¿Usted lo conoce?

Matías sabe todo lo que hay que saber sobre el medio ambiente. Siempre tiene a la mano una o dos infografías sobre las acciones que podemos hacer las personas para mitigar el cambio climático. Siempre que visita el supermercado lleva sus propias bolsas, sus tuppers para empaquetar el jamón y el queso y, cómo no, trata de comprar siempre las frutas que se ven menos bonitas, porque son las que los supermercados desechan.

Una vez al mes, Matías va al “Mercadito de la tierra” para convencerse de intentar ser vegano. A fin de cuentas, es lo mejor para el ambiente.

Matías nunca olvida su Yeti ni su popote de metal cuando se va de fiesta. Siempre que puede, menciona las maravillas de tener su Yeti a la mano. “Los hielos le duran todo el día” –mucho decir en un calor como el que se siente en su ciudad–.

Matías utiliza sus redes sociales para mostrarle al mundo lo que las personas pueden hacer por el planeta. Ha participado en el #BasuraChallenge (en la playa, obvio), difunde diario las páginas donde compró su cepillo de dientes de bambú y lo mucho que evita matar a las especies marinas. Ahora quiere encontrar una actividad de reforestación, pues no le tocó arbolito en el stand que puso el Ayuntamiento hace unos días.

Matías no sabe qué pensar sobre lo que comparten algunos de sus amigos en Facebook. Le caen mal los memes que critican los cepillos de bambú o los Yetis. No entiende por qué la gente se molesta con la inauguración de un parque eólico o festejan el amparo en contra de los paneles solares, si energías limpias es lo que necesitamos. A fin de cuentas, todos ya nos estamos dando cuenta del daño que estamos haciendo, si no, no hubiera habido tanta gente en la fila de los arbolitos.

Tampoco entiende por qué se le van encima al gobierno, si las leyes anti-plásticos, o las de transición energética son la prueba irrefutable de que el gobierno está a favor del medio ambiente. Y le va peor a las empresas, “¿no ven que en el súper ya no te dan bolsas? Hello, puro compromiso” le comenta a un amigo en un meme de “acabemos con el capitalismo”.

No sé si Matías se da cuenta de que los planes del gobierno incluyen tumbar media selva porque “es la mejor zona para poner paneles solares”, o si ha visto que, en ciertas comunidades, el agua de los pozos empieza a salir apestosa porque la maquiladora “que le da trabajo al pueblo” tira sus químicos sobrantes al suelo.

No sé si Matías (o quienes hemos sido alguna vez él) alguna vez mirará más allá de sí mismo. Aceptémoslo, pretender cambiar al mundo “yo solito”, también es egoísmo.

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Licenciado en Literatura Latinoamericana. Gestor cultural. Abogado de clóset. Escribe ficción y, a veces, cosas interesantes sobre la sociedad en la que habita. Experto en nada.

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