¿Suicidio masculino o masculinidad suicida?

Por Ibrahim Lomeli Carrillo

Primera parte.

El presente texto es un resumen de la investigación realizada por mi equipo Chan Casanova Keila Gabriela, L. Carrillo Ibrahim, Sarmiento Quimé Lizbeth Anette, Torres Freyre Ana Cecilia, Wan Chi Perla Guadalupe.

Sabemos que el suicidio es un hecho que afecta a una parte significativa de la población, pero es hora de hablar sobre el elefante en la habitación: ¿Por qué los hombres se suicidan cuatro veces más que las mujeres?

Algunas de las causas de este fenómeno son visibles como en el caso de las adicciones, en el que el consumo de alcohol y drogas es mayor en los hombres. Otros factores de riesgo se pueden encontrar más escondidos, como la falta de estabilidad financiera, el cual es uno de los factores del suicidio que más golpea el ego de no poder cumplir con su función de proveedores en la familia. Otra más de éstas es la depresión, y bueno, si bien, contrario a lo que se cree, no todas las personas que se suicidan lo hacen porque están deprimidas, los hombres generalmente se enfrentan a una mayor dificultad para pedir ayuda o demostrar sus emociones ante éstas problemáticas.

Hablemos de los benditos factores generales que primero debes de saber:

Según datos de la OMS (2014), el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes de entre15 y 29 años producto de las enfermedades mentales, principalmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de determinadas sustancias, la violencia, las sensaciones de pérdida y diversos entornos culturales y sociales que constituyen importantes factores de riesgo de suicidio. Éstos mismos factores están muy vinculados al género, en específico al masculino, según Millán, García, Álvarez y Rodríguez (1).

Para que vean que no les estoy mintiendo, ahora les enumeraré los factores de riesgo citados en la publicación de Kaplan y Sadock, (2), basados en numerosos estudios realizados en Estados Unidos:

1.- Sexo: El riesgo para hombres de cometer un acto suicida es en promedio 4 veces mayor que para las mujeres.

2.- Edad: Máxima incidencia en varones mayores de 45 años y mujeres, mayores de 55 años. Las personas de la tercera edad intentan suicidarse con menor frecuencia que los jóvenes, pero es más probable que tengan éxito. Éstas personas representan el 25% de los suicidios totales de la población. El mayor crecimiento en las tasas fue en los hombres jóvenes de 15 a 24 años de edad. En la misma franja etaria para las mujeres el aumento fue más lento.

3.- Raza: Se halló que ser hombre caucásico implica 2 veces más riesgo (como mínimo) de cualquier otra persona. El orden de prevalencia, de mayor a menor, es: hombre caucásico, hombre afroamericano, mujeres caucásicas, y mujeres afroamericanas. Inmigrantes europeos y nativos americanos también poseen tasas superiores a la media nacional.

4.- Religión: Se cree que en función del mayor grado de ortodoxia y de integración religiosa se da menor incidencia de suicidio, siendo la mera pertenencia o filiación religiosa institucional no significativa en disminuir el riesgo.

5.- Estado civil: El matrimonio y los hijos disminuyen el riesgo de forma notoria, las personas solteras poseen el doble de riesgo que las casadas, mientras que las separadas o divorciadas o viudas, el doble que las solteras. La proporción es siempre mayor en hombres.

6.- Empleo: Cuanto más alto es el nivel social, mayor el riesgo de suicidio. Una caída en la escala social también aumenta el riesgo, así́ como también lo hace el reciente desempleo y crisis económica. El trabajo en general protege contra el suicidio. — Factor también se relaciona posteriormente con el rol de género masculino

7.- Salud física: La relación entre la salud física y el suicidio es significativa. Sólo el 32% del total de las personas que cometen suicidio recibieron atención médica dentro de los 6 meses anteriores a su muerte. Entre un 25% y un 75% de las personas que cometen suicidio padecen una enfermedad física. Muchas enfermedades están asociadas a trastornos del estado de ánimo. — Sobre los cuales profundizo más abajo en cuanto al género —

8.- Pacientes psiquiátricos: (refiriéndose a personas que han sido hospitalizadas) el riesgo de cometer suicidio en estos individuos es de 3 a 12 veces mayor que la población general.

9.- Conducta suicida previa: la presencia de conducta suicida previa es quizás el mejor indicador de riesgo de suicidio. Estudios indican que casi el 40% de los pacientes que cometen suicidio lo habían intentado previamente.

Ok, sí. Queda claro que el suicidio es un problema multifactorial, o sea, es el resultado de la combinación de múltiples fuentes. Pero en este caso, se busca explorar específicamente desde la perspectiva de género, pues consideramos que la brecha de género es el principal factor.

Bueno, pero ¿por qué se relaciona con el género?

A partir de cómo la sociedad y cultura definen el género que se atribuye al sexo, surgen los estereotipos de género, los cuales son ideas construidas y reproducidas culturalmente en torno a las diferencias de género, como mencionan Guzmán y Bolio (3), lo que nos lleva a tener muy presente que el suicidio es una problemática actual que es necesario analizar desde la perspectiva de género.

Las estadísticas del INEGI que utilizó el centro de estudios para el adelanto de las mujeres y la equidad de género (4), registraron 5,909 suicidios, de los cuales 4,823 fueron de hombres. De igual manera, esta estadística menciona que los hombres entre 15 y 29 años son los que principalmente cometen suicidio (el 78.1%), razón por la cual esta estadística es sumamente alarmante es debido a que el suicidio se presenta mayormente en la adolescencia y adultez joven en hombres.

Los roles de género tienden a dirigir al hombre a actuar basándose en resolver las cosas, en el trabajo, en la supervivencia y en el individualismo. A su vez, generalmente son hombres los que utilizan métodos más crueles y efectivos en la conducta suicida.

Vía Pixabay

¿Y eso cómo les afecta?: Aquí viene lo bueno.

Los varones acuden con menor frecuencia que las mujeres a buscar ayuda para problemas psiquiátricos, tanto en servicios especializados como en atención primaria. Como causas de esta conducta se identifica la forma en que los hombres perciben, valoran y comunican los síntomas (5), esto también implica que en los servicios de salud tienen poca sensibilización sobre estos temas, lo cual complica aún más la situación.

Según Rivas, en su texto “¿El varón como factor de riesgo?” (6), la existencia de un modelo de masculinidad hegemónica o un modelo hegemónico de socialización de género que se caracteriza por “fabricar” hombres golpeadores, violentos y demás características negativas, llevan a los varones a entablar vínculos desiguales, ejercer violencia irracional, cometer atentados contra su salud y su vida, así como hacia la salud y vida de otras personas. Ejemplos de esto son una mayor independencia, la agresividad, la competencia y la incorporación de conductas violentas y temerarias en aspectos tan diversos como la relación con vehículos, con adicciones y con la sexualidad.

Los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo son causa de deterioro psicológico. En el caso específico de los hombres, pueden presentar “sintomatología clínica somática” — Lo cual significa que las emociones no expresadas se manifiestan como síntomas en el cuerpo — de depresión y ansiedad, pero debido a la socialización masculina pueden sentirse inclinados a ocultar/minimizar su sufrimiento psicológico o imponerse barreras que les impidan identificar y comunicar emociones internas y mucho menos a valorar estas manifestaciones como algo que te señala que tienes un problema relacionado a la salud mental (5). Esto representa un problema de alto nivel, pues es necesario tomar medidas que tomen en cuenta las condiciones en las cuales se encuentran la mayoría de los hombres para poder combatir con las problemáticas graves a las cuales lleva la masculinidad hegemónica.  Paralelamente, los roles de la mujer se basan en el cuidado, la dependencia, la expresión emocional, el entorno privado y la estética, los mismos roles femeninos presentan factores protectores en lo que al suicidio respecta, como lo es la expresión emocional, la preocupación y responsabilidad por las personas del entorno y la verbalización de los problemas y petición de ayuda.

En México existe una ausencia casi total de medidas que favorezcan la salud mental de los hombres. Los hombres generalmente son reacios a aceptar que están enfermos y no adoptan medidas de autocuidado desde el punto de vista médico o de estilo de vida (5). — Sí, por eso su índice de mortalidad es mucho mayor al de las mujeres, porque su estilo de vida mayoritariamente los lleva a ponerse en situaciones de peligro, en donde ellos mismos y otros hombres pueden hacerles daño.

No adecuarse al rol social que te impone la sociedad puede provocar conflictos personales. El fracaso personal de no poder llevar a cabo las exigencias de los roles sociales de género puede conllevar a importantes costes emocionales y llevar al aislamiento, especialmente en la adolescencia, puesto que la adolescencia es una etapa vulnerable debido a los cambios físicos hormonales que hay en el adolescente… Pero también es la etapa en la que más nos importa lo que piensan los demás.

Es muy importante informarnos y constantemente ponernos los lentes de la perspectiva de género para poder hacer visibles estas conductas normalizadas que pueden estar contribuyendo a problemas sistemáticos mucho mayores que pueden estar afectando inclusive a otros hombres. Es momento de comenzar a deconstruir esa masculinidad hegemónica que al final en menor o mayor medida, de una u otra forma, les daña a ustedes, a nosotras y a muchos otros grupos invisibilizados.

Esperen la segunda parte y recuerden:

Una psicología sin perspectiva de género es incapaz de entender en su totalidad las conductas del ser humano.

Fuentes:

1.- http://www.isdfundacion.org/publicaciones/revista/numeros/13/secciones/tematica/pdf/t_13_suicidio_masculino_433-491.pdf

2.- Kaplan & Sadock (2003). Sinopsis de Psiquiatría. Ciencias de la conducta / Pisquiatría Clínica. Waverly Hispánica: Barcelona. P- 913 (Libro)

3.- Guzmán, G; Bolio, M. (2010). Construyendo la herramienta perspectiva de género: cómo portar lentes nuevos. Universidad Iberoamericana: México. (Libro)

4.- https://www.gob.mx/salud/articulos/dia-mundial-para-la-prevencion-del-suicidio-11158

5.- http://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=60140

6.- file:///C:/Users/ibra1/Downloads/Dialnet-ElVaronComoFactorDeRiesgoMasculinidadYMortalidadPo-2056864.pdf

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