Las batallas en el ego

El proceso de autoconocimiento es, sin lugar a dudas, uno de los procesos más confortativos y difíciles por los que he pasado. Me doy cuenta de que, como dice Bukowski en su poema Let it enfold you, yo no era diferente a las demás personas, era igual. Vivía odiando y dejando de odiar, las mismas vaguedades y monumentos; temiendo y dejando de temer a las mismas oscuridades y resplandecencias. Tú que probablemente estés leyendo esto, probablemente lo hayas notado o lo notarás también, que somos seres que conforme envejecemos nos terminamos enamorando de aquello que encontramos una vez aberrante, que aprendemos a vivir restándole importancia a los qué dirán, que con el paso de los días entendemos que da igual lo que las otras personas piensen de lo que somos, no existe existencia que vaya a compartir la nuestra con tanta cercanía como para que ello interese lo suficiente.

…but as I went on with 
my alley fights,
my suicidal years,
my passage through
any number of
women-it gradually
began to occur to
me
that I wasn’t different

from the
others, I was the same,…

 

-Let it enfold you – Charles Bukowski

Confío en que el entendimiento de lo irónica y absurda que es la vida alcanza a aquelles que viven y dejan vivir, que no van perpetuando el discurso de lo frágil que es una generación o la otra, sino que más bien observan, desde la lejanía de sus propios remolinos, cómo los humanos seleccionan las llamaradas que permiten les envuelvan sembrándoles preocupación o felicidad, pues es fácil notar –después de algunos años de risas y llantos– que es une misme quien escoge lo que perturba su alma al decidir que agrada o desagrada, interesa o no. El libre albedrío nos acompaña desde que tenemos capacidad de seleccionar, desde el momento en que decidimos qué color nos gusta o disgusta le regalamos capacidad de afección en nuestras vidas, pero a la vez es fácil removérselo.

Sé lo que sigue a continuación de esta declaración, el decir acerca de los traumas y sucesos que se guardan en el fondo de la conciencia, que generan dolor por recordarnos a sucesos oscuros, o bien, que generan felicidad porque traen a una vuelta al pasado cálida. No obstante, creo que un Provehito in altum (lanzarse a lo profundo de tu ser), que lleve al autoconocimiento, devuelve las riendas que se presumían perdidas, esto después de una bien lograda autoaceptación, de un duelo con el yo pasado y un planteamiento de un yo futuro. La batalla contra une misme es un episodio retrasable, pero inevitable, el enfrentamiento del odio y el amor hacia lo propio y ajeno, lo interno y lo externo. Estas batallas donde la paz se firma en cuanto se hacen las paces con la existencia misma, donde hay treguas temporales y alzas de armas constantes, donde la duda y el propio cuestionamiento ponen freno o chispa al fuego.

No hay que agobiarse, las batallas en el ego son constantes, inevitables y comunes entre todes.

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¡Hey! Estudio Derecho en el ITAM y tengo 23 años. Soy promotora de los Derechos humanos, y más particularmente de la salud mental. Me interesa mucho la filosofía, particularmente en cuanto a la formación individual del humano, tanto de manera colectiva como individualmente.

Siempre abierta al conocimiento de diferentes perspectivas de manera cordial y respetuosa. Nunca se sabe suficiente del mundo y siempre estamos construyéndonos.

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