México, ¿ingobernable?

Hace unos días, el jefe del Comando Norte de Estados Unidos (US Northcom), el general Glen VanHerck, señaló en una conferencia de prensa que los cárteles del crimen organizado transnacional operan en alrededor del 30 al 35 por ciento del territorio mexicano, “en áreas que son con frecuencia ingobernables”, causando muchos de los problemas que está enfrentando los Estados Unidos de América en la frontera con México.

Nuestro país tiene fama a nivel mundial, en lo que a narcotráfico se refiere.  Basta con escuchar testimonios de personas que han/hemos tenido la oportunidad de pisar otros países y/o convivir con personas extranjeras y escuchar que una de las cosas con las que más relacionan a México es, precisamente, con el narcotráfico y todos los problemas económico-sociales que esto genera. Bueno y ni hablar de la ineficiencia y corrupción de nuestros procuradores y administradores de justicia.  Entonces, ¿vivimos en un país ingobernable?

Antier me salió un tuit con más de 50,000 likes, que decía “¿tienes a tus papás registrados como papá y mamá en tu celular, o te criaron durante el sexenio de Calderón?” Y qué fuerte, pero cierto, que muchos jóvenes tuvimos que tomar algunas precauciones, desde el simple hecho de pensar en cómo guardar nuestros contactos de celulares.

Fue en el 2006, cuando las noticias de decapitados comenzaron a ocupar las primeras planas de los diarios nacionales y las entradas de los programas informativos de la televisión. Aparecían cabezas y cuerpos desmembrados en Acapulco, afuera de las oficinas de la policía municipal, acompañados de cartulinas escritas con mensajes de Los Zetas, organización criminal, amenazando de muerte a los policías que protegían a “El Chapo”.

Todavía era presidente Vicente Fox, cuando cinco cabezas rodaron por la pista de una discoteca de Uruapan, Michoacán. A los pocos días, un nuevo grupo criminal que se hacía llamar “La Familia Michoacana” publicó desplegados en diarios locales,  anunciando una especie de cruzada para expulsar a Los Zetas acción a la que llamarían “justicia divina.”

Vía Youtube

Fue el comienzo de un nuevo tipo de violencia, de una crueldad inédita hasta entonces, al menos hasta donde sabíamos la mayoría de les mexicanes. Desde entonces, no ha parado la guerra y lo que considero más triste es que, desde entonces, no hemos sabido cómo afrontar al crimen organizado, al que deberíamos considerar un problema de salud pública y abordarlo desde un enfoque de prevención de la violencia y derechos humanos y no desde un enfoque combativo/militar y de contención, como se ha estado haciendo, sin llegar al origen de las causas que incentivan la violencia y delincuencia. La prevención se ha planteado en programas de la administración pública federal y en algunos casos estatales, sin embargo, no se ha logrado la eficacia que se necesita.

Entonces, respondiendo la pregunta inicial, en México sí tenemos males que aquejan a las instituciones de seguridad y justicia y que hacen parecer a este país como una nación ingobernable. Estos son: la debilidad y proclividad a la corrupción, sumados a la tolerancia que hacemos como sociedad mexicana a prácticas desiguales e ilegales.

Viene un nuevo periodo electoral en unos meses y habrá que hacer lo mínimo que podemos hacer como ciudadanía responsable: salir a votar por ese candidate que proponga modelos de enfrentamiento a la violencia generada por el narcotráfico, desde enfoques de prevención y derechos humanos y, de combate serio a la corrupción y ya no desde uno militarizado y punitivo, ya vimos que en 15 años, eso no ha funcionado. ¿Hay candidates que planteen alternativas?

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Abogado, servidor público, activista en derechos humanos y fan del rock ochentero.

Escribo mis inquietudes personales y jurídicas en este blog.

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