Venezuela: Un acercamiento a la crisis

El día de ayer ocurrieron sucesos muy importantes en Venezuela y que ponen en cuestión la permanencia de Nicolás Maduro en el poder. La oposición, con ayuda de militares rebeldes, liberó a Leopoldo López y llamó a levantamientos pacíficos en el país, alegando que ahora cuentan con la lealtad militar.

El tema de Venezuela está compuesto por muchísimas aristas, por lo que abordarlas todas en una sola pieza sería simplista y hasta cierto punto, irresponsable. Una de ellas, es la reacción que provocó en analistas y en la opinión pública la controversial neutralidad del gobierno de México. Hoy me enfocaré en el análisis y la opinión pública sobre la crisis de Venezuela.

Es una realidad que el ambiente que vivimos en México y específicamente en las redes sociales en cuanto a temas de política, es sumamente polarizado. Sin embargo, varios han caído en el error de trasladar ese mismo ambiente de polarización, junto con sus estructuras e ideas, para analizar la crisis de Venezuela y sus posibilidades. Cabe aclarar que, por varios, también hablo de líderes de opinión cuya influencia en los medios tiene mucho peso.

Pocas cosas son más bajas que lucrar políticamente con una crisis ajena. Y, nos guste o no, los bandos en México han hecho eso. Para poder analizar de forma completa la crisis de Venezuela, y, como dijo Carlos Bravo Regidor, dar justicia a la complejidad de la situación, hay que sacarnos de la cabeza los matices políticos mexicanos. Para lo siguiente, concluí algunos puntos.

Primero. la postura de México frente a la crisis de Venezuela ha pasado a ser irrelevante. Nos guste o no, lo que la “izquierda” o “derecha” mexicanas opinan sobre el tema, es irrelevante en la resolución del conflicto o en las relaciones internacionales de por medio. Es decir, una opinión, por más radical o engrandecida que sea, no va a salvar ni va a hundir más a Venezuela. Hay que tenerlo muy claro. Más nos valiera enfocarnos en entender la crisis, antes que en opinar apresuradamente sin antes comprenderla. Y hablando de la postura oficial del gobierno de México, tampoco ha sido muy determinante: la postura neutral, por ahora, no puede definir el rumbo de la crisis, ni a nivel internacional, ni a nivel nacional.

Segundo. Venezuela dejó de ser un tema de derecha o de izquierda hace mucho tiempo. Analizar y, peor aún, opinar del tema de Venezuela bajo el esquema de derecha e izquierda, es un error. Venezuela, en las más simples palabras, es el tema de una dictadura frente a una oposición cuya legitimidad es cuestionable, todo esto sobre una población violentada y vulnerable. Cabe mencionar que la ilegitimidad o legitimidad de la oposición, no recaen sobre su color político; recaen sobre su legalidad de acuerdo al derecho bolivariano, al derecho internacional y sobre su autenticidad como defensores de los intereses nacionales antes que extranjeros.

Tercero. No hay una verdad absoluta en cuanto a la interpretación de los hechos. Sigue habiendo muchos debates entre analistas internacionales sobre lo que está ocurriendo: ¿estamos presenciando un golpe de Estado o estamos presenciando a un presidente legítimo tratando de retomar las riendas de su país desesperadamente? Todo depende. Depende del derecho bolivariano, del derecho internacional, de la percepción internacional. El punto aquí, es que pretender analizar las cosas con la batuta de la verdad absoluta, es demasiado pretencioso. Cito parte del análisis de El Orden Mundial: “todo lo que sabemos, es que no sabemos nada”. Por ahora, no tenemos números y todo lo que tenemos es lo que los bandos quieren que veamos. Probablemente en un futuro, la historia nos facilite conocer los mejor los hechos, como usualmente lo hace.

Y cuarto: es indispensable entender que Venezuela está lejos, y muy lejos, de nosotros. No hablo de lejanía geográfica, sino de lejanía de realidades. He visto comparaciones de lo más absurdas entre México y Venezuela, así como análisis de lo más simplistas sobre el tema. Para analizar el problema que ocurre en la República Bolivariana, es indispensable situarla en su contexto, tiempo, personajes y, sobre todo, complicaciones. Creo en lo personal, que quienes tienen el privilegio de la palabra cuando se trata de interpretar los hechos, son los mismos venezolanos. A nosotros nos toca analizar teniendo como prioridad la realidad que se vive y no lo que queremos interpretar.

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Tengo 22 años, estudio Relaciones Internacionales y vivo en la Ciudad de México.

Los temas que me gustan son: democracia, elecciones, feminismos, desigualdad, relaciones Norte-Sur y América Latina. Aunque advierto que esta parte está en constante cambio.

Aquí escribo mis opiniones y mis preguntas.
“Hasta que la dignidad se haga costumbre”.

En Twitter: @noeliajmz

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