Salud mental y VIH

Por Miriam Campos de VIH Libre

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental “es un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad”[1], sin ella no es posible hablar de una salud integral.

En 2020, los servicios de salud pública en México se vieron rebasados por una situación de emergencia sanitaria, debido a la pandemia por COVID-19, que llevó a la suspensión y modificación de muchas actividades cotidianas. Con esto, se incrementó la aparición de síntomas de depresión, ansiedad, irritabilidad, temor, y dificultades en las relaciones interpersonales entre la población de personas que viven con VIH. Y es por ello que el número de solicitudes de atención psicológica privada aumentó considerablemente. 

La incertidumbre y el estrés provocados por la situación de encierro y las noticias desalentadoras fueron un factor que ayudó a incrementar algunas conductas de riesgo en la población de personas que viven con VIH; tales como el consumo de alcohol y substancias prohibidas, la postergación del inicio del tratamiento antirretroviral, sexo casual, pérdida de adherencia al tratamiento, entre otras.

Es muy importante que, a la par de la atención médica, se puedan identificar los problemas de salud mental que presentan las personas que viven con VIH. Sin embargo, en la mayoría de los casos no se detectan, y mucho menos se tratan, debido a que las personas que son pacientes médicos no revelan su estado serológico por miedo al estigma.

Es por ello importante que, desde la detección, prevención y pruebas se puedan cubrir las necesidades médicas y psicológicas de las personas recién diagnosticadas con VIH. Para ello, debería ser prioritario contar con programas integrales de atención con un enfoque humanista en el sector salud, que, por ahora, solo están siendo cubiertos por asociaciones civiles o por las mismas personas afectadas.

Existe un gran reto para satisfacer la alta demanda de atención a una salud integral para las personas que viven con VIH, especialmente en entornos de bajos recursos y comunidades apartadas de las grandes ciudades; sin embargo, la experiencia que nos dejó la pandemia es que la salud es un tema prioritario.

Recordemos que la atención psicológica no solo se lleva a cabo en un consultorio y que hay otras maneras de atenderla; por ejemplo, en grupos comunitarios, con redes de apoyo de familiares o de amistades, terapia de grupo y, por supuesto, la conserjería y psicoterapia.  Nunca olvidemos que tener una buena salud mental se ha asociado con una mejor salud física en la mayoría de las  enfermedades crónicas actuales.


[1] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response#:~:text=La%20salud%20mental%20es%20un%20estado%20de%20bienestar%20en%20el,de%20contribuir%20a%20su%20comunidad


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