Salud mental en Crazy ex girlfriend

Para estas fechas hace un año estaba todavía procesando que una de mis series favoritas acababa de sacar su episodio final. Crazy Ex-Girlfriend es, sin lugar a dudas, una de las series mejor llevadas que he visto, de inicio a fin. Quizá se deba a que las creadoras, Rachel Bloom y Aline Brosh McKenna, sabían desde el comienzo cómo querían que se desarrollara la historia que estaban contando, algo que se evidencia con el ritmo que lleva el show.

Crazy Ex-Girlfriend estuvo al aire en la cadena estadounidense CW (algo que hasta hoy me sorprende, considerando los demás programas que tiene) de 2015 a 2019, y sigue la historia de Rebecca Bunch, una abogada que trabaja en una exitosa firma en Nueva York pero que, tras un repentino encuentro con su ex, Josh Chan, decide dejar atrás su vida en la Gran Manzana y seguirlo a la ciudad de West Covina, Californiaen un intento de encontrar la verdadera felicidad a la vez que se dice a ella misma que no se mudó por Josh.

La serie es tanto comedia como drama, además de un musical. A lo largo de cuatro temporadas, Adam Schlesinger, Rachel Bloom y Jack Dolgen compusieron más de 150 canciones originales de una gran variedad de géneros, incluida una que canta uno de los personajes principales sobre su salida del closet como bisexual.

El título de la serie es, a primera vista, sexista y que reproduce esta idea de que todas las ex novias están “locas”; es a propósito, e incluso se aborda en el tema principal de la primera temporada, indicando así su sentido satírico. Otra primera impresión que nos podría dar Crazy Ex-Girlfriend es que la serie trata sobre Rebecca queriendo volver con Josh, y que entonces estamos ante una comedia romántica musical, pero realmente todo gira en torno a la salud mental de la protagonista.

Desde el episodio piloto, se nos presenta a una Rebecca triste, con insomnio y, en general, infeliz con su vida, cosa que posteriormente la lleva a abandonar su acomodado trabajo en Nueva York y mudarse a California. Conforme avanzan los capítulos y la vamos conociendo más, se nos deja en claro que no está bien y necesita ayuda profesional. La serie aborda todo este proceso tan complejo que implica el cuidar de nuestra salud mental y va desde Rebecca estando mal a ella admitiéndolo, buscando ayuda, teniendo un diagnóstico, recaídas, sus redes de apoyo, lo trabajoso que es a veces seguir adelante cuando no vemos una salida. Todo en menos de 65 episodios y hecho de una forma extraordinaria, y no viéndolo desde el estigma (pues precisamente una de las cosas principales que busca la serie es combatir los estigmas que existen referentes a las personas con discapacidades psicosociales), sino desde un lugar de cuidado y empatía, dándole la importancia adecuada a la salud mental.

La manera en la que Crazy Ex-Girlfriend trata estos temasdeja mucho que desear para otras producciones mediáticas queno le dan la seriedad que debe tener, que siguen tomándolo como broma y hacen “chistes” referentes a ello o mostrando que los antidepresivos son mágicos y solo con eso ya las personas no tienen depresión. Ciertamente, el caso es que esta serie es la excepción, y es gracias al gran compromiso por parte del equipo del show por hacer algo que refleje lo mejor posible la realidad y apunte a eliminar estigmas; Rachel y Jack tienen sus propias trayectorias y luchas con su salud mental, algo que han manifestado con las canciones del programa y volviendo la trama más personal y creíble.

Crazy Ex-Girlfriend marcó un antes y un después en mi vida por esta razón, y fue precisamente el tener a un personaje como Rebecca en una serie lo que me hizo salir de la propia mentira que llevaba meses, años, diciéndome que “podía sola”.El que me pudiera identificar con ciertas actitudes y pensamientos de Rebecca cuando comencé a ver el programa fue un tanto divertido, porque, aunque no se ve nada de lo que atravesaba como un chiste, es preciso recordar que al final de cuentas es una comedia. Fue divertido hasta que dejó de serlo, ya que no se presta a una interpretación en la que Rebecca esté “bien”, y que yo me identificara teniendo esto presente era, en definitiva, preocupante. No me acuerdo con exactitud cuánto tiempo pasó entre que terminé los episodios que había disponibles, y en que le dije a mi mamá que necesitaba acompañamiento psicólogo, pero sí me atreví a dar ese paso y salí de esa negación en la que me había sumido gracias a esta serie.

Desde ese momento hasta la fecha, yo igual he tenido altos y bajos relacionados con mi salud mental, así como he logradoconvencer a un par de amigas de que vean la serie, y en particular tres de ellas me han dado las gracias por habérselas presentado porque también les ha ayudado mucho en sus propios procesos. El año pasado tuve la fortuna de asistir a un concierto del cast, el último de hecho, el cual grabaron a manera de agradecimiento para las y los fans. Fue el episodio final/especial de la serie, y pude ir con una de las amigas que mencioné. Tengo muy buenos recuerdos de ese día, de toda la experiencia y de todo lo que representa Crazy Ex-Girlfriend para mí, y mientras escribía esto recordé que en ese evento Aline dijo que, si bien muchas personas les han dicho miles de veces lo agradecidas que están con el programa y la gran ayuda que ha representado en sus vidas, ella recalcó que ese tipo de comentarios han hecho que ellas y ellos, en el mismo cast, se sientan menos solas y solos.

Me pareció oportuno escribir sobre esto por la situación que estamos atravesando todas las personas, ya que no podemos (no debemos) descuidar nuestra salud mental, sobre todo ahora, y creo que Crazy Ex-Girlfriend puede hacer mucho bien, sirviendo como distractor un par de horas en Netflix, así como teniendo una adecuada representación del largo proceso que puede implicar cuidar de nosotres. Igual opté por hablar de esto ya que hace dos semanas falleció Adam por complicaciones por COVID-19, algo que me entristeció bastante pues, aunque evidentemente no lo conocía personalmente, él fue una de las personas a cargo de componer las canciones de esta serie, canciones que me han hecho llorar y reír, canciones que de una u otra forma han dejado una huella en mí.

Les invito a ver la serie si están buscando algo con qué entretenerse en estos días o, si ya están viendo otra, pueden alternarla con esta-, con más razón ahora que avisaron que la Sana Distancia se extenderá hasta el 30 de mayo, y que puedan apreciar el cuidado con el que tocan la salud mental y otros tópicos como la paternidad y salud sexual (menstruación, estimulación del clítoris, aborto), acompañados por las creaciones musicales que el talento de Adam nos brindó junto con Rachel y Jack y sus respectivas interpretaciones por parte del cast.

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Estudio Comunicación Social y prefiero escribir antes que hablar. Considero que es muy importante realmente escuchar a las demás personas para así aprender de ellas.

Me gustan los libros de fantasía y las series de ciencia ficción de los 60’s. La mayoría de mis series favoritas están subestimadas.

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