No será trabajo fácil

Finalmente, el 20 de enero fue el último día de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y subió al poder Joe Biden, del partido demócrata, con la esperanza de volver a unir a una nación. El trabajo que tiene que hacer Biden para regresar a Estados Unidos a su lugar privilegiado en el sistema internacional puede que sea una tarea casi imposible. Los estragos que ha dejado la presidencia de su antecesor requieren de muchos años de trabajo y compromiso, tanto a nivel federal como internacional. Para entender el trabajo que necesita hacer esta nueva presidencia es necesario hacer un recuento de la administración anterior.

La presidencia de Donald Trump será, sin duda, una de las más recordadas en los años que vienen para la historia norteamericana e internacional. Un personaje alejado de la política tradicional de los Estados Unidos, con ideologías diferentes a las que el Estado más poderoso del sistema internacional tenía como costumbre. Un presidente que utilizó Twitter como su plataforma favorita para anunciar sus próximas acciones y desacreditar a sus oponentes. Durante estos cuatro años de su presidencia, la única constante que hubo en su gobierno fueron las incógnitas y la forma en la que desacreditó a todas aquellas personas que se oponían a él. La forma en la que llegó a la presidencia sin el voto popular, la posible ayuda de inteligencia rusa y el apoyo de Cambridge Analitica pusieron a Donald Trump sin la total legitimidad desde el día uno.

Al inicio de su presidencia, y desde su campaña política, el presidente Trump empezó poniendo el énfasis en los asuntos internos que vivía el país y los países más cercanos a Estados Unidos, dejando de lado el liderazgo internacional que habían llevado sus antecesores. Analistas han querido explicar que Donald Trump le dio la espalda al sistema internacional, pero, a mi parecer, le dio la espalda a los valores tradicionales que había tenido Estados Unidos desde los 14 puntos de Wilson. Donald Trump tuvo un acercamiento especial con presidentes como: Recep Tayyip Erdogan (Turquía), Jair Bolsonaro (Brasil), Vladimir Putin (Rusia), entre otros. Estos gobiernos no corresponden con los valores tradicionales de libertad, democracia y derechos humanos que los Estados Unidos tanto defienden a los ojos de las organizaciones internacionales. También opinaba que muchos de los acuerdos internacionales, de los cuales era parte Estados Unidos, no tenían un beneficio mutuo y decidió salirse de al menos 13, sin importar las consecuencias de estos hechos. Otra de las situaciones más preocupantes que vivió la ciudadanía de los Estados Unidos en estos años fue la polarización que estalló en diferentes manifestaciones gracias a los discursos del mandatario. Si bien es cierto que Donald Trump no empezó este sentimiento en los Estados Unidos, el hecho de no condenar a los grupos de extrema derecha en sus demostraciones violentas por las ciudades de su país lo hizo cómplice de estos altercados. De igual manera, la forma en la que se opuso a varios movimientos sociales como Black Lives Matter hizo que el mandatario fuera visto como un presidente para la clase media alta blanca en el país.

Aún con lo mencionado anteriormente, la presidencia de Donald Trump pudo haber tenido un segundo mandato debido a los logros que mantuvo en el sector financiero y económico de los Estados Unidos. Bajo su mandato se crearon cerca de 7 millones de trabajos nuevos y la tasa de desempleo llegó a un récord histórico de 3.4%. En cualquier país, la estabilidad económica es uno de los factores más importantes para establecer si un gobierno ha sido eficiente y puede tener una continuidad o si se necesita un cambio en las siguientes elecciones.

Vía: bbc

Lo que logró quitarle a Trump la reelección fue el manejo tan ineficiente que tuvo su gobierno con la pandemia del Covid-19, lo que posicionó a Estados Unidos como el país con mayor número de contagios y número de muertes de todos los países. Esto, junto con todo lo anterior, hizo que Trump se retirara del cargo; no sin antes haber acusado a los diferentes estados de haber amañado las elecciones presidenciales en favor de Donald Trump. Estas últimas semanas de su mandato llegaron a ser unas de las más escandalosas de todos los tiempos con el asalto hacia el Capitolio de Washington D.C., a manos de sus seguidores más radicales que se negaban a dar por perdidas las elecciones. Esto provocó que Trump fuera el único presidente en la historia de Estados Unidos en haber estado en un proceso de impeachment por segunda vez.

Desde mi perspectiva, el triunfo de Biden sólo es el comienzo para restablecer al país más poderoso dentro del sistema internacional, pero de ninguna manera será un trabajo sencillo. Los dos retos más inmediatos que tiene que atender su mandato deberán ser el control de la pandemia, que les ha sobrepasado, y tratar de unir a una nación que se ve cada día más separada. A mediano plazo, se necesitarán resolver todos los problemas internacionales que ha creado su antecesor y ver si la nueva presidencia puede lidiar con estos. A largo plazo, necesitará recuperar el liderazgo que tiene un Estado como Estados Unidos dentro de los foros más importantes para determinar sus intereses. Si Biden no está a la altura para recuperar el puesto de los Estados Unidos, podríamos estar hablando de un cambio en la balanza de poder internacional, pasando a un mundo multipolar con China, Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea como los principales actores.

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Soy estudiante de Relaciones Internacionales en la Ciudad de México. Me gusta escribir acerca de política nacional, deportes y temas de igualdad de género.

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