Universo de obligación

La falta de estabilidad en ciertos países del mundo ha llevado a que millones de personas busquen un nuevo hogar, aún cuando no quieren hacerlo. Hay que entender que una de las principales diferencias entre una persona migrante y una refugiada es el estado de urgencia en que la persona tiene que trasladarse. Según Gill Allwood, profesora que imparte las materias de género y políticas públicas en la Universidad de Nottingham Trent, una persona en situación de refugio es definida como aquella persona que se encuentran fuera de su país debido al temor a la persecución, al conflicto, a la violencia generalizada u otra circunstancia que haya perpetuado el orden público. Aún cuando han habido muchos foros en los que las Naciones Unidas se han manifestado a favor de una política global para ayudar a los refugiados, la realidad nos presenta que muchos países no están a favor de la presencia de refugiados.

Desde 2018, de acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR), existen más de 70.8 millones de personas en condición de refugiados, siendo la mayor cantidad de desplazados de la cual se tiene constancia. Las diferentes crisis de refugiados que existen alrededor del mundo han obligado a los organismos internacionales a plantear una política para refugiados de manera global que ayude a proteger a estas personas. Sin embargo, este tipo de políticas sólo se han centrado en adaptar campos masivos de refugiados, los cuales se vuelven insostenibles después de 6 meses, y no buscan una solución a largo plazo para que las personas puedan adaptarse al país receptor.

Por un lado, existen países como Hungría y Emiratos Árabes que tienen políticas restrictivas ante la recepción de personas en estado de refugiado. En estos países, son los gobiernos y la sociedad los que no quieren acoger a estas personas. Por el otro, tenemos países que tienen una política más abierta a la recepción de refugiados y emigrantes por parte de los gobiernos, pero esto no excluye que los refugiados se vean atacados por grupos de la sociedad con actos xenófobos.

Los Estados se centran mucho más en la recepción de las personas que en la integración social y laboral de los refugiados. Aún cuando diversos estudios han demostrado que la incorporación de refugiados y migrantes en los campos laborales generan un efecto positivo, las naciones deciden poner trabas a las labores de los refugiados. Muchas veces por su estatus políticos complican la contratación en ciertas empresas, pero en otros casos muchas empresas toman ventajas del estatus para no tener que brindar una protección social y laboral para los refugiados. Desde la perspectiva de una personas refugiada, es muy difícil dejar toda la vida y cultura que tenían para establecerse en un lugar nuevo en dónde no conoce a las personas y las diferencias son cada vez mayores.

Una de las visiones más capitalistas neoliberales que existen fue expuesta previamente cuando las organizaciones internacionales ven con buenos ojos la recepción de refugiados por la fuerza laboral que estas personas presentan. Pero, si nos detenemos un poco a pensar, ¿qué pasa con las personas refugiadas que no entran en la sociedad económicamente activa? ¿Ellas no deben ser recibidas nada más porque representan un costo al país receptor? Las respuestas a estas preguntas es compleja, ya que los países muchas veces optan por tener una visión más económica que humanitaria ante cualquier situación. Desde mi perspectiva, las naciones y sus sociedades deben de ampliar su “universo de obligación” con las personas en situación de refugio. No es suficiente una política para recibir a los refugiados, sino hay que establecer una visión de fraternidad en la que la sociedad pueda recibir a refugiados e integrarlos a sus grupos.

Vía: unsplash

De acuerdo con la socióloga Helen Fein, especialista en derechos humanos y la materia de genocidio, cada sociedad tiene un universo de oligación con el cuál jerarquiza sus responsabilidades. Fein usa el término de universo de obligación para definir el funcionamiento en un círculo de personas que establecen obligaciones recíprocas entre ellas. Estas obligaciones se pueden plantear por relaciones morales, raciales, nacionales, territoriales y religiosas, entre otras. En las personas puede cambiar el universo de obligación que heredaron para aceptar a más personas o aceptar a menos personas.

Se calcula que los países en donde más refugiados llegan a su territorio, la acción inmediata por a mayor parte de la población es rechazarlas. Esto establece una división social entre “ellos” y “nosotros”, algo muy contrario a la perspectiva de “prójimo” que establecen las religiones judeo-cristianas (la mayoría de los países con mayor índice xenófobo tiene una religión judeo-cristiana dominante). No basta solamente con una cultura de aceptación y tolerancia, tenemos que transformarnos en personas que respeten e integren cada vez a más personas en sus universos de obligaciones.

Fondea el contenido joven

YucaPost es un proyecto autogestivo y sin fines de lucro. No recibimos patrocinios privados ni fondos públicos, pero tú puedes ayudarnos suscribiéndote a nuestro Patreon o haciendo una donación por PayPal. Tu apoyo será destinado exclusivamente a pagar costos de dominio, mantenimiento y alojamiento.

Soy estudiante de Relaciones Internacionales en la Ciudad de México. Me gusta escribir acerca de política nacional, deportes y temas de igualdad de género.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *