Maricón

Maricón o marica son palabras que pueden sonar desagradables para algunas personas, de la misma forma que puede sonar la palabra joto. Estas son palabras malas, sucias, altisonantes. Se utilizan para insultar y denostar a hombres que de una u otra forma desafían la heteronorma, ya sea por su forma de expresarse, por quien aman y/o deciden tener relaciones sexuales, y es por esto que la palabra merece ser reapropiada y resignificada por quienes nos identificamos como hombres no heterosexuales. Hoy en día la palabra con la que nos referimos a los hombres homosexuales suele ser “gay”; sin embargo, utilizar esta palabra presenta algunos problemas.

Decir y reconocerse como gay es más cómodo, no se carga con una fuerte connotación negativa. Es un eufemismo para lo que significa ser maricón en esta sociedad. Ser maricón implica, entre otras cosas: rechazo social, feminidad y promiscuidad. Es frecuente entre algunos hombres homosexuales decir: “soy gay pero no joto”. El propósito es diferenciarse y hacer entender que “sí soy gay, pero no de esos”, como si ser “de esos” fuera algo malo o algo de lo que habría que avergonzarse. Marcar una distancia de otras personas homosexuales por miedo a ser identificado como menos varonil es homofóbico. De la misma manera, una persona que no es LGBT+ puede encontrar más cómodo decir gay por el miedo a ser ofensivo, como si ser joto fuera malo.

En parte, la razón por la que usamos esa palabra también tiene que ver con la hegemonía cultural de los países angloparlantes que fueron abriendo la brecha para el reconocimiento de los derechos de las personas LGBT+ antes que en países hispanoparlantes. Además, es importante no olvidar que palabras como “gay” o “queer” fueron utilizadas de forma despectiva y fueron los mismos maricones gringos quienes decidieron apropiarse de esos términos y reconocerse en ellos. Estas palabras, poco a poco, han ido perdiendo esa connotación negativa en el inglés. Cuando una palabra pierde su connotación negativa en el imaginario colectivo, se facilita que la persona a la que se refiere esta palabra también vaya perdiendo esa connotación negativa. Por eso, es necesario que repitamos ese mismo ejercicio quienes hablamos español.

Otra razón por la que es importante utilizar palabras en nuestro idioma para referirnos a hombres homosexuales es que cuando decimos gay, la imagen que evoca en nuestra mente es la de un gay blanco, que claramente es diferente al maricón hispano. De alguna forma se está invisibilizando a todas esas minorías que también son homosexuales, y merecen reconocimiento. Hay una expectativa implantada en nuestra cultura de lo que sería un hombre gay socialmente aceptado: tiene que ser atractivo, con un buen cuerpo, de un estrato socioeconómico alto, etcétera. Es con esa imagen con la que prefieren ser asociados algunos hombres homosexuales, pero la realidad dista de ser esa. Sobretodo cuando en nuestro país casi la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza y el 70% de la población vive con sobrepeso.

Las palabras tienen un poder transformador en la sociedad, la forma en la que las utilizamos generan un impacto en las mentes de las personas. Si los hombres homosexuales empezamos a reconocernos como maricones o jotos, podemos empezar a virar el poder de esas palabras para que nos beneficie y redignifiquetanto como alguna vez nos perjudicó y denostó.

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Coordinador de Voluntariado y Servicio Social en Yaaj. Presidente de
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