¿Por qué es tan difícil hablar de responsabilidad afectiva?

-Leslie Metri

Hablar de responsabilidad es hablar de poner cuidado y atención en lo que se hace y/o decide; es reconocer y aceptar las consecuencias de lo que hacemos libremente.

Esto implica la confrontación con una o uno mismo. Implica aceptar que podemos equivocarnos y, que lo que resulte de ese error, es nuestro. Por supuesto, es más fácil negarlo que hacer esa introspección, porque puede resultar dolorosa y ¿a quién le gusta sufrir?

Cuando se habla de responsabilidad afectiva (R.A.), muchas personas piensan que aplica únicamente a las relaciones románticas, pero no amigues, la R.A. puede y debe aplicarse para todas las relaciones y vínculos posibles: con tu pareja (o parejas), con tu familia, con tu jefe o jefa, con tu ligue, parejas sexuales, amistades, etcétera. Incluso, aplica para las relaciones casuales.

A veces, se tiene una idea confusa de la libertad y del amar desde ella, como si dentro de la libertad el otro o la otra no importase, porque “yo estoy en todo mi derecho de hacer y decir lo que quiera”. Pues no. Ser libre no es ser individualista. Nuestra libertad termina donde empieza la de la otra persona. Hay que cuestionarnos siempre nuestras ideas y los significados que le damos a las relaciones.

Vía:https://www.tumbral.com/tag/responsabilidad%20afectiva

Ahora, ¿cómo podemos hacer eso?

Primero y, antes que nada, practicar la empatía. Ponerte en el lugar de las otras personas o, incluso, reconocer cuando no puedes hacerlo porque tu experiencia es distinta, pero siempre manteniendo una comunicación abierta. Donde si bien, no siempre entiendas el “por qué”, puedas aceptar que, aunque a lo mejor para ti no sea claro o grave, todos y todas somos diferentes, sentimos diferente y las cosas nos afectan de manera diferente. La empatía implica ser capaz de mirar otras realidades. Si hacemos o decimos cosas que pudieron tener consecuencias negativas en el otro u otra, alguien me hizo sentir mal, necesitamos comunicarlo, hacernos responsables de lo que es nuestro y cuidarnos (a ti y al otro).

Otra cosa es que hay aprender a reconocer cuando intentamos echarle la culpa al otro u otra de nuestra carga emocional. Eso es, cuando por nuestra historia, experiencias o contexto en el que estamos, le atribuimos un valor negativo a lo que la otra persona dice o hace y la volvemos en nuestra contra. Es importante hacernos cargo de nuestras emociones, trabajar en nosotros y nosotras y, si es necesario, buscar ayuda terapéutica profesional (altamente recomendado amigues).

También, les invito a establecer acuerdos previos. Ya sea si es un encuentro de unas horas o si buscas una relación a largo plazo, necesitas establecer límites y expectativas para ti y para las t los demás; conocer y dialogar previamente sobre lo que buscamos, cuando iniciamos encuentros y vínculos, nos ayudará a tener lazos afectivos menos dolorosos y frustrantes.

Amar desde el individualismo nunca nos va a llevar a relaciones sanas ni a espacios de crecimiento. No tengamos miedo de conocernos, de poner límites ni de comunicar lo que esperamos. No tengamos miedo de amar de una forma diferente a la que nos han enseñado.

¡Lee a las invitadas e invitados de YucaPost!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *