“No existe, es una fase”

-P.

En este texto hablaré sobre ser bi y asexual, pero, antes que nada, me gustaría aclarar que no me encanta que mi publicación sea anónima. Tristemente, sigo en el clóset, y si bien estoy “fuera” para mis amistades/personas con las que no me causa conflicto alguno que sepan que soy LGBT+, el poner mi nombre implicaría la posibilidad de que alguien que no quiero que se entere -como mi familia o simplemente alguna persona que preferiría que no supiera- lo haga. Era esto o no escribir y, luego de pensarlo un rato, me pareció preferible quedar en el anonimato.

Ahora bien, quiero comenzar diciendo que la asexualidad es una orientación sexual que supone un espectro y se caracteriza por no experimentar nunca/rara vez/en situaciones muy concretas -de ahí que sea un espectro y que se incluya en éste la grisexualidad y demisexualidad- atracción sexual hacia otras personas. La parte sexual es aquí la clave, ya que existen distintos tipos de atracción y ésta es aquella que implica el querer estar con alguien sexualmente, el que nos interese sexualmente otra persona. Las personas asexuales no sentimos atracción sexual, aunque eso no significa que no tengamos sexo nunca.

Podría abordar la distinción entre libido, deseo sexual y atracción sexual, pero no es a lo que me quiero enfocar; sin embargo, dejo este artículo donde se señalan las diferencias entre los dos últimos conceptos de forma bastante clara.

Como ya dije, la atracción sexual es una cosa, pero eso no significa que, quienes formamos parte del espectro asexual, no queramos una relación romántica. Si bien hay personas que son tanto arrománticas (que no experimentan atracción romántica) como asexuales, ese no es mi caso. Mi orientación romántica es bi (en términos más exactos, soy birromántica asexual), y me veo en la necesidad de clarificar que ser bi no es binario. Estoy muy cansada de que se vea de esa forma; sí, etimológicamente “bi” es dos, pero desde el manifiesto bisexual de los 90’s se puntualiza que no es una orientación binaria porque el género no es binario, por lo que nuestra orientación no se limita a “hombre y mujer”, sino que abarca todo el espectro de género. Ah, y ser bi tampoco es inherentemente transfóbico -no niego que habrá personas transfóbicas, pero igual las hay de las demás orientaciones, desafortunadamente; no es algo exclusivo-, y no nos atraen “sólo personas cis”. No entiendo cómo se supone que deba saber si alguien es cis o trans, ¿debo comenzar con una pregunta invasiva interrogando a la persona por sus genitales y según la respuesta decidiré si me atrae o no la persona? ¿O cómo va eso? Y como recordatorio, los genitales no determinan el género de nadie.

Me pareció importante aclarar esto antes de seguir, ya que ambas orientaciones son invisibilizadas y vistas como “fases”, “modas” o que “no existen”. Además, las dos son apartadas tanto del colectivo LGBT+ como fuera de éste: para muchas personas de la comunidad, las personas asexuales no formamos parte de él porque “no nos han oprimido lo suficiente” y “no nos han rechazado y hecho pasar por terapias de conversión”. No es competencia de a ver quién la tiene peor y la verdad es que todo eso pasa, pero como estamos tan invisibilizades, la gente no tiene ni idea de datos, cifras y experiencias, a tal grado que la asexualidad sigue sin verse como una orientación válida y es “algo que corregir”. La falta de información es un problema que enfrentamos como comunidad asexual.

Sobre ser bi, para muches no somos “lo suficientemente gays” como para formar parte de ella, porque se nos ve como “mitad y mitad”, “medio homo, medio hetero”, y al “ser parte hetero”, bien podríamos estar con alguien del género opuesto y ya. Así se perpetúa la invisibilización; así se invalida la experiencia bi.

Si dentro de la comunidad LGBT+ no se nos acepta como personas asexuales, afuera también somos invisibles y terminamos sintiendo que no encajamos en ningún lado, porque si no nos atrae sexualmente alguien, entonces hay algo “mal”. Y acerca de ser bi, se nos tacha de gente caprichosa, indecisa, infiel, que lo hace por moda, que quiere probar todo y que le gustan los tríos. El relacionar ser bi con algo meramente sexual en lo personal me da risa porque soy asexual y no va por ahí esto. Les aseguro que cuando alguien dice que es bi no es por los tríos, y eso de vincular a personas de la disidencia exclusivamente con algo de naturaleza sexual no es muy LGBT+ friendly y acarrea mil estigmas que hace años que estamos intentando que se dejen de asociar a nosotres.

He de decir que a veces me da la impresión que atravieso una invisibilización al cuádruple: no únicamente me enfrento a que nieguen mi orientación fuera de la comunidad, sino que dentro de ella también; y no sólo por asexual o por bi, sino por ambas.

Sobre esto y ligado un poco a la postura que varias personas LGBT+ mantienen, me parece absurdo pensar que como mujer asexual lidio con los mismos retos u opresiones que como mujer bi. No, ni de cerca; no me atrevería a afirmar eso nunca. Como asexual me puedo topar con gente que crea que mi orientación no es válida ni real porque “lo que pasa es que no he tenido sexo” o por “no haber probado buen sexo”; como bi, a que es un capricho mío, tampoco es válida y al final “me decidiré por un lado”, por lo que siempre terminamos siendo, a los ojos de la sociedad, hetero u homo. Estar en una relación con una persona del mismo género no nos hace menos bi, y estarlo con una de otro, tampoco (y no por tener pareja somos menos asexuales). Seguimos siendo bi y/o asexuales independientemente de con quién estemos e incluso estando sin pareja.

Vía: idinneaken

Mi proceso para descubrir y aceptar mi orientación (tanto sexual como romántica) vino plagado de negación; si tuviera que resumirlo en una palabra sería esa. De hecho, me fue más fácil adoptar la etiqueta asexual que la bi; hace ya unos cuantos años que he aceptado las dos y las llevo con orgullo -hasta donde el clóset me lo permite-, pero para la de asexual, pasé no sé cuánto tiempo diciéndome e intentando convencerme de que “sólo estaba muy chica para sentir atracción sexual”, y bien pudo haber sido el caso, pero creeeeo que en este punto de mi vida sabría si me hubiese sentido atraída sexualmente hacia otra persona, y no es así. De vez en cuando tengo que recordar esto último, ya que en ocasiones me sigo cuestionando si no estaré fingiendo todo y realmente no soy asexual.

En cuanto a la bi, tampoco ha sido muy sencillo, ni antes de superar la etapa de negación ni ahora. Rechacé por mucho tiempo que me atraían también las mujeres y, a veces, me da por dudarlo, aunque sepa y sea un hecho que sí. Esa es otra de las similitudes que he encontrado entre la bisexualidad y la asexualidad, porque constantemente nos cuestionamos si lo somos en verdad, si efectivamente no estamos “confundides” y ya, y el que se hable muy poco de ellas no ayuda en lo absoluto.

Si bien adopté primero la etiqueta asexual, me es más fácil decir que soy bi. La verdad desconozco cuántas de mis amistades saben que soy asexual (o bi, porque nunca salí del clóset “en grupo” ni nada), y me causa más temor ser abierta en cuanto a eso porque, ¿qué tal si dicen que no es algo real? Afortunadamente, el entorno en el que me movía al poco tiempo de que lo descubrí fue muy acogedor y nunca he escuchado comentarios similares; me sentía acompañada por mis amigas y eso se los agradezco mucho. Sin embargo, el miedo sigue latente cuando conozco a otra gente de la diversidad (o no, pero surge el tema) por si elles sí salen con eso, lo que hace que me limite a mencionar sólo la parte bi, aunque igual pueda enfrentarme a desconocimiento y estigmas.

La falta de visibilidad genera todo esto, pues a quienes formamos parte de la A casi no se nos escucha y hasta se niega nuestra existencia, y a la B todavía se nos invisibiliza en exceso, adentro y afuera de la comunidad LGBT+. Espero que mis palabras hayan resonado tanto en personas bisexuales como asexuales (o en quien se encuentre en las mismas que yo), y no olviden que el nombrarnos, así sea sólo a nivel personal, ya es un gran paso. Escuchar las vivencias de personas de la diversidad es más que necesario para quienes formamos parte de ésta y para quienes no, y no solamente en junio, sino todo el año.

Extra: como último aporte, AVEN es una página dedicada a la asexualidad en la que se puede conocer más sobre el tema; tiene un apartado de preguntas frecuentes, cuenta con un foro y es de gran ayuda. Les recomiendo checarlo.

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