Las mujeres nos estamos revelando, los hombres no saben qué hacer

 

El 10 de marzo de 2020 en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Yucatán sucedió algo IMPENSABLE: las alumnas denunciamospúblicamente las violencias vividas en el lugar donde se supone que ‘’se forman lOs abogadOs del futuro’’.

En la entrega anterior escribí sobre el machismo que se vive en las aulas donde las mujeres no existimos mas que para los chistes sexistas que emiten quienes deberían ser nuestros mentores en el mundo jurídico. Hoy escribo sobre el valor que esas mismas mujeres tuvimos el día de hoy, al denunciar a quienes han ejercido distintos tipos de violencia en contra nuestra.

Llegué a la facultad por la mañana con muchos sentimientos encontrados a raíz de la movilización del 8M, feliz por haber marchado con muchísimas mujeres que nunca imaginé tener a mi lado, pero con la ansiedad a tope por reconocerme -una vez más- en las violencias ejercidas contra todas y cada una de las mujeres que marchaban junto a mí. Tuve una minicrisis de ansiedad al encontrar en el baño de la escuela una especie de marco que simulaba un letrero de desaparecida con un mensaje que decía ‘’tú puedes ser la siguiente’’; posteriormente todo mejoró al encontrarme con mujeres que veían un tendedero y se animaban a colgar vivencias propias.

Yo no sabía qué sucedía, yo solo veía a las chicas colgar hojas, a otras escribir en una lista distintos nombres, otras buscaban nombres y los remarcaban, las veía llorar y ser abrazadas por sus amigas. Al acercarme pude leer nombres de profesores, de personal administrativo masculino, de compañeros hombres, vi plasmado ese secreto a voces que todas sabíamos sobre que fulanito drogaba chicas en las fiestas, que otro insistía en sobremanera tener relaciones sexuales o que otro más era un acosador consagrado y bien conocido.

Sin embargo y sin esconder mi asombro y felicidad por ver los nombres de todos aquellos compañeros que violentaron a amigas y conocidas, lo que realmente me impactó fue ver los nombres de PROFESORES. De esos que todas sabíamos que le bajaban la calificación a ciertas mujeres y las citaban a revisión privada en su oficina después de clases, de ese que gustaba de meterse con alumnas y que fue despedido con honores, el nombre de otro que gustaba de hacer bailar a las mujeres mas bonitas del salón para poder entregar la tarea del día, entre muchísimos otros que si continúo escribiendo, abarcaría mas del espacio que tengo permitido.

Hoy las mujeres hicimos historia en mi universidad, hoy por fin hablamos en voz muy alta, pudimos abrazarnos y reconocernos en las violencias de la otra, hoy finalmente pudimos decir lo que llevábamos 3 o 4 años cargando, hoy por fin pudimos NOMBRAR a quienes han violentado nuestra existencia, nuestras posturas y nuestros sentires.

Más allá de todo lo que pueda suceder en un futuro cercano a raíz de lo sucedido el día de hoy, la cuestión a plantear es sobre las repercusiones, ¿qué va a pasar con los compañeros que fueron señalados? ¿qué va a pasar con los abogados que salieron en las listas y vivencias de muchas? ¿qué medidas se tomarán a nivel institucional para sancionar y erradicar las violencias que vivimos en las aulas?

Yo espero que algún día no muy lejano, pueda escuchar que mis amigas no sufren violencias en espacios académicos, espero no escuchar nunca más ninguna anécdota sobre chistes de feminicidios, sobre prostíbulos o faldas cortas, espero que pronto crean en las vivencias de todas y cada una de nosotras. Espero poder caminar con tranquilidad por los pasillos de la escuela sin el miedo de toparme con ningún violentador.

Hoy sé que a raíz de los muchos acontecimientos visibilizados a nivel nacional e internacional sobre la violencia que vivimos en el país por el simple hecho de ser mujeres, cada día mas compañeras, amigas y conocidas se unen a creer y respaldar el testimonio de la otra, se que no caminamos solas, que estamos en manada. Sin embargo, es necesario que las instituciones de las que formamos parte también tomen medidas para prevenir, erradicar y sancionar la violencia que vivimos a diario.

Probablemente el tendedero y la lista mañana no estén, probablemente no se hable más de este acontecimiento en los estratos más altos de mi universidad, probablemente existan represalias para quienes nos atrevimos a romper el silencio bajo el argumento de la ‘’difamación’’ , probablemente todo esto suceda e inclusive este artículo quede en el olvido, pero algo que nunca olvidaremos es cómo nos hicieron sentir, desde el chiste en clase, hasta la violencia física vivida por muchas mujeres que hoyfinalmente nos abrazamos y resistimos entre todas.

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A veces estudio derecho, a veces hago comunidad con otras mujeres.
Politizo, cuestiono y teorizo todo

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