#MeToo: ¿Dónde están las víctimas?

Hablar del #MeToo es enfrentar una realidad compuesta por muchas aristas; se puede hablar del #MeToo desde muchas perspectivas y con diversos enfoques, lo cual ha sido muy visible últimamente, pero en esta ocasión quiero centrar la conversación en las víctimas.

Un momento clave del movimiento fue el 5 de octubre de 2017, cuando el New York Times publicó un reportaje sobre el acoso sexual que el productor Harvey Weinstein ejerció durante más de 30 años contra actrices, modelos, etc. La actriz Alyssa Milano compartió en Twitter que si las mujeres que han sido acosadas o violentadas sexualmente en el pasado utilizaran el #MeToo tendríamos una imagen del problema.

Este tweet fue compartido alrededor de 14 millones de veces. Inundando las redes con el #MeToo, generando discusión y que muchas mujeres comenzaran a compartir sus historias de violencia, en esferas profesionales, escolares, en espacios públicos, en lo privado, etc.

Durante ese mismo octubre de 2017 me encontraba en proceso de sanación y reconciliación conmigo misma después de haber estado en una relación violenta. Para ese momento no me había atrevido a hablar de lo sucedido en esa relación ni con mi familia ni con mis amistades y mucho menos públicamente.

Cuando entraba a mis redes sociales y veía todos los testimonios que habían salido por el #MeToo, pensaba en lo valientes que habían sido esas mujeres por hablar de sus experiencias públicamente, cuando yo no había logrado romper el silencio ni con las personas más cercanas.

Pero también me hicieron sentir acompañada: apaciguó al sentimiento de soledad que da el mismo silencio y me recordaban que no era la única.

En aquel momento, así como ahora, en muchos casos se vio la sororidad entre mujeres, el silencio empático de algunos hombres, pero en muchos otros salían los comentarios “a mí nunca me ha hecho nada”, “es que si conocieras a su familia sabrías que no es capaz”, “solo lo están difamando”, “¿Por qué lo dice hasta ahora?”, “¿Por qué no denuncia?”, etc.

Estos comentarios y/o preguntas resultan revictimizantes. Cuestionar, señalar, desacreditar a una víctima es violentarla. Las mujeres que se han atrevido a hablar públicamente han tenido que pasar por todo un proceso, no solo de entender y asimilar lo que les ha sucedido, sino que también se enfrentan al miedo y vergüenza de hablar al respecto, justamente el miedo al escrutinio social.

Estas reacciones llegan incluso a invisibilizar a las víctimas, minimizando o normalizando la violencia haciéndola parecer algo normal o algo no tan grave; parece ser más grave que una mujer señale a un hombre de haberla violado que la violación en si misma.

Hay víctimas que vemos y víctimas que no, hay víctimas que se atreven a hablar y muchas otras que callan, pero que también leen esos cuestionamientos y señalamientos, y que en medio de su propio proceso solamente se refuerza la idea de que el hablar significa ser juzgadas.

El movimiento #MeToo es importante y valioso, puesto que no solamente ha visibilizado de gran manera diversas formas de violencia: ha generado un ambiente de sororidad y de empatía entre las víctimas, las que se ven y las que no, pero también ha visibilizado lo normalizada que está la misma violencia. Como sociedad, nos ha enfrentado a la realidad de que hasta un músico famoso, un escritor, un profesor, un activista, etc., puede ser el hombre que ha violentado a la mujer que se sienta a tu lado.

Nos encontramos ante una oportunidad de repensar forma en la que reaccionamos ante un testimonio de violencia, la forma en que tratamos a las víctimas, cómo perpetuamos la violencia y nuestro papel como parte de la sociedad.

Cada día se están haciendo públicos nuevos testimonios. Nos toca leer con respeto y empatía, y hacernos responsables de los comentarios “inocentes” que hacemos al respecto; les invito a siempre tener en mente a las víctimas.

Alzar la voz no es fácil. Hablar de las veces que hemos sido violentadas es enfrentarnos a más violencia y esta violencia (reacción al testimonio) no cae solamente en quien comparte su historia, también en muchas víctimas que no vemos, pero que ahí están.

Algunas cuentas que se han para denunciar:

@MeTooEscritores

@MeTooCineMx

@MeTooPeriodista

@MeTooCreativos

@metoomusicamx

@MeTooFotografos

@metooartesmx

@MeTooEmpresario

@metootechmx

@MeTooAbogadosMx

@MeTooMedicina

@MeTooActivista1

@metootuiteros

@metooteatromx

@MeTooAcademicos

@MeTooPoliticos

@MeTooAgenciasMx

@MeTooCulturaMex

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Estudiante de décimo semestre en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Yucatán. Miembro del Colectivo Más Derechos Humanos y de Amnistía Internacional Yucatán.

Escribo de temas de interés social con perspectiva de derechos humanos.

"Cada quien necesita viajar a su propio tiempo por su propia distancia".

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