¿Quién hace todo en casa?

Más de dos meses llevamos todas y todos en casa, más de dos meses de aprender a convivir con la familia, roomies o incluso con nosotras y nosotros mismos. Sin embargo, lo que más cambió en la dinámica de muchos: más de dos meses haciendo tareas del hogar.

Dejé de vivir en con mi mamá y mi papá hace más de cinco años porque me fui a estudiar a la Ciudad de México, en ese tiempo, he aprendido muchas cosas de tareas domésticas y, en su momento, contratado a una persona que se dedica a hacerlo. No obstante, la pandemia se cruzó, mi cariño por Lucy (y responsabilidad social como “patrona” en este caso), me hace depositarle su sueldo al inicio del mes y tener que hacer todo yo.

Ahora, por primera vez, todas y todos estamos haciendo el trabajo que muchos creen que no es trabajo (cuando las mujeres lo hacen), como el cuidado de las y los niños. En nuestro país, quedarse en casa para criar hijos es una de las decisiones financieras más devastadoras que una mujer puede tomar. Y, sin ningún tipo de sistema de cuidado infantil, a menudo no es una opción en absoluto.

Y, sin embargo, todos los sistemas económicos con poca seguridad social dependen de la voluntad de las mujeres de hacer este trabajo “gratis”. Las y los cuidadores que trabajan con personas ajenas a sus familiares están pagados, pero los que cuidan de sus propios parientes, en sus propias casas, no reciben ningún pago, no tienen seguro médico, etc.

Una de las principales razones por las que no consideramos esto es porque no lo hacemos y le pagamos a alguien más para que lo haga y aligeren nuestra carga. Sin embargo, ¿cuántos pueden hacer eso? ¿Eso hace que el problema ya no exista? No, y por el momento, esos días están suspendidos y para muchas familias han terminado. Genuinamente espero que quizás eso sea mejor para comenzar a discutir corresponsabilidad en el hogar y con las y los niños.

He visto como madres solteras explotadas por la flexibilidad del home office, terminan de trabajar entre las 7 y 8 de la noche y todavía tienen que hacer las tareas de sus hijas e hijos y ni una película pueden disfrutar. Y peor aún, hay amigas de familiares que están en esa situación y ni siquiera son madres solteras…

La agenda feminista se ha centrado en ayudar a las mujeres a escapar de las cargas domésticas y obtener la libertad reproductiva para que puedan lograr la autonomía financiera y acumular poder. Siempre he creído en esta agenda, pero, a más de dos meses de encierro, me cuestiono si esto fue exactamente donde yo y muchas otras feministas de clase media nos hemos equivocado.

La igualdad no vendrá de las mujeres privilegiadas que imponen su explotación a otras mujeres. En cambio, todas en conjunto debemos decir colectivamente “a partir de ahora, nos tienen que pagar”.

Ahora bien, no sólo no se está retribuyendo ese trabajo, sino que está aumentando y no se está compartiendo. En la semana he estado siguiendo diferentes medios entre los cuales recuperan que , los hombres en hogares con corresponsabilidad están haciendo más, pero es insuficiente y representa casi una décima parte que lo que están haciendo las mujeres.

Con las restricciones que tenemos como sociedad por el COVID-19, todo se suplió de forma digital. Podemos comprar el mandado por medio de apps, las juntas pueden ser remotas vía Zoom y las cenas con las amigas se vuelven llamadas telefónicas. Pero el trabajo de cuidar a los niños y el trabajo doméstico no se mueve. ¿Por qué no estamos hablando de eso?

 

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Politóloga internacionalista de profesión, feminista foodie por convicción.

2 respuestas a «¿Quién hace todo en casa?»

  1. Muchos puntos a reflexionar dentro de la dinámica familar. Se ha pospuesto ya demasiado tiempo el tema de la equidad integral. Aún en países con legislaciones avanzadas como en los países nórdicos, donde aspectos como las licencias laborales para que los padres participen en el cuidado de niños recién nacidos, la sociedad sigue debiendo en cuanto el reconocimiento (emocional y financiero) del trabajo doméstico que hacen las mujeres.

  2. Muy bien redactado y una pregunta que nos deja reflexionando, y más que una reflexión, volver una acción. ¡Gracias por tus palabras!

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