“Me dormí en 2019 y desperté en 1973”: La situación de represión y censura en Chile

-Belén Guzmán

Estimada comunidad Yucapost:

Mi nombre es Belén, soy chilena y de primera mano puedo palpar la situación que está pasando actualmente mi país, y me gustaría exponer y describir la problemática y enfatizar el sentimiento chileno; ya que ha habido poca o nula cobertura internacional de parte de los medios de comunicación.

Durante el principio del mes, la ministra de Transportes y Telecomunicaciones (Gloria Hutt) anunció un alza en el precio de la tarifa de metro y microbuses en la capital de Chile (Santiago), dejándolas en 830 y 710 pesos chilenos, respectivamente (apróximadamente 1,16 U$D y 1 U$D). Esto generó una reacción fuerte de parte de la población chilena, ya que los precios ya habían subido este año y Chile tiene uno de los sistemas de transporte público más caro en América Latina, de acuerdo a la OCDE.

Chile también tiene uno de los salarios más bajos del continente, dejando así el salario mínimo en 301.000 pesos chilenos (442 U$D apróximadamente), lo que significa que tomar transporte público podría costarle el 1⁄6 de su salario mensual a alguien que reciba el sueldo mínimo. Los chilenos ya tienen problemas para pagar por la salud y la educación, ya que mucho en este país es considerado caro para la clase trabajadora.

El pasado jueves 17 de octubre, estudiantes de educación media empezaron a protestar la alza en el precio, lo que fue llamado “evasión masiva”, que involucraba no sólo no pagar por el uso de transporte público, principalmente el metro, sino que también evadir los torniquetes del mismo. Estas acciones demandaban a la Ministra y al Presidente, Sebastián Piñera, que el precio fuese reducido. Aún cuando los estudiantes no estaban directamente afectados por el alza del precio, sus motivos estaban basados en que sus padres y familiares tendrían que pagar dicha tarifa. Cientos de estudiantes evadieron los torniquetes, animando a otros a hacerlo, y por esto, la policía se involucró.

La fuerza policial golpeó, amenazó y lanzó gas lacrimógeno a los protestantes que se manifestaron en estaciones de metro y alrededores. Estas acciones fueron fotografiadas y grabadas por testigos. Los canales principales de noticias y algunos sitios de prensa escrita enfocaron la cobertura en la evasión misma más que en la brutalidad de lo que la policía estaba haciendo, decidiendo no compartir información que podría dañar la imagen pública de las fuerzas policiales.

Protestas y manifestaciones empeoraron el viernes (18 de octubre) por la tarde, cuando no sólo los estudiantes lo hacían, el público general también. Carabineros de Chile, la fuerza policial del país, cerraron ciertas estaciones de metro debido a la evasión masiva de los manifestantes y decidieron usar armas con perdigones, provocando que el público fuese herido y perdiese cantidades significativas de sangre en medio de las protestas. Otra vez más, los canales de noticias se enfocaron solamente en los daños físicos de las estaciones, trenes y fuerza policial, no en la gente. Los Carabineros también tiraron bombas de gas lacrimógeno dentro de trenes de metro en movimiento, dañando a niños y personas mayores, pasajeros del metro.

Comunas como Maipú, Puente Alto, La Florida, Estación Central y Santiago Centro estaban repletas de fuerzas policiales y manifestantes en las calles. El tránsito vehicular fue cortado por las barricadas, y el aire estaba lleno de gas lacrimógeno. Más personas fueron severamente dañadas por la policía y sus armas, y estaciones de metro fueron afectadas por las confrontaciones. Algunas por fuego, vandalismo y luego cerradas completamente todas las líneas del metro, dejando parcial transporte público para la comunidad.

Para el viernes en la noche, muchos ciudadanos protestaron pacíficamente haciendo ruido con cacerolas y sartenes, conocido como “cacerolazo”, mientras otros peleaban contra la policía. Durante gran parte de esto, el presidente del país, Sebastián Piñera, estaba cenando pizza en Vitacura, una de las comunas más caras de Santiago.

Alrededor de medianoche, el presidente volvió al palacio presidencial de La Moneda y en un evento de prensa televisado declaró que Santiago estaba bajo Estado de Emergencia, lo que significa que la milicia se involucraría. Esta decisión fue difícil de aceptar, especialmente ya que el país estuvo en una dictadura militar desde 1973 a 1990. Ver los militares en las calles y en la televisión gatilló recuerdos negativos en muchos de los adultos y ancianos, según variadas publicaciones en internet.

Durante la noche y en la mañana del sábado, oficiales militares ya estaban confrontando manifestantes con sus armas (armas de guerra), provocando daño hacia la gente que, en su mayoría, estaban sin armas. Alrededor de las 12 pm, transporte público de microbuses dejó de funcionar debido a las malas condiciones de las calles, dejando a la gente sin transporte público para moverse por la ciudad.

Los canales de televisión siguieron enfocando su información en el daño de las estaciones más que el de las víctimas, y también compartieron que múltiples estaciones de metro y microbuses estaban siendo incendiados. Esta última información provocó cautela en la población, ya que todas las estaciones estaban siendo protegidas por la policía a todo momento y los buses no estaban en tránsito, lo que los hizo sospechar de que la policía tenía algo que ver con eso. Variadas imágenes y videos de fuerzas policiales quemando objetos en las calles fueron expuestas en redes sociales, pero no en la televisión. A este punto, lo que comenzó en Santiago como una protesta regional se movió a otras partes del país, donde los ciudadanos se manifestaron por sus propias demandas.

A las 7:10 pm, el presidente Sebastián Piñera anunció que la alza del precio sería suspendida debido a las protestas, pero estas no se detuvieron. Demandas relacionadas a la salud, educación, brutalidad policial y salarios siguieron a lo largo del país declarando que los chilenos estaban, sencillamente, cansados de abuso. A las 7:43 pm, Piñera declaró toque de queda en variadas comunas de Santiago, en que cada ciudadano tendría que estar en sus casas desde las 10pm a las 7am. Santiago no presenciaba un toque de queda desde 1987, tiempos de dictadura.

Todas las manifestaciones siguieron durante los días domingo, lunes y martes. En estas, se involucraron violentamente las fuerzas armadas.

El día martes 22 de Octubre, el Presidente finalmente habló de soluciones. En su discurso, dió una serie de medidas que al principio, se veían bien pero luego el pueblo empezó a discutirlas y realmente, son soluciones que simplemente favorecen a los que ya tienen dinero. Sin embargo, los noticieros mostraban lo espectaculares que eran las medidas, mientras que el pueblo hacía trending topic el hashtag #RenunciaPiñera.

Hoy (al momento en el que escribo el artículo), miércoles 23 de octubre, el país entero bajo el Estado de Emergencia. El número de muertos y herido sigue creciendo, pero por primera vez en un anuncio del gobierno, se aceptó que una de las 15 muertes que llevamos fue por una golpiza por parte de Carabineros. Los supermercados están cerrando debido a robos y también los centros comerciales. Las comunas están irreconocibles, sólo funcionan tres líneas de metro con pocas estaciones disponibles y todavía no funciona totalmente el transporte público.

Tenemos miedo, estamos cansados, y demandamos que los líderes de este país tomen en serio su responsabilidad de darle a la gente lo que necesita. Esta lucha se terminará cuando valga la pena, mientras tanto a seguir en la calle manifestándonos y exigiendo nuestros derechos.

 

Chile despertó.

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