Tierra nuestra III: Punto de mira

Cuando comencé a escribir Tierra Nuestra quería crear un espacio en el cual pudiera hablar sobre los derechos de las personas migrantes. En “Tierra Nuestra I: El tercer país no seguro”, se abordó por qué considerar a México como tercer país seguro violaría derechos humanos, y como de facto ya funciona así, las violaciones que esto conlleva. En la segunda entrega “Ladrones de sueños”, se habló sobre criminalización, persecución y discriminación hacia las personas migrantes.

Quería abordar esto, no solo por la coyuntura actual, considerando los flujos migratorios mixtos que actualmente se están dando en la región, sino también porque considero que la violencia hacia las personas migrantes es invisibilizada y para muchas personas es más difícil empatizar con las víctimas de esta forma de violencia, en comparación con otras causas sociales.

Hoy, es día Mundial contra la Trata de Personas, un día designado ante “la necesidad de crear mayor conciencia de la situación de las víctimas del tráfico humano y para promocionar y proteger sus derechos”[1].

La trata de personas es un delito que explota a mujeres, niños, niñas y hombres con numerosos propósitos, incluidos el trabajo forzoso y la explotación sexual[2]. Particularmente, las personas migrantes se encuentran en el punto de mira, como ha sido señalado por Antonio Guterres[3], Secretario General de la ONU, por los beneficios que muchas empresas y negocios buscan de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran dentro de estos flujos migratorios.

Si bien la trata de personas y la migración son cuestiones distintas, están interrelacionadas. Las personas migrantes, al encontrarse en el trayecto, ya sea por vías regulares o irregulares, se encuentran constantemente expuestas a ser víctimas de trata. Así las personas trabajadoras migrantes, que en los países de destinos se ven obligadas a trabajar en empleos o condiciones no acordadas o de explotación.

En el caso de México nos encontramos con un panorama no muy prometedor para esta lucha, tenemos un gobierno que ha adoptado una política de criminalización, iniciando una persecución contra las personas migrantes, como se abordó en la segunda entrega de esta serie, esto las orilla a recurrir a vías clandestinas o no seguras en su tránsito por el país, exponiéndoles a las redes de trata, así como propiciando condiciones mucho más precarias.

Si bien, hoy se prevé la reinstalación de la Comisión Intersecretarial para Prevenir, Combatir y Sancionar los Delitos en Materia de Trata de Personas, paralelo a esto, hace unos días, la Comisión Nacional de Derechos Humanos entregó a la Secretaría de Gobernación el Diagnóstico para el fortalecimiento a la rendición de informes de esta misma comisión. Entre las recomendaciones se puede destacar la falta de información fidedigna respeto a la comisión de este delito[4].

La falta de información al respeto retrasa el combate contra la trata de personas, ya que sin esta es difícil establecer soluciones a largo plazo, investigaciones o políticas públicas adecuadas.

Maria Grazia Giammarinaro, Relatora Especial de la ONU sobre la trata de personas, señala que existe actualmente “una atmósfera política envenenada antinmigración” en la que “a menudo los migrantes son descritos como una amenaza, cuando en realidad contribuyen a la prosperidad de los países de acogida en los que viven y trabajan”[5].

Parafraseando a la coordinadora de la Coalición Transnacional Contra el Tráfico de Mujeres (CATW), “las armas y las drogas, las comercializas una vez, pero a las personas varias veces”[6], es por lo mismo que las organizaciones criminales trasnacionales buscan aprovechar las nuevas tecnologías y la crisis migratoria para facilitar su trabajo, y ante esto, es el Estado quien debe combatir la trata.

Este día no debe servir como un pretexto para justificar políticas migratorias criminalizadoras, sino por el contrario, para combatir la trata de personas debemos apostar por la migración segura, ordenada y regular, lo que incluye dejar de ver a las personas migrantes como “peligros” y por el contrario, entender que son sujetos de protección[7].

México no es un país seguro para las personas migrantes por varias razones: la violencia generalizada, las políticas criminalizadoras, y también porque el gobierno debe esforzarse más para prevenir y combatir el abuso y la explotación, criminalizar no es la respuesta, invisibilizar tampoco. Recordemos que el silencio nos hace cómplices de la violencia.

 

 

 

[1] ONU. Asamblea General. Medidas para mejorar la coordinación de la lucha contra la trata de personas. A/RES/68/192. 14 de febrero de 2014. Punto resolutivo 5.

[2] Cfr. Se puede encontrar la definición completa de “trata de personas” en el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional.

[3] ONU. El negocio de la trata prospera por la indiferencia ante la explotación. 29 de julio de 2019. https://news.un.org/es/story/2019/07/1459861

[4] CNDH. Diagnóstico para el fortalecimiento a la rendición de informes de la Comisión Intersecretarial para Prevenir, Combatir y Sancionar los Delitos en Materia de Trata de Personas. 28 de julio 2019.

[5] ONU. El Día Mundial contra la Trata se celebra en una envenenada atmósfera política anti inmigración. https://news.un.org/es/story/2018/07/1438712

[6] Roxana González. El Sol de México. Crisis migratoria beneficia a proxenetas. 28 de julio 2019. https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/sociedad/crisis-migratoria-beneficia-a-proxenetas-3958783.html

[7] ONU. Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Marrakech, Marruecos. 5 – 11 de diciembre 2018.

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Estudiante de décimo semestre en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Yucatán. Miembro del Colectivo Más Derechos Humanos y de Amnistía Internacional Yucatán.

Escribo de temas de interés social con perspectiva de derechos humanos.

"Cada quien necesita viajar a su propio tiempo por su propia distancia".

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