Salud Mental: tarea de todos y todas

-Grisel Negrón*

@gr1s3l

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió en 1946 salud como un “estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” y esto ha permitido entender, por un lado, que no únicamente en lo físico o biológico se denota una pérdida de salud, sino que también pueden existir trastornos que afecten el equilibrio psicoemocional. Por esta razón, el 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental. 

Históricamente, la enfermedad mental se ha mirado como posesión demoníaca, castigo divino o cuestión sobrenatural, entre otras concepciones. Esto ha llevado a rechazar, temer, anular y confinar a quienes viven con ella, todo en aras de mantener un supuesto orden social. El siglo XX marca el abordaje de las alteraciones de la salud mental desde una perspectiva más científica y menos prejuiciosa, pues aparecen en escena la psicoterapia, la clasificación de las enfermedades mentales y la psicofarmacología.

No obstante, hay que reflexionar que este tratamiento apunta hacia un abordaje individualizado y fisiológico la mayoría de las veces. ¿Qué quiero decir con esto?

En México, carecemos de una visión preventiva y de programas orientados a mostrar estilos de vida saludables y así, apuntar a una detección temprana de estos problemas; se actúa hasta que la situación de riesgo se manifiesta. La OMS (2008) señala: “una gran proporción de los recursos se destina a los servicios curativos, pasando por alto las actividades de prevención y promoción de la salud que podrían reducir en un 70% la carga de morbilidad a nivel mundial”, no todo en salud son neurotransmisores. No estoy en contra de ir a psicoterapia, llevar un tratamiento médico y crear estilos de vida beneficioso. Sin embargo, creo imprescindible acompañarlos de transformaciones radicales de las narrativas sociales, puesto que, como sostienen Berger y Luckmann (1968) nuestra realidad cotidiana es socialmente construida mediante la objetivización de patrones sociales que son construidos y negociados en el seno de nuestras prácticas sociales diarias.

El modelo de psicología con enfoque de justicia social, enfatiza que el bienestar se produce en la intersección de la satisfacción de las necesidades personales, las relacionales y las colectivas. Es decir, para estar en bienestar no basta con gozar de salud y buen funcionamiento físico, buena estima, manejo adecuado de las emociones, u otros, sino que también son requeridos el afecto, el cuidado, las redes de apoyo y una sensación de participación significativa en la familia, trabajo o escuela; acompañados del gozo de derechos como el acceso a la salud, la educación, ambientes libres de violencia y de vulneración a derechos humanos, por mencionar algunos. (Aldarondo, 2012)

Lo anterior hace urgente ampliar nuestra visión en temas de salud mental. Para un trabajo institucional, ya no me bastaría con pensar como “servicio integral” el tratamiento psiquiátrico y psicológico en conjunto, sino agregar programas y proyectos que vinculen la educación, la justicia, lo laboral o el diseño urbano, por nombrar algunas. Y sí, el diseño urbano tiene un papel importante en la salud mental: creación de espacios públicos para la recreación, ejercicio físico, socialización y uso del tiempo libre; diseños incluyentes para las diferentes necesidades, iluminación etcétera. 

Hablar del cuidado de la salud mental es hablar de un combo completo. Por ejemplo, todos hemos escuchado sobre el ascenso de suicidios y la importancia de acudir a tiempo a un tratamiento para problemas de adicciones, depresión o cualquier otra enfermedad mental. Sin embargo, a pesar de existir recomendaciones puntuales para profesionales de los medios de comunicación sobre cómo informar acerca de estos temas y qué cuidados tener, cotidianamente escuchamos o leemos en los diversos medios fotografías de las personas fallecidas y notas describiendo la forma, método y razones simplistas del porqué lo hicieron. También vemos noticieros sin ética que transmiten en vivo en redes sociales a personas intentando suicidarse mientras todos comentan como si fuera un espectáculo, ¿a quién corresponde impulsar leyes para regular las formas de comunicar estos temas?, ¿cómo podemos como comunidad apoyar o impulsar esas legislaciones?

Mi invitación es a conformar una sociedad proactiva. Comprender que es importante atendernos de manera individual, pero también que es necesario exigir cambios en las políticas públicas. Informarnos y saber que desde el área en la que nos desenvolvemos podemos hacer algo. Hacernos responsables del impacto que tenemos en los otros y otras. El cambio deberá salir de los consultorios y llevarse a la agenda de la vida cotidiana, porque la transformación solamente se dará si lo hacemos de manera colectiva. 

*Psicóloga clínica con práctica pública y privada. Fundadora de La Casa del Diálogo. Cinéfila, viajera y ecologista. 

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Aldarondo, E. (2012). Advancing social justice through clinical practice. New York: Routledge.

Berger y Luckman (1968) La construcción social de la realidad. Trad. Silvia Zuleta. Amorrortu, Buenos Aires. 

OMS (2008). La atención primaria de salud, más necesaria que nunca. Informe sobre la salud en el mundo. Recuperado el 27 de septiembre de 2020 de http://www.who.int/whr/2008/08_report_es.pdf?ua=1 

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