Pride (2014): una historia de solidaridad

En el año de 1984, en Reino Unido (RU) miles de mineros se encontraban en huelga por el cierre de las minas, medida que formaba parte de la política neoliberal adoptada por el gobierno conservador de Margaret Thatcher. Los mineros se movilizaron en su contra a lo largo de RU, lo que desencadenó una gran multitud de muestras de apoyo y solidaridad. Una de las alianzas que se formaron en este periodo fue la de la una comunidad minera del sur de Gales (Onllwyn) con un grupo de personas LGBT+: Lesbians and Gays Support the Miners (LGSM). La película Pride (2014) se basa en estos hechos que marcaron historia.

La cinta comienza en la Marcha del Orgullo en Londres, donde Mark Ashton, un joven activista gay, empieza a recolectar dinero en una cubeta para la huelga de los mineros; esto, tras darse cuenta de que la comunidad LGBT+ ya no era el blanco principal del gobierno de Thatcher ni de la policía: ahora lo eran los mineros. En una reunión posterior, Mark decide alzar la voz y comentarlo ante un grupo de hombres gays, a quienes les alienta a formar una alianza para recaudar fondos y apoyar a las personas mineras en la huelga. Solo 9 acceden a unirse.

Luego de conformar ese pequeño grupo, siguen con la recolección, y pretenden que lo que se junte sea destinado a alguno de los sindicatos. Para ello, hablan a varios que pudieran aceptarlo, eso sí, siempre mencionando que era de parte de un grupo de personas homosexuales. Esto ocasiona que les cuelguen las llamadas tras decir que eran “lesbianas y gays”. Todo cambia cuando, al modificar su táctica y contactar directamente con una comunidad, un grupo de Gales acepta su ayuda y quedan para una reunión; la alianza inicia.

PRIDE

Pride retrata todo el contexto bajo el que se da esta unión, las dificultades con las que lidiaron tanto el grupo LGSM como los mineros de Gales, la homofobia por parte de la comunidad galesa a la que ayudaban y las notas en los periódicos. También vemos, de forma un tanto indirecta y no ahondando en ello, la necesidad de dos mujeres lesbianas de crear su grupo separado de LGSM ya que este se centraba mucho en los hombres gays y consideraban que sus vivencias eran muy distintas y no se estaban tomando en cuenta (como sucede hasta la fecha, ya que mucho gira en torno a la G del acrónimo). Cabe recalcar que se da igual en el contexto de la epidemia del SIDA, cuando los anuncios televisivos se enfocaban en infringir terror a la población, así como los estigmas asociados con la comunidad LGBT+.

Paralelamente, la película se enfoca en la vivencia de un joven gay en el clóset, Joe “Bromley” Cooper, quien pone excusas en casa para irse con el grupo LGSM. Conforme avanza la trama, vemos cómo se enfrenta a los discursos homofóbicos que permean en su familia y cómo el grupo al que pertenecía junto con otros jóvenes de la comunidad se volvió su lugar seguro.

Las personas de Onllwyn, al ir conociendo más a las personas de LGSM, cambian sus posturas y acercamiento a la comunidad. Desde mi punto de vista, se evidencia cómo la aceptación y respeto hacia las personas LGBT+ no es una cuestión de edad, porque si bien cada persona pasa por procesos distintos y para algunas es más tardado abrazar esta diversidad, tanto niñes como personas adultas mayores terminan formando buenas relaciones con el grupo LGSM. Uno de los ejemplos es el de una adulta mayor, quien tras conocer a las lesbianas del grupo les pregunta si “era verdad eso que dicen de que todas son vegetarianas”; éstas le responden que, en realidad, ellas eran veganas, lo que sorprende aún más a la señora. Al final de la película (lo siguiente no considero que sea spoiler) se ve a esta misma señora ir rápidamente a saludar a las lesbianas y llevarles comida vegana que había preparado.

El vínculo entre el grupo de LGSM y los mineros de Gales se va fortificando cada vez más, y ambas partes ven la importancia que tiene generar lazos de solidaridad, que su unión hace la fuerza. Su alianza era un hecho sin precedentes, y teniendo en cuenta la época en la que se ambienta la trama, resulta más gratificante ver los cambios a nivel individual como comunitarios de las personas.

Pride es una feel-good movie, y desde la primera vez que la vi hace como tres o cuatro años hasta hace dos semanas que lo hice nuevamente, como parte de mi tradición de verla cada mes de junio, siempre termino sintiéndome mejor y recobro las esperanzas en el futuro, en que todo mejora. Permite también tomarse un descanso de las películas con temática LGBT+ que son de género dramático y suelen acabar de forma trágica.

El mensaje de solidaridad acompañado de un cast que incluye a figuras como George MacKay, Ben Schnetzer, Joe Gilgun, Andrew Scott, Imelda Staunton, Bill Nighty y un soundtrack muy bueno hacen de Pride una película muy disfrutable y que no viene mal en estos días, además que permite conocer este fragmento de la historia del otro lado del mundo.

Estudio Comunicación Social y prefiero escribir antes que hablar. Considero que es muy importante realmente escuchar a las demás personas para así aprender de ellas.

Me gustan los libros de fantasía y las series de ciencia ficción de los 60’s. La mayoría de mis series favoritas están subestimadas.

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