Por mi (sexo) hablará el espíritu

Fue José Vasconcelos quien en 1921 presentó ante el Consejo Universitario su propuesta de escudo y lema, el aun vigente: “Por mi raza hablará el espíritu”.

“Imaginé así el escudo universitario que presenté al Consejo, con la leyenda: ‘Por mi raza hablará el espíritu’, pretendiendo significar que despertábamos de una larga noche de opresión”, dijo entonces.

El lema de la Universidad Nacional de México (UNAM), tiene una fuerte carga revolucionaria, y es que las luchas estudiantiles no son nada nuevas en la UNAM, a lo largo de la historia han destacado diversos paros y huelgas.

Podemos mencionar como las más destacadas la de 1929 por la autonomía universitaria; en 1958 el conflicto estudiantil y magisterial; en 1966 por los derechos universitarios, el movimiento estudiantil de 1968; en 1987 por las reformas de Jorge Carpizo respecto a las cuotas; en 1999 – 2000 el movimiento del Consejo General de Huelga.

En el 2012 tenemos el movimiento estudiantil #YoSoy132, originado como protesta hacia el entonces candidato del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, protesta que además fue originada en las redes sociales. Si bien tuvo más auge en le Universidad Iberoamericana, tanto el Instituto Politécnico Nacional como la UNAM se unieron al movimiento.

Actualmente, la UNAM es el escenario de diversas protestas contra el acoso sexual y violencia de género hacia las alumnas de la misma institución: hasta ahora, 11 escuelas y facultades se han ido a paros permanentes o de unas horas.

Se puede identificar como inicio de estas protestas la realización de un “tendedero” el día 23 de octubre en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, en la que el cual las estudiantes exhibieron casos de acoso.  En dicho plantel se tiene registro de al menos 77 denuncias desde 2015. A raíz de protestas como esta es que han salido a la luz más testimonios y denuncias de acoso y violación por parte de profesores y alumnos de la UNAM.

Desde el 4 de noviembre, la Facultad de Filosofía y Letras inició su propio paro indefinido contra la violencia sexual. El martes 5 se sumó la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Y así consecutivamente hasta ahora sumar 11 escuelas y facultades.

El día 7 de noviembre se realizó una marcha hacia la Facultad de Filosofía, al pasar por el Anexo de la Facultad de Ingeniería, las manifestantes fueron atacadas con piedras, palos y pedazos de vidrios, se ha relatado que fueron hombres estudiantes de la Facultad de Ingeniería quienes comenzaron el enfrentamiento. La Asamblea Separatista (conformada en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales) comunicó que este enfrentamiento tuvo como consecuencia 18 lesionadas, dos de ellas graves, y se acusó a las autoridades de encubrir a los agresores.

Esta confrontación se ha trasladado a redes sociales, ya que alumnos de la Facultad de Ingeniería han estado compartiendo memes y comentarios ofensivos hacia las alumnas manifestantes, incluso circulando una convocatoria para construir un dron que tire desechos y gases contra las manifestantes.

Otro suceso relevante fue la entrada de encapuchados, que de momento no se sabe si son alumnos, o alumnas manifestantes de la UNAM, quienes bajaron la bandera de la asta en Rectoría y le prendieron fuego, para trasladarse a la biblioteca “Henrique González Casanova”, donde sacaron los libros y quemaron parte de las instalaciones.

Parte del alumnado y personal estuvieron regresando los libros tras las acciones de los encapuchados; lo llamativo de esta situación ha sido la inmediata respuesta por parte de la UNAM en sus redes sociales. Destacando el orgullo universitario y la conservación del patrimonio universitario.

Por otro lado, grupos manifestantes por la violencia de género y acoso sexual han señalado que esta respuesta llama la atención debido a la rápida acción de la universidad, tanto pública como penalmente, a diferencia de los casos de acoso, violación y feminicidio que estos mismos grupos llevan tiempo denunciando, primero mediante la manifestación pacífica y ahora la protesta social.

 

 

 

 

 

La UNAM ha sido reconocida a lo largo de la historia por ser una institución crítica y revolucionaria, sin embargo, ahora pareciera que los pronunciamientos y esfuerzos se han centrado en la protección del “patrimonio universitario”, ya que suena fuerte el silencio institucional frente al gran número de denuncias por parte de sus alumnas.

Pareciera que ignora o se le olvida que el patrimonio universitario tiene depresión y ansiedad por una violación, perdió una materia por acoso sexual, ya no va a clases porque fue asesinada en la puerta de la misma universidad: ellas son el patrimonio universitario y las están matando. Ahora son ellas quienes, como diría José Vasconcelos, “despertaron de una larga noche de opresión”.

Estudiante de décimo semestre en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Yucatán. Miembro del Colectivo Más Derechos Humanos y de Amnistía Internacional Yucatán.

Escribo de temas de interés social con perspectiva de derechos humanos.

"Cada quien necesita viajar a su propio tiempo por su propia distancia".

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