¿Quién manda aquí?

En la foto de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se puede ver un libro titulado: ¿Quién manda aquí?, el cual es una recopilación de ensayos críticos de la decadencia de la democracia representativa. En esta recopilación de ensayos, por parte de Felipe González, se plantean las principales fallas de la democracia moderna en los gobiernos occidentales, los cuales no cumplen con representar al pueblo de forma óptima. El libro también da recomendaciones a través de datos duros de cuál sería la mejor forma de llevar a cabo la redistribución del poder. Uno de los autores, Alberto Penadés, dice que los referéndums son una de las mejores formas para esta redistribución.

Como hemos podido ver, el presidente de México es simpatizante de la idea de los referendos para tener un nuevo juego de distribución de poder. Podemos verlos de manera informal cuando hace sus consultas a mano alzada o cuando presenta una votación sobre algún tema de interés social y político de manera inconstitucional. Hay varias propuestas que el mandatario tiene en mente, pero, para concretarlas, es necesario que se tenga un gobierno que vaya en la misma dirección, es decir, sin pesos y contrapesos. Si recordamos la división de poderes propuesta por John Locke y Montesquieu, es necesario dividir los poderes federales en Ejecutivo, Legislativo y Judicial para que el poder pueda ser detenido por el poder. Además de las funciones jurídicas de estos tres poderes, existen otros organismos dependientes y autónomos que ponen en tela de juicio si lo que está haciendo el gobierno es legítimo o no.

Desde la campaña presidencial, AMLO nos hizo saber que su intención era que la gente votara por el mismo partido en todas las boletas, para así tener un mayor progreso de sus iniciativas. El objetivo de ello era lograr la mayoría en las dos cámaras: Diputados y Senadores. Después de las elecciones, los resultados nos dieron a conocer que, efectivamente, el partido en el poder también tenía mayoría en las dos cámaras. Esto representaba que no había un contrapeso político más que el Poder Judicial. Con la renuncia de Juez de la Suprema Corte Medina Mora, el poder Judicial quedó alineado con el mandatario al tener más ministros aprobados por el partido en el poder. Esto no se había visto en México en este siglo; solo pudimos verlo en los 70 años que estuvo el Partido Revolucionario Institucional (PRI) como partido hegemónico sin una oposición real.

Además de la división de poderes, existen entidades autónomas que vigilan que el gobierno haga de forma correcta su trabajo a través de la legalidad. Sirven como observadores imparciales que ponen hincapié en la forma de gobernar. En México, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) es la principal entidad gubernamental mexicana responsable de promover y proteger los derechos humanos, principalmente cuando es una autoridad quien los está violando.

Sin embargo, el pasado martes 12 de noviembre, se eligió de manera atropellada a la nueva Ombudsperson (término sueco que significa defensor del pueblo): a Rosario Piedra Ibarra, hija de la activista defensora de derechos humanos. Decimos que se dio de manera atropellada, ya que la votación en el Senado se dio de manera irregular e incluso el mismo presidente de la Junta de Coordinación, Ricardo Monreal, había anunciado que había dos votos faltantes en las urnas y por tanto se iba a llevar una nueva votación. Pero, en su misma contradicción, ese día tomó protesta en medio de empujes y carteles la nueva encargada de asumir la responsabilidad de proteger los derechos humanos de los mexicanos ante el gobierno. Además de que fue elegida de forma contraria a lo que estipula el Art.102 de la Constitución, lo que realmente preocupa a los ciudadanos y a la oposición política es que ella era militante de Morena desde sus inicios y fue ahijada de AMLO. Con las pocas declaraciones que ha dado Rosario podemos asumir que no es experta en el tema o tiene un interés político por justificar cada acción del gobierno.

Vía: Revolución Tres Punto Cero

El mismo día, 14 de noviembre, el presidente en su conferencia de las mañanas dijo que estaba conforme con la elección y que cree que Rosario Ibarra es alguien preparada para defender los derechos humanos. Sin más que resignación por parte de los mexicanos, empezamos a ver como el nuevo gobierno tiene un modo de gobernar muy antiguo, uno que no le trajo cosas buenas a México. Por último, nos queda recordar que Morena está buscando recortar los años de la presidencia y consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) para sumar un aliado más a su 4ta transformación. Al principio del texto hicimos la pregunta de: ¿quién manda aquí? A lo cual, la única respuesta sería: manda el presidente con fuerza política, cada vez mayor y sin oposición seria.

 

 

 

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Soy estudiante de Relaciones Internacionales en la Ciudad de México. Me gusta escribir acerca de política nacional, deportes y temas de igualdad de género.

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