La romantización en tiempos del COVID-19

Conforme va transcurriendo la cuenta de los días de cuarentena o simplemente hemos dejado de contar, las redes sociales se han vuelto nuestra herramienta para comunicarnos con el exterior, ya sea para recibir información o para expresarnos y compartir.

No es una sorpresa que el tema constante sea cualquier cosa en relación con el coronavirus o el COVID-19 en sí mismo, sin embargo, algo que me parece visto frecuentemente es la romantización de situaciones de riesgo o precariedad.

Un ejemplo es la narrativa en torno a la participación del personal médico ante la pandemia del COVID-19. Las personas que forman parte del personal que atiende en hospitales han sido comparadas continuamente con superhéroes o superheroínas, y si bien es importante reconocer el arduo trabajo que están realizando me parece que frecuentemente se nos escapa una pregunta, ¿Por qué ponerse en riesgo se considera un valor de la persona y no un problema en sí mismo?

La romantización en cualquiera de sus formas, hablemos del personal médico, de la pobreza, de la violencia de género, etc., nos muestra como una virtud o un valor el que las personas tengan que enfrentarse a situaciones de precariedad o violencia, dejando de lado que el hecho de que esa persona o grupo de personas se encuentre en esa situación deriva de un sistema que respalda y/o ejerce violencia.

En el caso antes mencionado, me parece que al mismo tiempo que agradecemos y admiramos el trabajo del personal médico frente al covid-19 debemos reflexionar y cuestionar que, si los Estados proveyeran del material de protección suficiente o invirtieran en los hospitales y en las condiciones de trabajo del personal de salud, estás mismas personas no correrían tanto riesgo y podrían ejercer su trabajo con menos miedo.

En el caso de las y los estudiantes que actualmente están realizando su internado o servicio social en los hospitales, y a quienes al manifestar sus preocupaciones por su seguridad se les ha contestado con el discurso de “no tienes vocación”, me parece que el además de este discurso que ignora la falta de condiciones seguras y adecuadas para el personal de salud, perpetúa la precarización del trabajo de las y los jóvenes.

Alexandria Ocasio-Cortez (@AOC), congresista del Partido Demócrata en Estados Unidos, en diversas ocasiones y con la frase “las deudas estudiantiles no se pagan con conocimiento”, ha insistido en la precarización del trabajo de las y los jóvenes estudiantes, a quienes se les paga “con conocimiento” o con sueldos muy inferiores a lo que producen; en el caso de México y otros países, tenemos el llamado “servicio social” o “prácticas” los cuales no son pagados o son pagados con salarios muy bajos y sin prestaciones laborales.

Quizá una comparación que nos permita entender esto de mejor manera, es la romantización de la participación de las personas en las guerras, se nos muestra como héroes o heroínas a aquellas personas que han puesto en riesgo o han perdido su vida en las guerras para defender su patria o “a los suyos”, pero me parece que este discurso evade el cuestionamiento de ¿Por qué hay una guerra?, ¿Qué es lo que lleva una persona tenga que morir o correr este riesgo?, ¿Es necesario este riesgo, se puede minimizar o evitar?

Me parecería que una narrativa que incluya estos cuestionamientos nos permite ver el riesgo que corren las personas no como un acto de valentía, si no como el ejercicio de violencia por parte del estado o por su negligencia.

¿Por qué celebro que alguna persona se ponga en riesgo y a su familia? ¿Tiene que existir un riesgo? ¿Podría ser menor? En el caso del personal de salud, ¿Podría el Estado brindar materiales de protección y las condiciones adecuadas para que este riesgo sea el mínimo?

Creo que la romantización de cualquier situación de precariedad o violencia es voltear la mirada del problema, poniendo la carga en la persona para que nos muestre este mismo problema, pero de una manera heroíca.

Debemos agradecer y admirar la labor de las personas que siguen trabajando en estos tiempos, ya sea personal médico, mujeres y hombres que atienden en supermercados, periodistas, personas que no están parando, pero al mismo tiempo exigir y señalar todas las medidas que las instituciones y el Estado deberían tomar para que estás mismas personas puedan ejercer su vocación con el mínimo riesgo para si mismas y para sus familias.

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Estudiante de décimo semestre en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Yucatán. Miembro del Colectivo Más Derechos Humanos y de Amnistía Internacional Yucatán.

Escribo de temas de interés social con perspectiva de derechos humanos.

"Cada quien necesita viajar a su propio tiempo por su propia distancia".

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