Nosotras prendemos velas, ellos disparan balas

Hace dos días policías dispararon contra mujeres que se manifestaban por el feminicidio de Alexis en Cancún, Quintana Roo, el paraíso (del turismo sexual infantil, de la trata de mujeres y del narco) del sur. En este país, luchamos por el derecho a una vida libre de violencia y en respuesta, el brazo armado del Estado intenta asesinarnos a balazos. 

Cada día es una nueva mujer que ‘’aparece muerta’’, porque aquí nunca hay asesinos pero sí  muchísimas asesinadas. Cada mañana la primera noticia es un nuevo boletín de búsqueda donde se leen comentarios juzgando a la desaparecida, como si en México las mujeres no pareciéramos estar al mismo nivel que una cosa que se toma de la calle y se hace lo que se venga en gana con ella; algunas son destinadas a redes de trata, a otras las avientan en un terreno baldío a veces en bolsas, a veces con un poco de tierra encima o a la vista de todos, porque para ellos un cuerpo no significa nada, para ellos un cuerpo no es una persona. 

Ese es el grado de descaro que se maneja: saben que NO LES VA A PASAR NADA. Esa es la impunidad, es un estado y una justicia patriarcal que al final cuestiona que si los tatuajes, que si la ropa o que si los hábitos de las víctimas. Sobrevivir aquí es leer las noticias de una mujer que solicita medidas de protección ante el sistema de justicia y no les son otorgadas, es una madre llorando porque nunca mas podrá ver a su hija, es una madre luchando para que su hija no sufra la misma violencia que ella. 

Somos todas las mismas atrás, adelante y alrededor. Somos las que dan contención a una víctima de violencia, las que intentan hacer que un sistema de justicia podrido funcione, las que laboran en instituciones del gobierno y hacen lo imposible con los recursos limitados o inexistentes, las que arman talleres para prevenir, reconocer y tratar la violencia, las que organizan grupos de WhatsApp para que quien se sienta en peligro pueda mandar su ubicación, las que donan raciones de comida solidarias para la que lo necesite, las que acuden al llamado de ayuda de una mujer en una situación de violencia aun sin conocerla, también somos las que cuidamos a las hijas de las demás aun sin ser cercanas, las que exigimos justicia cada que una más nos es arrebatada

Fotografía vía Elizabeth Ruiz @elizabethfotocancun

Las personas cercanas a mí me preguntan que si no me canso de compartir noticias de desaparecidas o de feminicidios y la respuesta es que sí. Sí estoy cansada de sentir cercanas a las amigas y familiares de alguna mujer asesinada, estoy cansada de que siempre ante el impacto de alguna noticia, alguna amiga termina compartiendo por primera vez que estuvo en una situación de violencia y que apenas se dio cuenta, estoy muy cansada de que siempre tengamos recaídas en las heridas profundas de las vivencias propias. 

Siempre nos duele la herida y nunca puede cicatrizar porque entonces, cuando todo parece ir bien, llega una noticia que vuelve a abrirla, y así siempre hasta el cansancio. 

Mis amigas me mandan mensajes diciéndome ‘’siempre quiero estar para ti’’, ante la muerte de alguna otra que ni conocemos, porque aun tratando de cuidarnos entre todas, sabemos que el estar seguras no depende de una misma, sobre todo cuando la vida se nos arrebata en un segundo. Porque a veces no nos matan físicamente, pero sí nos dejan rotas, habitando este mundo con breves momentos de felicidad. 

A veces, cuando estoy con mis amigas y todo es felicidad, amor y una sensación de seguridad inmensa, el miedo me invade de la nada, pienso en que no podría soportar no tenerlas un día, pienso en que ellas son extraordinarias y que su vida vale muchísimo y que yo soy feliz porque existen y a ratos, podemos compartirnos. Yo sé que no es normal sentir miedo en medio de un momento de felicidad pura, pero es que nos han quitado a tantas, que me aterra pensar en que algún día una de ellas pudieran ser la siguiente. ¿Por qué tenemos que vivir con miedo? ¿Por qué no podemos disfrutar de los buenos momentos sin que los temores aparezcan enseguida? ¿Esto es vivir o sobrevivir?

¿Cómo le hacen ustedas para poder seguir con esperanza un día más? Ya me cansé de usar el dolor para construir algo nuevo, porque siempre vienen y lo destruyen en dos segundos. A veces siento que las pequeñas acciones que todas hacemos para luchar y resistir desde donde estamos, no sirven para nada, porque entonces ellOs, los que controlan el Estado y las armas, y la política y que nunca parecen tener la culpa de nada, vienen y destruyen todo, nos destruyen una y otra y otra vez. 

A veces, luchar contra todo un sistema que nos machaca cada que puede nos deja viviendo eternamente cansadas. 

A veces estudio derecho, a veces hago comunidad con otras mujeres.
Politizo, cuestiono y teorizo todo

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