendo que ahí fuera no están pasando cosas que también nos consumen. No se está tomando en cuenta que no estamos en una situación “normal”, no es lo que era nuestro día a día, ni para mí ni para nadie. Aún quienes tienen que seguir yendo a trabajar y salir de sus hogares saben que no están viviendo bajo las circunstancias a las que se habían acostumbrado, lo que era su normalidad, su cotidianidad.

Las escuelas y universidades esperan que sigamos trabajando desde nuestras casas y destinemos el tiempo que pasaríamos en las aulas a continuar con nuestras actividades escolares. Si bien no ha sido mi caso, sé que a muchas de mis amigas las están sobrecargando de tareas y proyectos, porque total, ¿qué más van/vamos a hacer? Ya tenemos más tiempo, ¿no? Estamos todo el día sin salir, nos estamos ahorrando el tiempo de transporte a la universidad y de regreso, así que obviamente le podemos dedicar más horas de nuestro día a las actividades académicas.

Considero que es una estupidez que se vea desde esa “lógica”, como si no tuviésemos más cosas en la cabeza, como si no estuviésemos en medio de una pandemia, enfrentándonos a escenarios totalmente ajenos a lo que era nuestra realidad.Esperan que sigamos teniendo el mismo nivel de productividad que se deseaba cuando nos encontrábamos en los salones, y esto no solo aplica para nosotras, nosotros y nosotres como estudiantes, sino también para el personal docente, que debe preparar sus clases, ajustar cronogramas, idear nuevas actividades para acomodarlas a lo que vivimos hoy por hoy con esta nueva realidad. Tienen que hacer todo eso mientras están en sus casas, y algunes tienen hijes y sería ingenuo pensar que pueden balancear sus quehaceres familiares con su trabajo estando en el mismo lugar sin ninguna complicación.

Nos enfrentamos a muchas cosas en estos momentos, incluso si no somos plenamente conscientes de ello todo el tiempo, pero sabemos que hay algo porque lo vemos en las redes sociales, en la televisión, en todos los medios; es de lo único de lo que se habla, y todavía así se espera que tengamos el mismo nivel de concentración en nuestras tareas. Un trabajo que bajo las condiciones a las que estábamos habituadas hace unas semanas nos tomaba un par de horas, ahora nos puede tomar dos días. No nos concentramos de la misma forma y debemos entender qué pasa y qué tenemos que dejar que pase, no forzarnos a hacer algo cuando nuestra cabeza ya no da en ese momento. Si estamos muy abrumadas/os/es con todo, es conveniente dejarnos sentir, dejarnos descansar, hacer algo más que no nos haga pensar un rato y nos relaje, y después, volver a lo que teníamos pendiente, avanzar lo más posible y así hasta terminar. Quizá sería ideal programar cuánto tiempo creemos que seremos capaces de dedicarle a cierta tarea al día, para hacer lo más que podamos y retomarlo al día siguiente; por lo menos a mí me ha funcionado, pero igual depende mucho de cada quién.

Así como podemos tomarnos un descanso de esto, podemos aplicarlo también a las noticias, pues como decía, todo lo que vemos a día y noche es más y más sobre el COVID-19: nuevos casos, nuevas cifras, más muertes, desabasto, falta de espacio, de ventiladores. Al mismo tiempo, nos tenemos que estar preocupando por lo que hace -y no- el presidente, quien hasta la fecha se enterca con salir, realizar sus recorridos por el país y poner en riesgo la vida de otras personas al generarespacios donde pueden darse aglomeraciones y lógicamente sin mantener su Sana Distancia. Tenemos que estar al pendiente de qué medidas punitivas toma el gobernador, porque así se resuelven las cosas. Son demasiadas cosas y soy, somos, incapaces de seguir todo a la vez; ni siquiera deberíamos intentarlo, es agotador. Tenemos que limitarnos con tal de cuidarnos, y evidentemente no es ignorar lo que está pasando, pero la sobrecarga de información, así como la de trabajo, no nos hace ningún bien.

Por último, me gustaría agregar que hace unos días leí un artículo que me gustó sobre este proceso de duelo por el que atravesamos, la situación que estamos viviendo y el entender que no podemos controlar la situación más allá de nuestras limitaciones. Yo no puedo hacer desaparecer a este virus por más que quiera, no voy a componer el sistema como si pudiese repararse algo que desde el inicio no funciona en un par de horas yo sola, y el que me preocupe demasiado y constantemente solo termina siendo más perjudicial para mí. Necesitamos enfocarnos en lo que podemos hacer: salir lo menos posible, tomar todas las medidas de higiene sugeridas, cuidarnos y cuidar de las demás personas. Eso está a nuestro alcance y en eso debemos centrarnos, así como desconectarnos un rato de todo lo que nos sobrepasa y conectarnos con quienes queremos. No nos exijamos tanto, las personas que podemos estamos intentando trabajar desde nuestras casas en medio de una pandemia, pero eso, intentando.

Estudio Comunicación Social y prefiero escribir antes que hablar. Considero que es muy importante realmente escuchar a las demás personas para así aprender de ellas.

Me gustan los libros de fantasía y las series de ciencia ficción de los 60’s. La mayoría de mis series favoritas están subestimadas.

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