Online persona: nuestra identidad o identidades virtuales

Uno de los poetas más fascinantes del siglo XX es sin duda el portugués Fernando Pessoa, célebre por sus muy distintos y hasta contrarios heterónimos, es decir, nombres y personajes bajo los cuales exponía distintas estéticas y filosofías (de hecho, a veces estos heterónimos entablaban enardecidos debates entre ellos). Esta curiosa práctica provoca especial asombro cuando observamos la particular coincidencia entre el propio nombre del autor con su fascinación por la antigua Grecia, pues “Pessoa” en portugués significa “persona”, palabra con la cual se designaba en aquella cultura a la máscara utilizada por los actores y actrices en las representaciones teatrales.

Aquella palabra, “persona” ofrece hasta la fecha detalles que despiertan la perplejidad. No es que me interese mucho lo que expresa la RAE, pero ya la amplia gama de definiciones del peculiar vocablo es interesante. Por ejemplo, en el campo del Derecho hablamos de personas físicas y personas jurídicas , estas últimas conocidas vulgarmente como “personas morales”, es decir, instituciones, empresas, colectividades que trascienden la esfera individual. En palabras más simples, una cosa es Mark Zuckerberg y otra es Facebook.

Todo ello nos parece una obviedad, sin embargo, la cuestión se complica cuando observamos nuestra propia existencia. Quizá pienses, equivocadamente, que si no tienes una empresa o no te interesa el teatro griego, todos estos términos y distinciones resultan ajenos a tu vida. Lo cierto es que si posees una cuenta en cualquier red social vale la pena que consideres algunas cuestiones.

Una vez más, el aburrido Derecho ilustra e imita a través de sus figuras una de las más humanas actitudes, que es la representación, creando distinciones entre lo individual y lo colectivo. Lo interesante por supuesto que no es eso, sino el uso de la virtualidad como expresión de la propia existencia, algo así como la letra equis en álgebra.

Desde el punto de vista jurídico, nuestras acciones no cesan en la materialidad, sino que se extienden a los mundos virtuales, y es por ello que ciertos comportamientos en la red provocan implicaciones legales.

El Derecho no puede ni debe explicar todo, y somos libres de disentir con él. Su mención en este escrito es meramente ilustrativa. Mi asombro lo ocasiona, en realidad, el tema de la identidad, uno de los más relevantes en la historia del ser humano, y pieza central de las discusiones posmodernas. Pessoa distinguía muy bien a sus personajes, los asumía no solo como voces poéticas ni meras extensiones de su propio pensamiento, sino como verdaderas y complejas existencias.

Vía: Pexels por Tato Villanova

Tal vez tu personalidad en línea no coincida mucho con aquella con la que te presentas en el mundo material, o quizá tu manera de ser y/o expresarte cambie de acuerdo con la red social en uso. Recordemos que también hacemos eso en la erróneamente denominada vida real, al asumir máscaras –o como diría Borges, nuestros “graves rincones” en el tablero de ajedrez– que se adecúan a los distintos contextos, sean familiares, laborales o íntimos, por mencionar algunos.  Es de lo más humano; no cabe falsedad en ello, es nuestra propia esencia.

Tener una personalidad virtual no significa necesariamente adoptar nombres e imágenes distintos a los que demostramos en el mundo físico, pero sí un interesantísimo ejercicio que delata nuestra más humana característica al construir aquel invisible artefacto o máscara. Tal característica es la identidad. Un animal no cree ni sabe ser. Nosotres, en cambio, somos, lo que sea que aquello signifique.

Roguémosle a nuestras inventadas deidades –definitivamente otra forma de auto representación– que nos libren de embelesarnos con nuestra propia imagen, o abanico de imágenes, hasta ahogarnos como Narciso, quien por cierto, era griego.

Fondea el contenido joven

YucaPost es un proyecto autogestivo y sin fines de lucro. No recibimos patrocinios privados ni fondos públicos, pero tú puedes ayudarnos suscribiéndote a nuestro Patreon o haciendo una donación por PayPal. Tu apoyo será destinado exclusivamente a pagar costos de dominio, mantenimiento y alojamiento.

Mexicana. Licenciada en Derecho, Máster en Literatura y sommelier. Mamá
feminista. Filosofo y escribo desde Florencia, Italia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *