La carrera por las (no) armas en Corea del Norte

Tras la victoria electoral en Estados Unidos a favor del candidato del partido demócrata Joe Biden, la agenda política ha sido muy clara en establecer sus prioridades. Por lo pronto, las metas de la futura administración se han circunscrito a lo que le parece más urgente, que sucede ser la contención y mitigación del rastro que ha dejado la contingencia sanitaria por el COVID-19 en el país. A pesar de lo anterior, una vez  revisado el debate presidencial, puede observarse la importancia de otra vertiente menos discutida pero igual de importante: las negociaciones para desarmar Corea del Norte.

Al día de hoy, Corea del Norte es uno de los países líderes en la creación y reproducción no sólo de armas nucleares sino de armas biológicas. En 2003 se retiró del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (NPT) y ha conducido varias pruebas sofisticadas  desde el 2006. En 2014 se registraron 141 sitios destinados a la producción y uso de estas armas nucleares, algo que ha roto con los votos de promesa realizados desde 1992.

Vía NTI.org

Sin embargo, es un hecho que no existe un registro de cuántas armas nucleares son las que realmente existen en el país. Tras la separación de las dos Coreas en 1948, Corea del Norte ha sido un campo hermético de información. Si bien existen ciertas cifras que pueden divisar sobre la vida en el país, siempre deben de tomarse con cierto análisis crítico.

Es en parte el factor de lo desconocido lo que alimenta el miedo político hacia Corea del Norte. ¿Cómo se puede mediar sin saber exactamente de cuántas armas nucleares están en juego?

No se puede saber mucho de los asuntos internos de Corea del Norte y a inicios de este año fue esa misma problemática lo que propició la noticia falsa de la muerte de Kim Jong Un, y sus consecuencias a nivel interno siguen sin conocerse por completo.  Lo único que puede prestarse al análisis son las posturas de los gobernantes desde una perspectiva diplomática y bilateral.

Vía Jong Chol-artista de Norcorea. “Bus ride”

En el caso de la administración en curso, Trump ha creado lazos relevantes con el gobierno Norcoreano. Esto es gravemente criticado por su oponente en el debate presidencial catalogando aquel encuentro como una forma de legitimación del gobierno y su acciones.

La propuesta de Biden es opuesta. En vez de tratar de solidificar las relaciones existentes con el gobernante de Corea del Norte, la aproximación del candidato electo es una aproximación anacrónica. Ha optado por retomar la política punitiva que había utilizado Obama en su tiempo en la presidencia. ¿Qué significa esto?

Podría entenderse como una aproximación neoliberal del poder global por encima de los poderes nacionales. La administración demócrata no buscará entender al gobierno de Corea del Norte como un gobierno legítimo, y por lo tanto, asumirá la responsabilidad de castigar el uso de armas nucleares.

En cierto sentido esto puede calificarse como un paso hacia atrás para las relaciones bilaterales que sostiene con el país. En primera instancia porque se perderá ese lazo de confianza ya establecido con el presidente anterior y porque retomará políticas de mediación que en un momento determinado probaron no ser las más adecuadas. El enfoque punitivo de estas políticas puede, hasta cierto punto, convertirse en una amenaza para el gobierno de Norcorea.

Vía Eunice Kwon-artista de norcorea.

Dado lo anterior, la futura administración es consciente también de las fortalezas diplomáticas bajo las cuales podrá facilitar estas negociaciones. Una estrategia coherente es su alianza con los vecinos del pais: Japón y Corea del Sur. En cierto sentido, buscará estandarizar las negociaciones diplomáticas a un nivel de trabajo en contraposición con la estrategia anterior. Si la administración de Trump buscaba alianzas entre las figuras individuales de los gobernantes, lo que buscará la estrategia demócrata es volver a asentar la diplomacia en la esfera del trabajo internacional. Más allá del intercambio de apasionadas cartas entre mandatarios, deberá reconocer que la desnuclearización de Corea del Norte es un trabajo para la seguridad global.

A partir de la mediación con Corea del Sur, Estados Unidos deberá cambiar su política de Paciencia Estratégica no sólo para garantizar un diálogo con Corea del Norte sino para no interponerse en el proceso de reconciliación intercoreana.

La victoria de Biden está sujeta a una romantización innecesaria. Sí se le puede reconocer que ha sido un paso relevante para estas negociaciones y sus tratos con el Este de Asia, pero más deberán de ponerse en tela de juicio las aproximaciones anglocéntricas y neoliberales que podrían jugar más en contra que a favor. Es necesario que haya un replanteamiento de su relación con Japón y Corea del Sur, claro está. De manera más urgente deberá de considerar a China como un aliado poderoso en este proceso, y para ello, deberá considerar si continuar con una relación antagónica por el poder económico global.

El avance de las armas nucleares se desconoce, pero se sabe que va en crescendo, por lo que la administración de Biden tendrá que ser mucho más cuidadosa en materia de reconocimiento, gestión intercultural y aproximaciones históricas.

Estados Unidos tiene que reformar su concepción del mundo si es que pretende entablar relaciones pacíficas y prósperas con Corea del Norte.

Celeste, como el color. Estudio Sociología en la UNAM y me especializo en Estudios de Asia. Tengo 20 años y constantemente me hago la misma pregunta ¿Se podría hacer un análisis sociológico de esto? La respuesta, para mala fortuna de los que me leen, siempre es sí.

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