Las políticas migratorias de Trump

El jueves pasado Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, lanzó un mensaje tajante y contundente: México debe parar el flujo migratorio o impondrá un arancel del 5% a los productos importados de México, el cual aumentaría gradualmente hasta llegar al 25% en octubre.

Ante esta situación, diversos medios de comunicación han realizado publicaciones respecto a “las amenazas de Trump a AMLO”, “la posible guerra comercial”, entre otros titulares. Sin embargo, gran parte de esta cobertura tiene un factor en común: se refieren al aspecto económico y comercial de la situación, invisibilizando dentro de estos análisis a las personas migrantes.

Sin dejar de lado las consecuencias económicas que pudieran tener ambas naciones, en este artículo abordaré cómo una medida de este tipo impacta en el fenómeno migratorio.

Estados Unidos es de los países más conocidos por sus duras políticas migratorias. Incluso la visa estadounidense es considerada como un buen referente entre los trámites de visa de otros países, y es que es bien conocido el trato que las autoridades migratorias de Estados Unidos tienen con las personas extranjeras.

Migrar tiene muchas caras. Ante la situación actual en Las Américas, pareciera que la más visible es la situación de las personas migrantes provenientes de países como Honduras o El Salvador; personas migrantes que se encuentran huyendo de la grave situación de su país. Huyen de la pobreza y del peligro ocasionado por las pandillas y el crimen organizado, son personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad.

Donald Trump no ha perdido oportunidad de tildar de “ilegales”, “criminales”, “ladrones”, “violadores”, entre otros, a las personas que intentan o logran entrar a territorio estadounidense; aquellas que buscan en Estados Unidos encontrar un refugio. Y es a través de esta presión económica que espera que México obstaculice el paso de estas personas en su camino a Estados Unidos.

Pero, por otro lado, esta misma medida podría generar otro tipo de migración, la de las personas que migran con recursos, aquellas personas que igual forman parte de los movimientos humanos en el mundo, pero que, a diferencia de las personas anteriormente mencionadas, tienen a su favir un factor importante: el económico.

Estados Unidos cuenta con visas específicas para quienes deseen invertir en el país: la visa E-2 y la visa EB-5. La visa para “Inversionistas por Tratado Comercial” (visa E-2) permite que la persona que desee invertir pueda ingresar a dicho país para dirigir y desarrollar un emprendimiento comercial, siempre que cumpla con los requisitos tener la ciudadanía de algún país con el que Estados Unidos tenga un tratado de comercio, y que invierta una “cantidad sustancial de capital”.

El Programa de Inmigrantes Inversionistas (visa EB-5) coloca a quien cuente con esta visa dentro de las categorías de elegibilidad a la residencia permanente, para obtenerla, la persona deberá invertir un mínimo de un millón de dólares en cualquier parte de Estados Unidos, o 500,000.00 dólares en áreas con alta tasa de desempleo o rurales.

Un aumento significativo de los aranceles podría ocasionar que empresas productoras mexicanas que exportan a Estados Unidos, decidan mudar sus empresas, ya que el mencionado aumento podría disminuir considerablemente sus ganancias, e incluso transformarse en pérdidas.

Pero además de las implicaciones económicas que esto podría generar en el país, se debe destacar cómo esta situación es una muestra de cómo en muchos casos funcionan las políticas migratorias, y cómo estas perciben a las personas migrantes. Parecería que migrar está bien cuando se trata de un empresario o empresaria, pero cuando es una persona que necesita protección, migrar es considerado un crimen o “un riesgo para la seguridad nacional”.

La realidad es que no toda la migración luce igual. Hay quienes pueden migrar de forma más fácil y segura, hay quienes se enfrentan a incontables peligros en la búsqueda de un futuro, y son estas mismas políticas migratorias las que perpetúan la desigualdad, así como dejan en desprotección a las personas que más vulnerables se encuentran.

Esperemos que México no caiga en este juego, pero, sobre todo, que no pierda de vista que hay personas vulnerables, quienes también deberían tener derecho a migrar de una forma digna y segura.

Estudiante de décimo semestre en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Yucatán. Miembro del Colectivo Más Derechos Humanos y de Amnistía Internacional Yucatán.

Escribo de temas de interés social con perspectiva de derechos humanos.

"Cada quien necesita viajar a su propio tiempo por su propia distancia".

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